25 de octubre de 2012

Jueves relatos- COLORES

Es azul, de un azul turquesa, diría.
Mar y cielo se juntan en el horizonte donde el sol es una rodaja de limón. Las nubes lo acunan y se queda entre algodones difuminados en variadas gamas de grises.
Hoy, a tu lado, me siento escialmente poético. 

El otoño regala las típicas gamas de ocres, dorados y marrones, provocando el efecto melancólico que tanto te gusta. Con hojas amarillas nos hacemos unos abanicos ¿para qué? Sopla viento y llevamos bufandas naranjas, pero el caso es jugar. Ansío tus labios pintados de oscuro, a la moda. Nos besamos largo y tendido, los ojos entornados, ausentes de colores.
Quiero abrazarte, pero no te dejas y arrugas la naricilla diciendo:
__Vamos a mi casa.
Tienes razón, lo admito, a pleno día hay demasiados mirones en el parque. 
__Conduzco yo, llegaremos antes.
__Vale. Roger, hace un mes que nos conocemos y ahora me entero de que conduces.
Lo dices pasándote la mano por el pelo idéntico a las castañas que asan en la esquina. Nos llega el olor y compramos un cucurucho muy calentito, tanto como nosotros, pienso y me excito. 

En el cruce miro el semáforo y lo veo OK. Acelero, me da por adivinar que tendidos en las sábanas gris plomo de tu cama, nuestras pieles se verán pálidas…

Fue un tremendo topetazo, brutal, inexorable el del trailer que se llevó aquel coche por delante. Al frenar el camión dejó los neumáticos en el asfalto para nada.
La autopsia determinó que él era daltónico del tipo tricromático anómalo.
Les hizo sospechar que pasara en rojo a toda pastilla y analizaron sus ojos.
DALTONISMO TRICROMATICO ANOMALO
El individuo afectado posee los tres tipos de células fotorreceptoras, pero con deficiencia en las opsinas de una de ellas, por lo general para el color verde o el rojo, con lo cual ven alterados los tonos de esos colores en distintas escalas de dificultad.

Las vemos de todos colores en: DAILYdonde Lois y Clark.

51 comentarios:

Neogéminis dijo...

Al principio pensé que se trataba de una historia romántica donde la vida se mostraba plagada de colores debido a la sensibilidad en que se hallaban los corazones enamorados. El desenlace de veras me resultó inesperado!
=)

Fibonacci dijo...

Pasándote la mano por el pelo indéntico a las castañas que asan en la esquina?...por más que lo he intentado, no le veo similitud con las castañas...seguramente será porque siempre lo llevo corto a lo militar.

Tengo un conocido que es daltonico, y la verdad que es un problema para él.

Un besote preciosa.

Pd: Habemos de todo en la viña del Señor.

Cecy dijo...

La historia de pasión se ve truncada por un (daltonismo) semáforo. Ay! digo yo, ¡Natalia!...
Veo los verdes celestes, en realidad me pasa con los colores de la misma pigmentación...
En el romanticismo a veces también, jajajajaa

Un abrazo multicolor :)

MORGANA dijo...

Ufff,Natalia,tovada y hundida.Me dejaste sin saber que deir,la historia iba tan bién...
Mi suegro es daltónico y es un verdadero poblema,la verdad.
Abrazos de colores :-)

Juji dijo...

Originalidad a raudales, Natalí... te esperas un final feliz y vas tú, e impones otra realidad. Fantástico.
Besito jujines, juevera incansable.
MUaks!

ibso dijo...

La pasión le hizo olvidarse por un momento de su "problemilla". Fatal desenlace para una historia que prometía. Lástima que ella tampoco lo notara.
Me gustó por lo mucho que dices con tan poquitas palabras.
Un abrazo.

mario gomez garrido dijo...

tanto hablar de colores y nos olvidamos que lo importante son los ojos con los que se perciben, con sus manchas, sus desfallecimientos, sus fundidos, sus brillos...tremendo el relato.

Mar dijo...

Aqui te dejo e final del cuento

http://sitiodelabitacora.blogspot.com.es/2010/10/el-desenlace.html

Mar dijo...

Tremendo final tiene tu relato. Y me temo que en la realidad habrá sucedido más de una vez.

Bss.

Tracy dijo...

Con tu relato de hoy además de disfrutar se aprende. Gracias.

Anónimo dijo...

quiero besar daltónicamente, quiero hacer el amor daltónicamente, pero no quiero darme una hostia daltónicamente...quiero ser daltónico en el amor, pero más, mucho más en la guerra, para ver los ojos amarillos de mi amada y no ver el color del asco de la guerra...
medio beso.

Mari Carmen Polo dijo...

Lástima porque la cosa prometía. He conocido alguna persona con ese problema y conducen sin que hayan tenido problemas. De todas maneras, tiene que ser complicado.

Tu relato precioso, como siempre, Natalí. Me ha encantado.

Un abrazo

Rochies dijo...

el final nos devolvió a la realidad. Venía cargado de una dulzura inmensa.
Ojalá hayan podido tenderse en ese lecho y ahora sí viendo los colores que este plano les negaba.
gracias, hermosa, por tus palabras, siempre.

Fabián Madrid dijo...

Qué pena de final tan triste. Tenía buena pinta cuando ha empezado. Muy duro el final. Un beso

Encarni dijo...

Dulcemente amargo me ha sabido tu relato por ese final tan triste y tan negro. Quizá la sociedad nos hemos vuelto daltonicos tricomanticos y así está todo de negro.

Un abrazo.

Valaf dijo...

Mi gozo en un pozo, Natalia. Ya iba yo pensando en las sábanas esas.

Un beso

San dijo...

Nátali con lo bonito que pintaba, hasta castañas calentitas compraron y ese final...Cualquier anomalia por pequeña que parezca puede tener duras consecuencias.
Muy buen texto.
Un abrazo.

Teresa Oteo dijo...

Qué bonito paisaje otoñal con sus tonos dorados y marrones, sus castañas calentitas, amor y pasión a raudales y una percepción diferente de un color acabó con todo.
Yo estuve a punto de tirar por ahí , pero mi hormiguita acudió a mí y no pude resistirme.
Un besito no daltónico.

Lola Polo dijo...

Muy bueno, Natalí, pero no me esperaba ese final, me he quedado la mar de triste.

Un beso

Lola

Juan Carlos dijo...

Sí, vaya palo. Con lo majos que eran esa parejita. Ahora, vaya maestría de escritora. Como explica y disfruta de los colores aunque padezca ese daltonismo para los colores semafóricos.
Demuestras que siempre se pueden abrir campos escribiendo.
Besos, querida amiga.

Lupe dijo...

Vaya chasco, Natalí. Ni por asomo me imaginaba ese final. Tiene castañas la cosa. Y es que las prisas, no traen nada bueno. Y menos en el amor.

Muy buen texto, como siempre...

Un abrazo.

Lupe

ana dijo...

precioso, un relato como un arcoiris lleno de sentimientos. Me ha encantado.

BESOS

Any dijo...

Ohhh que pena! Tan bien que venía el romance! No se hace eso con los lectores ... snifff!
Los hombres de por sí ya son medio daltónicos naturalmente; con suerte reconocen los colores primarios, ni hablar de un turquesa o de un rosa chicle ... jeje.
Un beso Sirena!

emejota dijo...

Sorprendida al final. Un placer leerte. Te ha quedado una genial cabecera con fondo de tonos otoñales. Bss.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Es una historia romantica, el romanticismo como movimiento literario tenia ese tremendismo.
Una lástima.

Ío dijo...

Aysss, y es que no podía terminar bien, me lo temía, no sé por qué.
Buen relato, Natàlia¡¡
Abrazos y buen día, :))

Ío

Spaghetti dijo...

Se puede ser daltónico, pero no estúpido. Cualquier daltónico sabe que lo es y puede conducir perfectamente, porque sabe que el semáforo rojo (no pasar) es la luz de arriba aunque la vea de otro color, y el verde (pasar) es el de abajo.
El relato está bien escrito y te puedes permitir estas licencias técnicas para llegar a ese final sorprendente.
bssoss.
Tu nuevo seguidor:
Spaghetti the clown

Natàlia Tàrraco dijo...

Bienvenido Spaghetti, te conozco de por ahí, visitaré tu casa.

¿Y si no hay semáforo arriba, y si es estúpido de verdad además de enamorado con prisas?
jeje, sabes que está permitido imaginar hasta cosas imposibles.
!Salve!

Beatriz dijo...

La vida, el amor,la ilusión, los proyectos, y el dolor que también tiene un color. El de la tristeza.

Muy buen relato
saludos

dapazzi dijo...

Tremenda historia, no me extraña ese final, !otoño¡, siempre tan triste.

Cristina Piñar dijo...

Vaya, un relato con final inesperado y en el que encima aprendemos lo que es el daltonismo tricromático. ¿Qué más se puede pedir? Un beso.

PACO HIDALGO dijo...

Triste historia esta de colores, Natali, pero muy real y sensible. También los colores puede jugarnos malas pasadas.
Me preguntabas por el examen en tu comentario en mi post: lo hemos aplazado para el lunes por la huelga de alumnos/as, así que ese será el gran día para ellos. Buen fin de semana, abrazos.

José Vte. dijo...

Tremendo relato Natalí, con un giro brusco y terrible, pero tan bien descrito que pone los pelos de punta. Uno se imagina un dulce cuento de amor y se topa con una fatalidad. Todo muy real.
Impresionante.

Un abrazo

Carmen Andújar dijo...

Lo del daltonismo también es una gran guarrada por no decir lo otro, pobre, supongo que no podran conducir, porque justo los dos colores rojo y verde se ven alterados. El color del pelo idéntico a las castañas, desde luego que está muy bien la comparación, con cucurucho incluido.
Un petó

Francesc Cornadó dijo...

Natàlia, et dono la benvinguda com a seguidora del meu blog.

Al veure la capçalera del teu "imaginar", ja en vaig tenir prou, ja vaig "imaginar" tot el que podia seguir sota d'aquest noi helenístic que es treu l'espina clavada al peu.
Salut
Francesc Cornadó

Pepe dijo...

Nátali, un precioso desarrollo poético girando en torno a los colores, para acabar en un final lamentable que nada tiene de poético, aunque dicen que los románticos veían poesía en la tragedia de la muerte. Las urgencias del amor le hicieron olvidar su daltonismo. Es que las prisas nunca son buenas consejeras, ni siquiera en los asuntos amorosos.
Un abrazo lleno de rojo esperanza.:)

rodolfo dijo...

mi querida amiga... no de manera alarmante, pero también yo soy daltónico sshhhhh es un secreto. Colorista entrada

Pepi dijo...

Nátali con lo bien que iba, me encantó, pero no me esperaba el final, me pilló desprevenida. Mi hijo es daltónico en un grado muy pequeño, me traía loca de pequeño, a veces confundía colores y otras no se equivocaba, yo le soltaba la caja de lápices de colores en el suelo y él me iba dando cada lápiz y me decía su color, no se equivocaba, pero un día vino llorando del cole, la señorita le regañó porque pintó una ratita en color verde, en vez de gris, ese día casi me muero de pena, porque él me decía que era gris, me lo llevé corriendo a un oftalmólogo, y después de muchas pruebas, corroboró lo que yo sospechaba, no tiene problemas, sólo le dijo el medico que no podría ser piloto de avión, por fortuna eligió ser pianista. Un besote grande.

MAR SOLANA dijo...

Ay, galleguiña, ma's dejao más blanca que un bacalao :)

Estaba yo metida hasta las trancas en tu historia romántica con tintes eróticos muy buenos y vas y... ¡¡me los espanzurrassssss!!!! ainnnnssssss los colores que renegrorrrrrrr adquieren :)

Besotes.

Alfredo dijo...

Y la vida se detuvo ante esos colores que no eran lo que parecían. Pero colores al fin y al cabo podrán tono a esa muerte tan inoportuna.

No sé que color ponerle a ese final... el ROJO o el NEGRO.

Besos

Sindel dijo...

Empieza siendo un relato tan alegre, tan sensual, paseando por todos los colores, viviendo cada imagen que presentas, pero al final me dejas con el ánimo negro, que tragedia espantosa!!!
Un besote :)
La información al pie es muy interesante y no lo sabía.

Maria Liberona dijo...

que relato me sorprendió el final mira que pensaba que era una historia romantica, muy buen relato

miralunas dijo...

Natá, qué magnífico remate!

impecable micro relato.

se me han quedado los ojos con lucecitas de colores por el impacto.

abrazo

Montserrat Sala dijo...

Muy buena idea escribir sobre el daltonisimo. El relato genial, muy en la onda de las relaciones juveniles actuales.
Me ha gustado mucho. Un beso.

maria jose Moreno dijo...

Vaya manera tan chunga de terminar lo que podia ser una buena relación. ¿Como s ele ocurrio conducir? No se merecian ese final, eres una malita.
Un beso

Gastón Avale dijo...

Me gusto la tragedia para el relato. Es muy buena. Yo conocí a un daltónico que no sabia que lo era, hasta que un dia se fue a comprar un traje de baño. Era un hombre ya grande y sobrio. No usaba muchos colores asi que se animo y se compró un traje de baño azul... Para la risa de todos... El traje de baño en realidad era de un rosa brillante. Jejeje Jejeje y por suerte el hombre tenia buen humor... Siempre contaba esa anécdota con una gracia particular. Un hermoso relato trágico! Buen fin de semana.

Toni dijo...

Como dice la cancion "si estás pensando en sábanas tibias, mejor no conduzcas" :D
Lástima de accidente con lo bien que pintaba tu excelente muestrario de colores.
Un abrazo Natália.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Confieso que yo soy daltónico (pero no tanto).

balamgo dijo...

Me encanta tu forma de narrar. Precisamente este me ha encantado.
Abrazos.

Alfredo dijo...

Eso pasa por hacer trampas al sacar el carné de conducir. De todas formas, esas cosas pasan.
Me ha mucho gustado tu cuento.
Salu2.

casss dijo...

Tu relato nos lleva por los colores y por el sueño de un momento de placer, que es una maravilla. Nos dejamos llevar... hasta que nos da el topetazo del final.
Encuentro que es una buena excusa para hablar del daltonismo a propósito de los colores. De seguro en la realidad, esos dos, no se chocaron con nadie más que entre sí en las sábanas plomizas!!! ;)

besos