8 de septiembre de 2010

Este Jueves un relato: JUEVES DE MÚSICA

A cada momento; su música.

No eran cánticos ni músicas. ¿Qué significaba aquel sonido?

Miraba con insolencia a los cielos del crepúsculo manchados de nubes rosadas y violetas. La punta de su barba tan parecida a la cola de la raposa, señalaba al dios de la mar, retándole sin pronunciar palabra. La tenaz lucha contra lo inaprensible para convertirlo en comprensible, le hacía más osado que los Titanes, más fuerte que Polifemo hijo de Poseidón al cual cegó el único ojo, maquinando una de sus astucias despiadadas.
¿Nada temía? Sí, le daba pavor perder el ingenio y la curiosidad.

Amarrado al palo de la mayor, Odiseo convocaba a los pájaros femeninos, como un desafio, persiguiendo la gloria de alzarse por encima de cualquier semejante. Lo inflamaban su pedantería y las ganas de apostar hasta el límite con dados marcados por los dioses. Y ahora en sus tímpanos, en su cerebro, en la médula espinal, balanceándose, solo y amarrado como un cautivo, recibía el premio a su arrogancia: el sonido rebotando en la sangre, infinito, agudo.
                  
Las espaldas de los marineros imitaban las cuadernas del armazón, los dedos de los pies aferrados a cubierta para ayudar al impulso de los remos, adelante y atrás, ausentes de las salpicaduras pero quemados de salitre, ¡sordos!, infrahumanos autómatas, engendros iguales a aquel caballo de madera que él inventó con el fin de destruir Troya y a sus hijos. La vela gemía y estaba tensa como el vientre de la preñada a punto de parir.

Las veía a su alrededor y aún así, negaba su presencia: “Sois fruto de los sueños y el delírio ¡Fuera! no os invento más”. Las aves abanicaban su rostro desencajado, notaba el vuelo en las pestañas, eran sutiles espectros, grávidos y con zarpas afiladas, los ojos de coral y los cabellos de sargazos, siempre con aquel sonido en sus labios azules y secos de tanto beber agua salada.
El sonido, la canción lo estaba matando con una agonía indescriptible, deleitosa, mórbida, insaciable e impaciente por cobrar el pulso de sus venas y su aliento.
“Brazos de pulpo con ventosas, si os acaricio, si os penetro, me picará vuestra piel de medusa, blanda y mojada. En mi cuello las marcas de vuestros dientes de morena, en mis ojos el plumón que sueltan las alas. No podría amaros, sirenas, aunque existierais” rezaba y repetía.
Gritó: __!! Amigos, compañeros!! soltadme que estallo.
Ellos, obedientes a su mandato, no cortaban las ligaduras, no le oían con aquellos tapones de cera en sus oídos y remaban enfebrecidos sin rumbo cerca de los escollos, las grutas, los volcanes y el humo del azufre. Vulcano entornaba sus ojos y lloraba lava porque todavía nadie le citaba así ni le ofrecía sacrificios en grasa, peces o simientes.

Un hilillo de sangre se deslizaba de las orejas de Odiseo a su garganta, y ella, la princesa sirena, acercó la lengua para beberla, era hermosísima, era...!Penélope a los quince años! Una tortura añadida al dolor que le infería el cántico de las aves marinas. Quiso besarla, quiso soltarse haciéndose daño en las muñecas, arqueaba el pecho por falta de aire.
__Odiseo de Ítaca, te ofrezco el placer del éxtasis, veeen, veeen a nosotras héroe atrevido y apetitoso, veeen...__ eso le pareció escuchar, pero la voz se tornaba murmullo, espuma chocando en las rocas, eco profundo o ronquido marino.
De pronto se hizo mar calma, cesó la canción de las sirenas.

Nunca más regresaría para enajenar ingenuos marineros o para tentar espíritus soberbios.
Unos cinco siglos después, un poeta ciego y loco afirmó que su cántico aún lo escuchaban aquellos capaces de soñarlo. Por testigo y prueba citaba a Odiseo ¿otro invento?
Lo cierto, lo verdadero es que la canción de la mar se va pero regresa, es eterna.
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Odiseo: Ulises en latín, protagonista de la Odisea de Homero y uno de los héroes de la Ilíada (guerra de Troya) Su esposa que le esperaba en Ítaca era Penélope la del famoso tapiz que deshacía de noche para evitar casarse con los pretendientes que la cortejaban, pues estaba dicho que cuando lo terminara escogería esposo entre ellos,  es el ejemplo de la fidelidad conyugal- Sirenas: Seres híbridos; anatomía de pájaro y mujer que según los mitos atacaban y enloquecían a los marineros con sus cánticos, matándoles. Odiseo en la Odisea tienta a los dioses al querer oír la canción siendo el único ser humano que soportó esa prueba atado por sus amigos al mástil del barco. Los compañeros nada ven ni escuchan pues se taparon los oídos con cera.  La escena, según las fuentes que no se ponen de acuerdo, se situaría cerca de la costa Amalfitana o en las costas de Sicília, en este caso, dado que es ficción libre, la describo entre las islas Eólicas no muy lejos de Sicília. Estas sirenas de la tradición greco-latina no tienen nada que ver con las del mito nórdico o romántico, dotadas con cola de pez.
Pintura: John William Waterhouse (1891)

26 comentarios:

Verónica Marsá dijo...

Jérete, marinero! Ave-mujer de etimología encadenada que vives en el mar, en las islas o las praderas; cantora de la Isla de los Bienaventurados, parte del Bajo Mundo en el que las almas encuentran su perfecto descanso, que cultivas tu canto con Hades, el de las Profundidades; sirena responsable de la armonía del universo platónico, que vives entre las órbitas del cosmos: "Escucha mi canto y sígueme".

Genial!

B7s.

Primavera en Otoño dijo...

Pero no tenias algo de una cancion Rita Pavone, ohh Dios me estoy volviendo mas loca y mi familia sin enteresarse...ja ja
Ohh quiero ser sirena prometo cantar bien, bueno si no lo hago bien pues nada os tapais los oidos y listo, ohh con lo que me gusta el mar, estar todo el tiemp en este elemento que genial seria.
Primavera

Natàlia Senmartí Tarragó dijo...

Gracias sublime Helénica, tú sabes de mitos y de musas y de dioses subterráneos y sulfurosos y también de mares vinosas donde Ulises se ufanaba.
Escucharé tu canto ninfa, pronto, !ave!

Primavera, ayyy, cual moto nautica corres sobre las aguas y me atrapas. Ya está la Rita y la otra, perdona, se me ahogó el aparato computer por tanta sal y muchas prisas. Cantarás cual sirenita divina, seguro, no lo dudo que enamoras a Ulises y...

ANTIQVA dijo...

Si, si, amiga, las sirenas siempre andan buscando tipos a los que agarrar por las orejas...

Uhm, que tiempos aquellos en que Ulises viajaba por estas tierras...

Y que tiempos aquellos en que Natalia viajaba por las tierras de Ulises...

Me alegro verte, amiga... Recibe un gran abrazo

Tésalo dijo...
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Tésalo dijo...
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Tésalo dijo...
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CAS dijo...

Una humilde mortal con sueños de sacerdotisa, llega hasta tu costa para inclinarse respetuosa frente a tu pasión histórica. Gracias a tí conozco-vuelvo a Grecia y a sus peripecias grandilocuentes y miserables que desde aquellos a estos tiempos mucho no han cambiado. Solo que aquellos parecen más póéticos y encendidos de una pasión que quema. Los sentidos sienten la sal de ese mar y casi me quedan los labios secos y quebrados como los de las sirenas de tanto beberme a gotas cada palabra.AVE. SALVE NATALIE.

Inma Brujis dijo...

Cantos de sirena, cantos embrujados y si no que se lo pregunten al pobre Ulises... O a mi hermanita que cuando canta con sus dedos hipnotiza jeje.
besos

Mimí- Ana Rico dijo...

Conmovedor, embriagador, estimulante tu relato, Natalí, tu canto ha subido hasta mi lengua.

Un besito

Tésalo dijo...

Yo admiraba la audacia de Odiseo, pero no me había parado a considerar qué tipo de música preside este episodio.
Qué escucha nuestro héroe... ese de nuestra época de cambios, aun a riesgo de un peligro a haber perdido su razón.
Quizá captase en su sentido màs profundo aquello que emiten los sonidos de la naturaleza.
¡Ha existido la pasión en lo salado de esas aguas, en esas formas caprichosas de las caracolas!
¡Tras los estruendosos ruidos en los acontantilados, existen realmente esos gemidos, en la mórbida carne de los celafalópodos, se esconde pasión de sexo incontenido!

Tésalo

Ardilla Roja dijo...

Si mi profesora de historia hubiera tenido tu gracia, otro gallo me hubiese cantado a la hora de presentarme a exámenes.

Me ha gustado mucho tu escrito. Destaco en especial la metáfora de la vela, preciosa.

Salve, Natalia.

Mar dijo...

Natália,
desgraciadamente no he leído la Odisea, y mira que me la han recomendado y, sobre todo, y todos, me la ha recomendado mi hijo. Conocía este pasaje y me encanta la historia de Penélope, claro. Hace tiempo escribi un poema sobre sirenas y oto sobre Penélope. Si no me equivoco, uno o los dos se los regalé a Verónica para su cumple. Hoy para ti:

ULISES Y SIRENA

¿Sabes?
No me siento sirena,
sino más bien Ulises.
Tú eres la sirena que me llama.
Corrijo: Tritón.
Con tu voz hipnotizante anulas
mi voluntad de regresar a Penélope,
mi media naranja, mi otro yo
que espera paciente y conformada
mientras mi ulisíaco yo
osado, aventurero, inconsciente
sigue atrapado a la deriva.

Me pregunto dónde estarán mis tapones de cera.

Isabel Romana dijo...

Muy bonita esta evocación de Ulises y el canto de las sirenas. Y muy aguda tu observación de que es la vanidad, el deseo de estar por encima de los demás mortales lo que induce a este hombre astuto a escucharlas. Y, según dicen, sus cantos no eran otra cosa que palabras de sabiduría... Te felicito una vez más, querida amiga. Eres única recreando estos ambientes.
Espero que esa idea que le ronda por la cabeza (vernos) se pueda realizar. Un abrazo.

alfredo dijo...

...¿Y que lo hizo enloquecer, el ingenio o la curiosidad?
Y luego nada, la calma, ...mujeres!!

Aunque al inclito Odiseo, había que darle de comer aparte, no en vano era medio Dios.

Me encanta como nos haces llegar retazos de una historia, que lo de menos es que lo sea.

Besos

Susurros de Tinta dijo...

Se que me vas a llamar exagerada, lo se porque tu modestia no va a dar para encajar esto que te digo, pero mi Diosa Gatuna has dejado a Homero al la altura del betún, eso que te metes con mis hermanas, las culpas siempre a las sirenas, jajaja, pero si solo regalan sueños, si Odiseo se hubiese tirado al mar, sabes lo que hubiese pasado?, que ellas lo hubiesen llevado junto a Penélope y no hubieran sufrido tanto, eso es lo que decían sus cantos, pero los humanos hacen oídos sordos a nuestros cantos, por eso ya solo susurramos con el sonido del mar o los disfrazamos de letras para soñar!!!!, ¡¡¡por los Dioses!!!, como me ha gustado el relato, miles de besosssssssssssss.

Susurros de Tinta dijo...

Emmm, con tu permiso lo enlazo a mi facebook, es que me gustaaaaaaaaa!!!!, jijiji, siento ser ladrona, pero ya sabes lo impaciente que soy y no voy a esperar a que me des permiso, juasssssssss!!!!

Teresa Cameselle. dijo...

El ingenioso Ulises, que en esta ocasión supeditó su ingenio a su curiosidad. Los marineros resistieron bien con la cera en los oídos, lo que sufrió él, sólo él lo sabe. Y tú, que tan bien nos lo cuentas.
Un beso, historiadora.

Carmen Andújar dijo...

Pobre Odiseo, esa música dentro de sus timpanos debía de ser ensordecedora, y eso de sentirlo uno y el resto no, debe ser horrible.Lo que hacen las alucinaciones.
Un beso

Gambetas de lana dijo...

Se que esto se trata de algo literario y no debería hablar de dinero pero ¿Cuánto cuesta tu relato Natalí?
Yo estimo, como mínimo, 200 millones de dólares.
¿En que baso esta afirmación?
Si en Hollywood quisieran hacer una pelicula que intentara mostrarnos la travesía de Odiseo, por el mar de las sirenas, de una forma tan excelente como lo has hecho vos, bueno, sacá cuentas, el sueldo de Jeorge Clooney (Como Ulises), Penelope Cruz (La sirena), todos los extras, efectos especiales, otros actores, etc. etc.
¡Y nosotros lo tenemos gratis!
Gracias Natalí

Cornelivs dijo...

Leido tu comentario, mi estimada Natalia.

Pero no he podido localizar tu entrada "palabras magicas". Por favor, enviame el enlace, será para mi un placer leerla y comentarla contigo.

Te mando un muy cordial y cariñoso saludo.

Neogeminis dijo...

Natalia, hubiese jurado que ya había comentado tu estupendo post, pero veo que no ha sido así. Seguramente me distraje cuando pensé hacerlo y me olvidé después!...mis disculpas. La verdad es que has elegido un maravilloso pasaje de aquella leyenda que tantos han intentado pintar con imágenes y palabras y que aquí, nos has armado con exquisito lujo de detalles.
Es un placer leerte, como siempre.
Te dejo por ahora.
un abrazo!

Gambetas de lana dijo...

Ah, Natalí. Vos en mi blog? Yo en el tuyo, Susus ya nos conectará.
Subi el VII.
http://gambetadelana.blogspot.com/

mar dijo...

Hola Natalí,
Como siempre me maravillas con paisajes mitológicos nuevos para mi, me ha encantado la leyenda
Un beso de Mar

ANTONIO MARTÍN ORTIZ. dijo...

Amiga Natàlia,

Preciosa e impecable evocación de uno de los momentos más trágicos y más emocionantes de la Odisea: la contraposición de los deseos del Jefe, que es Ulises, y los de los demás que, aparte de compañeros, son también sus súbditos. Y es que, contra lo que se suele decir, no todos somos iguales, y mucho menos en esa Sociedad Aristocrática, a la que nos remiten los Poemas Homéricos.

Y luego tenemos el canto de las Sirenas que, como todo lo sublime, como si de una droga se tratase, tiene sus peligros.

Y, por encima de todo, la astucia y la Sabiduría de Ulises que supo vencer todos los obstáculos, gozar de la maravilla del canto de las Sirenas, y salir indemne.

Y todo esto es porque las Sirenas eran seres encantadores, sin la astucia ni la estrategia de esas otras Feminidades que aparecen en la Odisea, y que consiguen doblegar la voluntad de Ulises.

Precioso texto, Querida Natàlia.

Un abrqazo,

Antonio

gustavo dijo...

lo cierto, natali, es que yo, el odiseo maragato, el diseo de las zamoras, atado a una ciudad chiquitita....en una su casa...amplia....
escucho
veo
incluso palpo
a la sirena....
mil besos...