15 de mayo de 2013

ESTE JUEVES: LA FIEBRE DEL ORO.

Regreso amigas y amigos para cumplir con este jueves dorado, nada forzoso, por gusto, que os añoraba. Me tentó la fiebre propuesta por Juan Carlos. Después...regreso a lo mío o no lo terminaré nunca. 
Os leo hoy o cuando vuelva de otro viajecito, éste de la escuela, a Nápoles.
Juan Carlos
Se equivocó Orellana y Belalcázar, Quesada y el fiero Aguirre, se equivocaron por culpa de sus corazones tapizados de hierro que ansiaban trocar en oro, al galope con la espada tendida, acorazados por dentro y por fuera, más que los cachicamos armadillos.

No era de oro el lago plata de Guatavita, tampoco sus campos de maíz estuvieron sembrados de pepitas ni sus gentes chibchas escupían el metal que deslumbra, entre trago y trago de chicha. De plumas eran sus tocados, sus orejeras, pectorales, de cobre, de sílex abre pechos, de dientes de jaguar o esmeraldas, el oro para los caciques y los dioses. Su piel bronce pintada de arco iris, los ojos rasgados y las mantas algodones tintos.


Se equivocaron los de la espuela perdidos en el espesor verde con raíces como brazos, mientras las cotorras repetían sus broncas españolas. Enfebrecidos, veían oro en el pico del tucán y en su propio orín que les empapaba las botas, devoradas por cangrejos fluviales las puñetas de bocamangas y las lechuguillas de cuellos. Se equivocaron.

De oro soplado muy lento era el muchacho desnudo sobre la balsa Pasca. Ofrenda, homenaje, fertilidad, iniciación juvenil a la diosa Guatavita, la redonda liquida.
Cuando llegaron los del caballo con espuma en los ijares y en el belfo, sin aliento, ya no existía el joven áureo de la laguna, en su fondo líquenes, pero ningún rastro de oro macizo. Todos los buzos se han extenuado al buscarlo.
Se equivocaron al querer el oro más que el pan y que el árbol del pan. Los cegó la leyenda del Dorado y les comieron los huesos las mariposas carnívoras. Orugas amarillas ciñeron sus dedos crispados, parecían anillos de oro.                                           
Todo oro reluce donde Juan Carlos

31 comentarios:

mariajesusparadela dijo...

Verdadera fiebre, la avaricia.
Tanto como podían haber aprendido...

Clara dijo...

Añoraba ya tus palabras cosidas entre si con cantinela. Buen bocado se llevaron los conquistadores, pero no supieron ver mas allá del brillo del oro.
Es un placer leerte,siempre aprendo contigo Nat.
Besos

Tracy dijo...

Celebro verte buscando oro, ¡suerte!

Cecy dijo...

Espejitos de colores, donde solo se podía tener el brillo del sol, cuando no quema tanto, que no ciega.

Me alegra que andes jueveando.

Un abrazo Nati:)

ANTIQVA dijo...

Ay, esos dioses blancos que resultaron ser diablos...

Un abrazo, amiga

PACO HIDALGO dijo...

El dorado puede ser todo: lo más material, pero también lo más espiritual, y en el fondo, todos buscamos nuestro dorado particular, todos deseamos con ansias ese encuentro con la felicidad. Lo has descrito muy bien, como esa ambición desmedida los llevó a descuidar y perder otras muchas cosas. Un abrazo, Natali.

Lucia M.Escribano dijo...

El hombre blanco en busca del dorado, destruyó todo lo bueno qué encontró a su paso, la avaricia sin fin le llevó a maltratar y dominar a un pueblo que seguro nunca pidio que les salvaran de nada. Se burlaron de sus creencias,y cuando ya no quedó nada qué saquear...Les abandonaron a su suerte, o los convirtieron en esclavos.
Me gustó leerte y deseo qué disfrutes de tu viaje y de tus proyectos, tanto como yo cuando te leo.
Besos cariñosos guapa.

LAO Paunero dijo...

"riquísimo" tu gran relato Natália, es un gusto leerte...

Valaf dijo...

Se busca lo que no se tiene, y además se busca de manera equivocada. Es como quien enciende una linterna para ver si ha salido el sol. Bienvenida de nuevo!! Salve, Natalia.

Un beso

Sindel dijo...

Que bueno volver a leerte Natalia, y con este maravilloso relato que muestra la ambición desmedida, la búsqueda desaforada que intenta saciar la avaricia.
Un gusto estar de nuevo en tu casa, un beso enorme.

Neogéminis dijo...

Natalia!...antes que nada, bienvenida!

Y hemos coincidido en el tema, mujer, es que la búsqueda de el Dorado marcó las vidas, las historia, las tierras...todo se trastocó cuando esos dos mundos chocaron a causa de las vanidades humanas, de la superficialidad de lo que solemos llamar "riquezas" y que en realidad resulta mucho menos valiosa que la propia Naturaleza que nos contiene.
un abrazo

Mar dijo...

Buscar y delirar por el oro, hasta que esa búsqueda sume al hombre en un delirio que quizás lo lleve a muerte. Poner la avaricia por encima de la propia vida, lo dice todo sobre el individuo.

Bss.

Carmen Andújar dijo...

Este mundo siempre tan materialista. El afán de los conquistadores por acabar con aquella pobre gente; aunque al final muchos se quedaron en su intento.
Me alegro verte por aquí; aunque después continues con lo tuyo, estupendo.
Un petonet

Fabián Madrid dijo...

Dioses vestidos de blanco que lo que quieren es forrarse de amarillo.Un beso.

Alfredo dijo...

El brillo cegador de algunos mitos y de muchas avaricias que terminan no solo por romper el saco, sino que llegan a romper la propia vida, el auténtico oro del que disponemos.

Un besote, feliz viaje y mejor vuelta a casa!!

G a b y* dijo...

Qué bueno volverte a leer! Y sí, más de uno se embarcó esperando hallar tesoros incalculables... pero nada de eso había. Sí otras tantas riquezas, sobre todo naturales, por sobre las que miraban como si no existieran.
La avaricia y la ambición causa ceguera.
Genial relato, como siempre!
Besos.
Gaby*

Omar enletrasarte dijo...

bien descrito el mal de la avaricia,
saludos

miquel zueras dijo...

A mí la fiebre del oro que me gusta es la de los westerns clásicos, con Walter Brennan con su pipa y su mula escarbando los ríos con su dieta de tocino y alubias.
Saludos. Borgo.

San dijo...

Tanta avaricia, tantas ansias de poder, hicieron que no viesen las maravillas que tenian delante de ellos, !torpes!
Nátali se te extraña, pero lo primero es lo primero.
Un abrazo y muchos ánimos para terminar lo que pronto leeremos.

Lupe dijo...

Hola Natali.

Es un verdadero placer leer tus escritos. Ya sabes, entro a tu blog con el bloc de apuntes, para tomar nota...

Me he alegrado de verte de nuevo por aqui, aunque parece que andas liada en algo que requiere mucho de tu tiempo. Te deseo lo mejor. ¡Ya nos irás poniendo al día...!

Te dejo un abrazo.

Lupe

P.D. ¿No necesitas secretaria en tus viajes? Jejeje

Spaghetti dijo...

Parece que los espíritus de los dorados indios hayan saltado a las páginas delos blogs como una revancha por el dolor infligido hace mas de 500 años ... entonces se equivocaron todos, reyes, navegantes y caballeros...pero también los indios se equivocaron. Los unos por no encontrar el oro que buscaron y los otros por creer haber encontrado a quienes nunca esperaron.
un bsazo Natalia, sigue viajando pero no dejes que te olvide.

Juan Carlos dijo...

Divino. Esa fiebre de oro que condujo a los conquistadores por las tierras que exploraban. Lograron mucho oro, pero aún buscaban más, víctimas de la fiebre del oro.
Tu relato, un lujo.
Besos, querida amiga.

juliano el apostata dijo...

ME HAS PUESTO A GÜEVO MI COMENTARIO, PUES HACE MENOS DE NADA ESTABA ESCUCHANDO UN PROGRAMA DE LOS MIOS, DE LOS DE MISTERIO, Y EN ÉL SE HABLABA, SI NO DE LA LAGUNA DE LA QUE HABLAS EN UNA PARTE DLE TEXTO, SÍ DE UNA LAGUNA POR LA CUAL SE CREÓ EN CIERTA MANERA EL MITO DLE DORADO...ESO SÍ, NO ME HAGAS RECORDAR EL NOMBRE DE LA DICHOSA LAGUNA.
BIEN, EL CASO ES QUE ESCUCHÉ QUE LOS CONQUISTADORES DECIDIERON HACERSE CON EL ORO DE DICHA LAGUNA. VACIARON EL AGUA A BASE DE CUBOS...BUENO, LA VACIARON TODO LO QUE PUDIERON, UNOS TRES O DOS METROS. SE HICIERON CON CIERTA CANTIDAD DE ORO. NO CONTENTOPS CON ESO, OTRO ESPAÑOL, DECIDIÓ HACERLE UNA MUESCA AL CÍRCULO DE LA LAGUNA, SITA EN ELEVACIÓN, PARA QUE POR ALLÍ SE FUERA EL AGUA. LA FORTUNA QUISO SER DESGRACIADA CON LOS INDÍGENAS, SUPONGO QUE TAMBIÉN CON LOS ESPAÑOLES, Y SE PRODUJO UN DERRUMBE. MURIERON UNOS 6000 INDIOS. NO PUDIERON HACERSE CON NADA LOS ESPAÑOLES....
ME ENCANTÓ ESTA HISTORIA POR LO DE REAL QUE TIENE Y POR LA BARBARIDAD QUE MUESTRA Y POR la fiebre del oro.
medio beso, dulce natalí.
p.d.
hoy estamos de luto los merenguessss,ayyyy¡

Pepe dijo...

A menudo la contemplación de los árboles, no nos deja ver el bosque. Tenían un continente virgen, de inmensas riquezas y sólo veían el brillo refulgente del oro. Por él saquearon, masacraron, invadieron, aniquilaron. Les dejamos algunas cosas buenas y mucha destrucción. No es buen balance.
Un fuerte abrazo, Nátali. (Se te echa de menos).

ibso dijo...

Revestidos de metal, anhelantes de metal, olvidaron pronto que su carne también se pudriría. Pero antes su locura les manchó las manos... de sangre. Y como antes, hoy poco a cambiado.
Un saludo.

Isabel Barceló Chico dijo...

Hermosa historia, natalí. La codicia mata a los seres humanos. Entonces y ahora. Besazos y sigue con lo tuyo, guapa.

miralunas dijo...

ay, natá, que te has acordado de nuestra amèrica!
qué grande tu corazón!
te abrazo, como siempre!

casss dijo...

Querida amiga: has hecho de este relato, una clase magistral, poética, mitológica. Los de acá, de una América siempre sangrante, te damos las gracias, de poner tu finura, tu elegancia, tus conocimientos y tu poesía,al servicio de la historia, para explicarlo con tanta cruda belleza.

Disfruta Natalia, siempre en nuestro corazón.

Matices dijo...

La historia que se sigue repitiendo, el hombre y su avaricia... y en ello un pueblo que sufre. Que bonito lo has contado.
Ya se que lo has leído un montón de veces en los comentarios... pero es cierto, se te echa de menos.

Besos

rosa_desastre dijo...

Cuando tu cuentas, brillas como el oro.
No puedo evitar meterme en tus historias. Me he sentado bajo el arbol del pan. No quiero equivocarme.
Un besoooooooo

emejota dijo...

Tan bello que quedé sin palabras. Un placer. Bss.