11 de octubre de 2012

Los jueves relato- TELEFONO


Los gorriones eran voraces. Cuando caían en picado sobre las migas, notaba el aleteo en sus mejillas. Alguno, atrevido, se zambullía en la taza de la fuente.

El sol de otoño tenía una paleta de colores calientes y ella se dejaba querer por su tibieza. Cruzaba los tobillos algo hinchados y su cuerpo parecía esponjoso, abandonado sin cuidados en aquel banco que reclamaba una mano de pintura..."como tú", ironizó.
Sin embargo, por más que llevara el ridículo sombrerito de lado, aunque las palmas de sus manos miraran al cielo, estaba alerta, siempre.

__!Envíale un SMS! ¿A qué esperas? !!!se nos escapa la cuenta!!!
Ella abrió un ojo para analizar, discretamente, al joven que le hablaba al aparato como si fuera una persona, y encima le gritaba cual poseso, además soltaba salivazos a aquella pantallita indefensa. En la corbata tenía una mancha de ketchup reciente, lástima de seda.

Su párpado, telón obediente, se cerró, volviendo a aislarla por poco tiempo.
__Tía, una pasada, lo tengo en mi mano, el iPad 3...!alucino!..
 Aquella niña caminaba rápido, lo hacía sin apartar la orejita del artililúgio y los ojitos del trasto centelleante. Gracias a sus impetuosos andares, los gorriones levantaron el vuelo, aquello la sacó de sus tranquilas casillas. Conteniéndose, echó otro vistazo perezoso.

En el extenso parque con sus poéticos árboles otoñales y sus surtidores, sus estatuas mitológicas, alguna desnarigada, dos o tres mancas o cojas, pululaba una fauna de lo más diversa, tal como era de esperar.
Pero la inmensa mayoría tenían una oreja adosada a un receptáculo y hablaban, solos o solas, cual majaras, ese efecto le hacía. Otros observaban una pantalla más bien pequeña, hipnotizados hasta tropezarse caminando, en pleno footing o de pedaleo, lo cual les traía sin cuidado, ya que continuaban absortos, hablando, leyendo o tecleando en aquellas superficies, tomándolas ¿quién sabe? por amantes o novios o parientes o...

El colmo fue ver en el quiosco de bebidas, a una pareja ni joven ni vieja, que frente a frente, acariciaban cada cual su pantallita, mientras daban sorbetones a la "caña" o al refresco. Así 3/4 hora, sin soltar una frase al que tenían delante. Se aseguró, porque su reloj de pulsera y su paciencia, lo  corroboraron.
"Cualquiera se entera de lo que dice todo el mundo en voz alta, sin comerlo ni beberlo. Nadie exclama: ¿Y a mí qué me importa?"eso le parecía muy raro.

Con lentitud, se levantó escuchando el crujir de sus rodillas. No se le ajustaba bien la dentadura postiza, pero pronunció el conjuro con firmeza.
Lo que sucedió después resultó indescriptible. De pronto se quedaron difuntos todos los aparatitos, y la reacción en cadena fue mirarse todas y todos desvalidos, desencajados. Poco a poco, como buscando consolarse, empezaron a hablar entre sí ¿Le encontrarían el gustirrinín?

Se alejaba soltando migas, envuelta de gorriones.
No tenía nada en contra de la técnica, cosa fina, pero desde sus años de bruja cuando Vespasiano, había avanzado una barbaridad, literal: a lo bárbaro, !por la Medusa!
Alzó la mano saludando al viejo de la gorra, a él le gustaba echar migas a los peces del estanque. "!Salve Neptuno! lo que has cambiado "musitó ella.
Alooooo, alooooooooooo...Sí, dígame, tel.  MARIA JOSÉ


40 comentarios:

miralunas dijo...

qué suerte ella rodeada de gorriones!

y qué suerte su conjuro!

me ha encantado este post!

saludos!

Fibonacci dijo...

Antaño, cuando nosotros éramos más jóvenes, (no nos acordamos de nuestra juventud) existían las maquinas de pilas, los relojes que llevaban juegos incluidos, los comecocos,y las primeras consolas.

Ya por aquel entonces recuerdo las broncas que echaban los padres, e incluso había adicción por ellos.

Hoy en día se ha sobrepasado esa adicción; tenemos móvil hasta en la sopa, se come, se duerme, se liga, y hasta se aprende a ser mudo.

La móvil manía está incrustada entre nosotros, llegando ser una enfermedad. (La Nomofóbia) e incluso he llegado a conocer casos de niña/os que llegan a prostituirse por una recarga de un móvil.

Y no dejemos a un lado la adicción que llegamos a tener por internet. Las horas que pasamos delante de nuestra pantalla para todo, hasta para tener miles de amigos imaginarios.

Que lastima que el conjuro no se hiciera realidad y perdurara para siempre.

Toda la vida se ha pasado sin teléfono móvil, y no ha pasado nada. Y ahora nos han inculcado que es necesario estar comunicado a todas horas.

Como siempre a tu altura en estos relatos Jueveros.

Un besote preciosa

Neogéminis dijo...

Seguro que para ellos, los sobrevivientes de otras épocas, las paradojas de esta nuestra vida les deben resultar incomprensibles, absurdamente irracionales. No debe haber incomunicación más grande que la nacida de esta era mal llamada de la "comunicación" jejeje
Abrazos!

Luis Rodriguez dijo...

Si lanza el conjuro a mi no me afecta porque al móvil mucho no le presto atención. Eso sí, que no se meta con los mp3 jaja. Excelente historia. Tanto desarrollo tecnológico bajo los eslogan de "estar más comunicados" o de "comunicación global", pero a la hora de la más sinceras formas de expresión, es decir; cara a cara, (porque hablamos con los gestos o mentimos cuando no podemos sostener las miradas)parece no distraernos en vez de unirnos. Saludos Nátalia, un abrazo!!

MORGANA dijo...

¡¡Natalia que buen relato!!
Pintas una realidad en toda regla,la tecnología es buena pero hasta ciertos límites.
Creo que su conjuro no me alcanzaría ya que apenas uso el móvil antediluviano que tengo,je,je.
Besitos apretáos.
Pd:Neptuno me produjo ternura,fíjate.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

¿SAbremos controlar alguna vez la técnica para que no nos separe de la realidad?

Mar dijo...

Creo que el uso desmedido de las nuevas tecnologías, deshumaniza a la gente, hasta el punto de que el hablar de tú a tú hay quien usa el móvil, aunque el interlocutor este a pocos pasos.

Buena reflexión.

Bss.

casss dijo...

Yo creo que disfrutaran como cuando hay un apagón, y la vida y la comunicación se vuelve más interesante aunque sea noche oscura.
Yo creo, porque quiero creer...

Seguro que las conversadoras como nosotras disfrutamos mucho más, un cara a cara. Claro a veces no hay más remedio. ¿No me llamás?

besotes!!

balamgo dijo...

Qué bonito, Natalí!
Me parece percibir ciertas connotaciones cercanas al cuento.Lo dicho, excelente.
Un abrazo.

rodolfo dijo...

cualquier telefono actual supera la capacidad de memoria que llevaba el ordenador de a bordo del primer satélite enviado al espacio.
Eso, como tantas cosas ya es prehistoria

Susana Peiro dijo...

Bajo el mismo sol de otoño de los tiempos de Vespasiano, pero con los actores ausentes del escenario. ¿Cuándo decidimos abandonar nuestro cuerpo? Gorriones voraces, la paleta de colores, el aire tibio, todo está, menos nosotros.
¡Salve Teléfono! Nuevo dios de nuestra cosmogonía, en tu altar comulgamos y a tus teclas oramos! Que no caiga la conectividad y nos condene al infierno del fuera de servicio. Amén.
:) ¡Brillante relato, Natalí! Mi abrazo, agradecimiento y deseos de un excelente fin de semana para Vos, preciada amiga!

José Vte. dijo...

Creo que en muchas ocasiones el mundo lo agradecería, dejar de mirar la dichosa pantallita y mirar un poco más a los gorriones.
Particularmente me gustan poco esos aparatitos, tengo un movil del año del catapun pero que hace fotos y tiene radio, pero sobre todo sirve para llamar a alguien con quien tenga que hablar en un momento dado. Para mi es suficiente.
Muy bien narrado Natalia, me ha encantado.

Un abrazo

Juan Carlos dijo...

¡Qué bueno! Tema de total actualidad con ese toque mágico y justiciero.
Las maquinitas están muy bien, pero la vida está fuera de ellas.
Muchos besos, amiga.

Isabel Barceló Chico dijo...

Ja, ja, natalie, ojala esos viejos dioses retornaran de verdad y nos dieran lecciones de esta clase, tal como lo has relatado. Ellos amaban la naturaleza, la respetaban, formaban parte de ella. Lástima aquellos sujetos que decidieron que le mundo existía para ser explotado por el hombre y, ahora, el hombre por la tecnología. Así nos va. Besazos.

Carmen Andújar dijo...

Se ha perdido el calor humano, cada uno con su aparatito, creando su mundo, sin pensar en el otro, lo importante es estar conectados, si eso es lo importante.
Un aboraz

Leonor dijo...

Cuánto nos angustia quedarnos sin batería, perder la cobertura, no tener el teléfono siempre a punto porque ya no vivimos sin él. Cuánta verdad dices en que hemos desviado las prioridades, siendo más necesario estar comunicados por un artilugio que pasar unas horas con la familia o los amigos hablando en persona.
Antes al despedirnos de un conocido que nos encontrábamos en la calle decíamos, hasta otro día, ahora, ya nos vemos en el face, o te doy un toque, y si no me mandas un meil...

La tecnología nos tiene bien cogidos.

Un beso.

Alfredo Cot dijo...

Divertido... o no tanto. Que tire la primera piedra, aquel que esté libre de pecado.
Pero sí!! resulta grotesco, ridículo, excesivo, evasivo, impersonal e irreverente. Y sin embargo es tan necesario, vital, práctico, rentable...

Como siempre un texto envolvente, rico en matices y reflexivo a flor de piel.

Besos.
Alfredo

Anónimo dijo...

a pepe le he dicho, naatalí, que he obviado su temática...que me he quedado con su literatura...sé de sobra que no se puede en realidad hacer eso. y en el caso de este relato tuyo ni mucho menos. y es que has sabido combinar ingenio con buenas palabras, con palabras más que bien hiladas...
se echa de menos el hecho leer cosas como esta tuya, se echa de menos el no poder alcanzar a veces esta calidad..lo digo por mí, claro está...
medio beso, princesa.

Cristina Piñar dijo...

No vendría mal un conjuro de eso algún día de estos para ver cómo reaccionaría la gente. Bien tratado el tema de este jueves. Es cierto que en la actualidad el móvil crea mucha adicción y dependencia. Un beso.

Natàlia Tàrraco dijo...

Eres un armatoste viejo, la estátua antigua y rota de una diosa olvidada, una vieja con sombrerito de lado, no alcanzas la vorágine de la tecnología que a cada minuto cambia, no das abasto, estás fuera. No importa, lo tuyo es dar de comer a los gorriones, una conversación, un solete de otoño y el viejo móvil por si las moscas, conectado ¿o se me olvidó cargarlo? !Voto a Diana!

Fabián Madrid dijo...

Triste pero cierto. Podría hacerse un experimento, grabado con cámara oculta, a ver que hacen, sobre todo la gente joven, sin la conexión informática. Un beso

San dijo...

Perfectas maneras las tuyas Nátali para contarnos lo que vemos cada día en cualquier rincón, bueno incluso en casa si hay jóvenes, no hablan envian sms, nos superan los telefonitos mágicos. ¿Olvidaran lo que es una conversación cara a cara?
Besos.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

El relato tiende a estar a favor de la bruja, por eso de liberarse de escenas fastidiosas y liberar a lo demas de la falsa comunicacion pero no sé si me convence.
Porque tal vez existan brujas asi en Hurlingham, que atenten contra el funcionamiento de Internet, algo emparentado con la telefonica. Y eso me parece fastidioso, que se corte, cuando uno terminó de escribir un comentario y antes de publicarlo.

Es fastidioso cuando se indica que falló el envio de un mensaje.
Bien escrito el texto que permite mas de una interpretacion.

ibso dijo...

Hace tiempo que la tecnología va por delante de la humanidad. Es irónico constatar que en la era de la comunicación nosotros nos hablemos cada vez menos cara a cara, a viva voz.
Un abrazo
ibso

Cecy dijo...

Los pro y los contra de la era de la comunicación, donde nadie habla porque están sumergidos en sus aparatitos.
Patológicamente es lo que estamos viviendo. Entre el bien y el mal.

Un abrazo.

censurasigloXXI dijo...

Así es, amiguita, parecemos todos posesos colgados al aparato... como decía unos días parece que nos ha salido un apéndice nuevo. En unas generaciones los niños ya no vendrán con un pan sino con un Ipad bajo el sobaquillo!!!!

Un besito, templà!

Sindel dijo...

Un relato irónico que muestra perfectamente la realidad actual, la falta de comunicación paradójicamente, entre las personas, ya no se habla, se teclea, ya no se toca se manda un sms hot.
Ojalá un día pasara eso, a ver si volvemos un poco al contacto visual, táctil y a charlar más.
Un besote

Teresa Oteo dijo...

Yo entono un "mea culpa" y me reconozco "enganchada" al móvil, gracias a él leo vuestros comentarios enseguidita jejeje, claro que el otro día me tragué un árbol por ir mandando un "wasap" :(
Muchos besos diosa andorromana!

Maria Liberona dijo...

Si muy real y muy cierta historia y es como yo así mismo lo veo y siento es verdad que la tecnología nos ayuda muchas veces pero en estos tiempos nadie se mira, nadie, se abraza, tan solo un pequeño mensaje de texto para decir un te quiero, cuando lo más imprescindible quizás no son las palabras si no que una verdadera mirada frente a frente y un abrazo cálido y eterno

Pepi dijo...

Mi querida amiga, no sabes lo que daría yo por conocer ese conjuro. Todo el mundo pendiente de la pantalla, como si no existiera nada más a su alrededor, me manta verlos en las comidas, no puedo entenderlo, uso el móvil por esas crisis de ansiedad que me han dado, del resto, seguro que no tendría. Me encantó leerte, no les olvido, pero aún no me puedo centrar. Besitos.

ANTIQVA dijo...

La verdad amiga es que es deprimente ver a un grupo de jovenes que estan todos dale que te dale a los moviles...

En cualquier celebracion o reunion es facil que eso suceda.

Un puro horror.

Un abrazo fuerte

Valaf dijo...

Y donde este el roce de su pie bajo la mesa, de forma juguetona y mientras te tomas la cañita y...le taladras los ojos (mientras ella juega con sus labios con el borde de la jarra y te taladra los tuyos)

Un beso

Lola Polo dijo...

Muy bueno, Nátali. Hace unos meses mi hija perdió el móvil, y un amigo le dijo: "Dios, Virginia has perdido el móvil, no tienes vida", Jejeje, a mi me hizo mucha gracia, y es que para muchos jóvenes, dependen totalmente de el. Tengo que decir que mi hija no la oí quejarse mientras estuvo sin el,es mas, pude disfrutar de su compañía

Un abrazo

Lola

maria jose Moreno dijo...

Que razón llevas, ese panorama es el más autentico, el que a diario observamos en sitios publicos, las reuniones en las que cada uno juega con la pantallita. Muy de actualidad. Gracias por participar. Me gusta este color de otoño de tu blog

Toni dijo...

jajaja Buena descripcion del paisaje urbano actual. Si nuestros bisabuelos levantaran la cabeza se extrañarian tanto del cambio como la protagonista de tu relato.
Un abrazo Natàlia.

Pepe dijo...

Pareciera que no existe mundo fuera del que hay al otro lado del móvil. Hasta ahora he logrado la hazaña de permanecer sin él, aunque de tarde en tarde utilizo el de mi esposa, como sustituto del teléfono tradicional, el llamado "fijo" que se ha convertido en reliquia. En la era de las comunicaciones, el aislamiento y la incomunicación se han convertido en moneda común. Aplaudo el bendito conjuro de la alimentadora de gorriones.
Un fuerte abrazo.

Tyrma dijo...

Las pantallas nos pueden, aquí estoy yo leyendo tu relato en lugar de planchar, disfrutando de tus letras las pocas horas que me quedan de estar en casa.
Me alegra haberme detenido, Natali, tu relato es estupendo.
Hasta la próxima, amiga.

rosa_desastre dijo...

¿quien inventará el término medio? ¿quien se resisitirá a la caricia del de al lado por teclear arrumacos al de mas allá?
La soledad compartida, esa es la impresion que dan muchos.
Un besazo

Gastón Avale dijo...

increiblemente comprobé lo mismo en Estados Unidos... acá por lo menos todavía no pasa eso... acá si nos juntamos charlamos... el telefono está presente pero no a tal forma que nos desconecta el uno del otro... en estados unidos es increible... no paré de asombrarme de eso... se sentaban dos personas en una mesa, una con una computadora, otra con su telefono... a la media hora se dijeron dos palabras y después siguieron con las maquinitas... este mundo moderno a veces es muy malo para las relaciones humanas... un beso!

ANTONIO MARTÍN ORTIZ. dijo...

Amiga Natàlia,

Expones de una forma diáfana y definitiva lo que significa de empobrecimiento la aparición y el mal uso de esos artilugios que usa ahora la Juventud de una forma obsesiva, de forma que ya no son capaces ni siquiera de hablar por teléfono, y no digamos ya "cara a cara", lo que conlleva un empobrecimiento de la Lengua, y también del pensamiento.

Resulta que los monstruos que son esas maquinitas se han apoderado de las mentes de demasiada gente, jóvenes en su mayoría, y no tan jóvenes otros.

A mi me causa horror contemplar a una pareja -muchacha y muchacho-, supuestamente enamorados, sentados en una terraza, con sus correspondientes cañas de cerveza en una mano, y ese artilugio de "la manzana" en la otra, con los ojos fijos cada uno en su artilugio, en lugar de mirarse en silencio o con palabras directamente a los ojos.

¡Una pena! Yo tengo un teléfono móvil de los antiguos que sólo me sirve para hablar, y, si no me vuelvo loco, no pienso renovarlo.

Te envío un gran abrazo, amiga mía.

Antonio