27 de junio de 2012

Los jueves relato: EN LOS ZAPATOS DE OTRO







Nos calza deberes el amigo GASTÓN, la idea lleva segundas, veremos qué me calzo o si me descalzo.

__¿Eres la horma de mi zapato?-le decía el gris marengo a la alta de tacones, roja. Coquetos, se rozaron las suelas a modo de arrumacos, para más no daban sus charoles.
__Compañero, ya se sabe, zapatos nuevos, apretamos !fuera! ¿Y si jugamos? Mi dueña se me descalzó, lo mismo hizo tu dueño, vamos a cambiarnos-a saltitos se colocó él en el sitio de ella y viceversa.

Vinieron algo achispados con la copa en la mano, mirándose a los ojos sin mirar a los pies. Daba corte verles con un solo zapato, caminando a trompicones. Pero de los presentes, pocos veían nada en aquella fiesta, pasadas las horas imperaba un jolgorio de hipos y andares zigzageantes.
Una vez calzado el pie descalzo, el caballero se encontró muy alto, encorsetado cual tullida china mandarina, de vértigo !de descalabro! La dama como achaparrada, sobrada del empeine y el contrafuerte, su piececito sumergido en aguas turbulentas. Siguieron andando, dándose besos, el carmín de ella en la boca de él, en los labios de la dama un mordisquito, en su cogote el rastro  de unos pinchos recién nacidos, lo cierto es que amanecía y el mentón del galán pedía a gritos un rasurado...pues !ni caso!

Vamos a lo importante; les sentó bien el cambio de calzado, resultaba excitante ponerse en el zapato del otro sexo.
Triunfó la moda en los guateques, por lo común aburridos, al punto de ir ellas sin afeites ni depiladas, la ceñida camiseta imperio, del tipo Brando sudado, y ellos maquillados, vestidos de escote a lo Marilyn con abudantes rellenos en el pecho !Glamourosos 50-60! El tedio pide locuras, y total, son dos días. 
Pero nunca se cambiaron sombreros, nadie los usaba. !Qué peligro, qué descontrol! algunos llevarían las opiniones y las ideas del otro o la otra enganchadas, juntas y revueltas con las propias que no sobraban. Es más seguro pensar con los pies, es lo más visto, no caduca, sea cual sea el modelo del calzado.
Rene Magritte, 1937
Relatos en la zapatería de Gastón: http://www.gastondavale.com/ 

36 comentarios:

San dijo...

Jejeje Nátali, esos andares rumbosillos, dando zancadas a destiempo, descolocados ellos, impusieron moda, no esta mal bajarse de esos muchos centímetros ellas, y subirse esos muchos centímetros ellos. Lo del sombrero mejor cada cual el suyo por lo que pueda pasar.
Me gustó esta visión y me dejaste amen de pensando, sonriendo.
Besitos.

Me gusta este aire resfrencante que se respira con el cambio que has dado al blog.

rosa_desastre dijo...

Fiestecita loca y veraniega donde se juega al intercambio empezando por los pies para andar de cabeza.
Por probar que no quede ¿a que sabrá el champán usando de copa un zapato de tacon de aguja?
Besosss

Carmen Andújar dijo...

Bueno, esto de los disfraces,hombre mujer, mujer hombre, es algo que siempre ha tenido su aquel, el cambio de sexo por unas horas, ponerse en la piel del otro,
Un hombre con zapatos de tacones, tiene su morbo.
Un petó

Neogéminis dijo...

mmmm...no soy a miga de participar de esos experimentos...disfrazarse intentando aparentar lo que no se siente...peor encima si se trata de alterar identidades por puro aburrimiento.más que atractivo, me resulta un juego peligroso..y decepcionante, para qué vamos a darle vueltas al asunto!jejejeje...
Un abrazo

Luis Rodriguez dijo...

Lo que produce el aburrimiento jeje. un carnaval bastante liberador, pero un ratito mejor. Saludos desde Uruguay sigo a ver que me encuentro

dapazzi dijo...

!Menudo fetiche los zapatos¡
Estos dicen mucho de sus dueños o quienes los llevan.
Saludos con 30º de temperatura.

Leonor dijo...

Lo que hace el alcohol, la juventud y la noche, una mezcla explosiva. Juegos fetichista y muchas ganas de diversión. Ya llegarán las responsabilidades.
Un beso.

Ío dijo...

Me ha gustado mucho este relato, Natàlia, me ha arrancado sonrisas, y pensamientos.
Abrazos

Ío

Marta C. dijo...

¡Ay, los sombreros! Yo tenía una profesora, ya mayor, que nos decía: ¡Para lo único que os sirve la cabeza es para llevar el sombrero! En aquella época, mi padre todavía llevaba sombrero, era muy calvo y en invierno el frio y en el verano el sol, siempre llevaba la cabeza tapada. Y siempre que la profe nos decía aquello, yo pensaba en el suyo y si su cabeza solo le serviría para llevar sombrero.
Bueno, a lo que iba. Cambiarse los zapatos, la ropa o el maquillaje, no cambia a las personas, son las ideas las que las cambian y eso es difícil intercambiarlo, como tú bien has dicho. Me acuerdo de una frase de un autor francés que decía: "Viajar es frotar nuestro cerebro con el cerebro de los demás". Pues ya sabes, señora viajera. Besitos. Me ha encantado pasarme por aquí.

Pepe dijo...

¡Qué difícil nos resulta y que poco inclinados estamos a meternos en la piel del otro!. A veces puede parecer que lo intentamos y nuestros signos externos, nuestra aparente disposición así parece confirmarlo. Sin embargo, como en tu original y sorprendente narración, es pura fachada. Cuestión de zapatos, de maquillaje de más o menos abundancia capilar, pero la cabeza no, que eso entraña una enorme dificultad y nos lo prohibe nuestro intransigente, intolerante y poco solidario código de conducta.
Me ha gustado mucho tu fiestecita de zapatos cambiados, Nátali.
Un fuerte abrazo.

Fabian Madrid dijo...

Me gusta lo original de los zapatos parlantes, pero me gusta más la idea que dejas en el tintero de la posibilidad de cambiar de pensamiento, de sombrero.
Felicidades

Juan Carlos dijo...

A carcajadas. Y total, un compartir plataformas cuando se comparte tanto entre hombre y mujer, bien está. Un cambio de roles no está mal, rompamos el encasillamiento por razones de género o de cualquier otro estereotipo.
Besos, amiga.

Mar dijo...

Ay, Natali!!!!! Genial, ¡como siempre! Bien escrito, con dinámica saltarina, más que de lectura entretenida, divertidísimo!¡Destornillante relato! ¡Qué bien! Tenía ganas de reírme. GRACIAS.
Y petonets guapíssima!

Teresa Oteo dijo...

Vaya fiesta divertida a la que nos has invitado!
Estos zapatos se lo están pasando fenomenal y sus dueños también, otra cosa, como bien dices, es cambiar de sombreros.
Un besito

Encarni dijo...

Nataliiiii, has dado en el clavo con eso de los sombreros. Podía ser la idea para un proximo Jueves, se titularía ¿Qué tienes debajo del sombrero? Oye y a lo mejor nos llevariamos sorpresas.

Uy que me despisto. Este cambio de zapatos y de roles debía ser hasta necesario, porque algunas cosas cambiarían, estoy seguro.

Más me ha gustado la forma tan lúdica de hacerlo :)

Un abrazo.

Susana Peiró dijo...

¡Y qué bellos esos zapatos rojos! Aunque me duelan los diez deditos, no los presto ni intercambio!
Buen trabajo Natáli, y como siempre, con entrelíneas muy sugerentes!!!
Un abrazo inmenso, desde el corazón Querida Amiga!!! Aún muy complicada con mis tiempos, llego para regalarme tus letras y pasar un momentazo junto a Vos! Muchas Gracias guapísima!

Teresa Oteo dijo...

Se me olvidó decirte antes que me gusta tu cambio de look, vaya el de tu blog, muy veraniego, refrescante y relajante.
Besos.

G a b y* dijo...

Genial tu relato Natalia, lleva a imaginar esa situación de locura y desenfreno, por unos pies bien dispuestos a intercambios. Los andares se mezclan, los pasos se hacen inciertos o dejan huellas confusas y el jolgorio es buen augurio sin que las ideas truequen.
Eso de intercambiar sombreros... ya tiene otros riesgos!
Un besito al vuelo: Gaby*
Ah! y no te preocupes por la confusión de nombres de la vez pasada, yo me emociono tanto con cada comentario y las buenas vibras que emanan, que recibí tu cariño del mismo modo que siempre! Más besitos!

Any dijo...

Jaaaaaaaa! es cierto eso de pensar con los pies! Y no es tan fácil cambiarse de lugar vistiendo solo las prendas del otro. Hay que "pensar" ese cambio también, sino uno es solo un disfrazado (y hay muchos de esos).

Nunca sé como le dicen uds a la remera (camiseta?) pero me hizo gracia la asociación con las señoritas de vida disipada jajaja!
Usan sombreros las Sirenas?
un beso

ANTIQVA dijo...

Los zapatos, cuando la gente se los quita, son unos golfos... Y actuan como tales...

Debajo de las camas las lian pardas...

Y los humanos, ajenos al lio...

Un abrazo, amiga

Alfredo dijo...

Decía Helmut Newton que una mujer no estaba más desnuda que cuando la único que llevaba puesto eran unos zapatos de tacón. Y si además son rojos...

Un abrazo!!

Fibonacci dijo...

Por los Dioses del Olimpo...que han impedido que yo vea en mi lugar de seguidores que había públicado.

por las musas representada en esta ocasión por Talía, han impedido que yo vea que habías públicado este Jueves.

Y gracias a que Érato el amable, me ha iluminado al visitar otro blog (Marta C.) me he enterado que habias públicado y raudo como veloz aquí me tienes, postrandome codo a codo para leerte desaforadamente.(queda muy chulo lo de postrandome y desaforadamente)

Comienzo a leer y vaya sorpresa "un zapato hablandole al otro" sigo leyendo...y veo que en la fiesta estan todos con una Cogorza de espanto.

Para acabar veo o mejor leo...que se intercambian los zapatos y que caminan a la pata coja, sin darse cuenta si es debido a la borrachera o al cambio de ellos.

Para al final, enterarme que es carnaval o cosa por el estilo, alla por la época de los guateques, que sale a relucir el Brando (este no podia quedarse en el celuloide)con su fuerte pecho y masculinidad en camiseta sudada.
(les encanta a las mujeres)

Pero lo que no me he enterado, es si hubo tomate entre los dos. (imagino que sí)

Para terminar, felicitarte por tu buen hacer como siempre, buscando los tres pies al gato para entretenimiento y divertimento del que suscribe.

Te voy a nombrar, por los poderes que me otorga Zeus...en la Ninfa Talía...considerada la más festiva de todas.

Un besote preciosa.

Fibonacci dijo...

Se me ha colado el parrafo:

por las musas representada en esta ocasión por Talía, han impedido que yo vea que habías públicado este Jueves.
Que n pega ni con pegamento...los otros tampoco, pero bueno, quedan más decente...es lo que le pasa a los buenos escritores como mi Menda...perdon y otro besote.

Ceci dijo...

Juegos amorosos que se enriquecen con el intercambio y bien valen hasta la incomodidad del señor de llevar su pie tensado por entumecedora venda de la antigua china, ja! ja!, me gustó esa asociación. Especial para el disfrute y "ratoneo" este relato tuyo Natalí, eso sí: con los que adornan las cabezas, ni con lo que hay dentro de ellas se juega.
Te mando un gran beso

maria jose moreno dijo...

jajaja que ocurrencia, como he disfrutado con esa cháchara entre zapatos y el resultado final ejemplar. Nuevas modas, nuevas tendencias, nuevos looks, pero en las ideas que no me los toquen..jajaja Disfrute con tu relato.Besitos

Balamgo dijo...

Saludos Natalí;
Veo que tienes el look veraniego en el blog, desprende mucha paz y alegría.
Abrazos.

Matices dijo...

Zapatos al son de divertimento, de la ocurrencia festiva, del momento que se vive... Un buen guateque en el que no ha faltado de nada.. fresco y brillante.

Besos
(me gusta tu nuevo veranito... que bien se respira aquí ;)))

Manuel dijo...

confidencias no de cama sino de suelo has relatado, significativo que aguante y se mantenga con altos tacones a pesar de los efluvios alcoholicos......., estara acostumbrado/a???????
Un beso

Sindel dijo...

Qué divertido este relato Natalia!!! Me encantó imaginar a los protagonistas en estado alegre por demasía y con los zapatos cambiados, pero esa ocurrencia del cambio de moda fue un remate genial!!!
Me encanta leerte porque puedo vivir cada escena que planteas.
Un besote.

Alfredo Cot dijo...

Chaqueta negra al hombro, pajarita desabrochada, copa de cava en una mano y en la otra el zapato huérfano de hermano.

Ambos dos, que a río revuelto ganancia de enamorados.

Suelto, muy suelto y divertido el relato.

Besos

Gastón Avale dijo...

esos saltitos de pies descalzos me hicieron reir mucho... jeje... lindo relato de pies! :D un besito!

Pepi dijo...

Natalí después de dos semanas perdida, no sabes como estoy disfrutando con vuestras lecturas, y como las extrañaba. Me encanta tu enfoque y me chifla la pintura de Magritte, soy una gran admiradora de su arte.
También lamenté mucho la muerte de Galiardo, tuve la suerte de escuchar sus dos últimas entrevistas, estuvo genial, como siempre. Besitos.

Realidad y Ficción dijo...

Gran tema: Los zapatos, repletos de connotaciones... por una parte ¡qué eróticos pueden ser!, por otra, un zapato roto o muy viejo, como habla de la miseria! y como habla de la estupidez pensar con los zapatos o con los pies ( seguro esto es porque es la parte del cuerpo que más lejos está de la cabeza!) y los surreales zapatos de Magritte que difuminan la frontera entre zapato y pie, frontera que casi no existe, salvo para dormir y otras actividades y ¡ Tan tópica la imagen del bello desnudo femenino con zapatos de alto tacón! y esto de "ponerse en los zapatos del otro" un llamado a la empatía tan necesaria para la evolución humana, primer paso para la generosidad, el amor y la compasión.

Este texto me ha hecho recordar una serie de zapatos de Van Gogh... zapatos con alma.
Besos para ti

Lupe dijo...

Hola Natalí.

He venido a postrearme cara al ordenata a ver si soy capaz de terminar el recorrido bloguero de la semana y me encuentro con tu ocurrente relato. Creo que eres la única que ha unido a la roja de tacones altos y al gris marengo acharalodo. ¡Muy bueno el conjunto!

Me ha encantado eso de: encorsetado cual tullida china mandarina. Jajaja

En cuanto a lo de los sombreros lo veo más peligroso. ¿Y si se sufre intercambio de ideas". Deja, deja, cada cual con las suyas y Dios en las de todos.

(Creo que no es así el refrán)

Jajaja

Besotes para ti y Ferran.

Tyrma dijo...

Llego tarde, Natali, muy tarde y eres la segunda...más vale tarde que nunca, decía mi padre.
Con todo y con éso me has sacado unas buenas risas.
Me encanta el ingenio de tus coquetos y traviesos zapatos, un relato con ingenio y calidad.
Yo no me pondré sombrero por si pierdo la cabeza...Por unos relucientes zapatos del 44.
Un beso.

Myriam dijo...

Edward de Bono y yo estamos muy de acuerdo contigo en que hay que cambiarse también los sombreros...

jajaja

Besos