23 de mayo de 2012

Los jueves relatos- REPLICANTES


"...pero ¿y quién vive?" esa frase la tenía incrustada en la memoria cuando entró en el inmenso hangar donde los guardaban. Hacía frío, el vapor escapaba de su aliento. Las placas del techo despedían una luz blanca, cegadora, le costó acostumbrarse a ella.

Alineados, cientos de robots, todos exactos, a la vista los mecanismos de brazos y piernas metálicos. Todos quietos, inermes, en conexión latente. A los ojos sin vida, tal vez por capricho, les habían imprimido cierto asombro melancólico.  ¿Cómo encontrarle? Empezó a caminar entre las filas y al detenerse ante alguno, le preguntaba:
_¿Eres tú, soy Rick?-nada, silencio y el ronroneo de un motor venido de arriba.
Le decía a otro-Acuérdate, bajo aquella lluvia tu albina cabeza inclinada sobre el pecho, la muerte-ni una réplica.
_!Busco a Roy!-gritó-barriendo con la mirada aquel ejército impasible.

Entonces de la jaula soltó a la blanca paloma. Volaba sin rumbo fijo como desconcertada uno o dos minutos, hasta que descendió batiendo sus alas en abanico y  posada en el hombro de uno de ellos, arrullaba y sacudía la cabeza. Rick se acercó al robot, movía un dedo, levemente.
Del film "Yo, robot" 2004, director Alex Proyas.
De nuevo volaba la paloma. En cada uno de sus descansos advirtió una respuesta casi imperceptible; aquel volvió la cabeza dos centímetros, otro despegó los labios, el de al lado giró el torso una pulgada.
Nunca se desperdiciaban los componentes, los electrodos, los circuitos ni los materiales. Nexus 6 fue el proyecto estrella fallido, y una vez desactivado, a Roy lo aprovecharon para reciclarle en estos robots.
El ave parecía dormida sobre la cabeza del tercero por la izquierda, fila delantera. Rick  observó su mirada, del ojo derecho le brotaba una lágrima.
_A ti te han inoculado lo más peligroso de Roy, sentimientos, la compasión que me salvó la vida. Hermano, soy un replicante, lo ignoraba. Ella y  yo fuimos la pareja del experimento, nos dotaron de fragilidad física, dudas y deseos. Se extinguió aquel sueño, es hora de morir...ellos tenían razón, ¿y quién vive? 

Se había estrellado la paloma contra los ventanales creyéndolos un camino al espacio abierto, yacía muerta. Rick anduvo hasta el único abierto, antes de saltar miró a los robots un instante.
Caía con los brazos extendidos en un vuelo desde la planta 725 a través de la lluvia acida, perpetua. Perpetua la sonrisa japonesa del inmenso anuncio luminoso.

Para mí no existe más replicante que Roy en aquella secuencia de una intensidad inolvidable, no admite réplica Blade runner. Gracias Gus por traérmela a los ojos y al corazón. Gracias Javier Azul, aquí la tienes.    
Replicantes y réplicas en: http://callejamoran.blogspot.com/



27 comentarios:

Alfredo dijo...

Momento cumbre de una película inolvidable, imprescindible y de la que ahora quieren hacer una secuela. Y es que en estos tiempos que corren ya no se respeta nada.

Un beso!!

Carmen Andújar dijo...

Desde el momento que hay sentimientos, malo, ya te vuelves humano, y, entonces débil. Los robots se harán sin sentimientos.
Me gustó la película.
Un petó

Alfredo dijo...

Veo q mi comentario ha sobrevivido como un auténtico replicante a la convulsión :)

Un abrazo!!

CAS dijo...

Magnifica recreación...no es un género que me guste, pero ante esto, mi gusto sucumbe y se regocija.


besos y abrazos llenos de sentimientos, absolutamente mortales.

El Drac dijo...

Excelente descripción de aquel momento superas largamente la realidad, como decía Vargas Llosa la literatura tiene el ingrediente que el lector siempre matiza fabulosamente la historia.

Un gran abrazo

Pedro Ojeda Escudero dijo...

"La sonrisa japonesa", qué acierto de imagen para definirlo.
Tienes razón: Roy es el replicante por excelencia. Aunque ya voy pensando que ójala todos fuéramos replicantes, quizá seríamos más humanos...

Fibonacci dijo...

Yo tambien soy "Montag", me has hecho recordar esa pelicula de Ray Bradbury Fahrenheit 451, donde crea una Distopia de un mundo futurista...todos somos replicantes de una manera u otra...El poder establecido anula o tergiversa el orden social que por ley natural va in crescendo entre los pocos húmanos que aún permanecen fieles a la ley natural...un besote preciosa...como siempre me ha encantado...me he comido las pipas y un cocacola mientras te leia.

Neogeminis dijo...

¿A dónde residirá el núcleo de la verdadera identidad? tanto seres humanos como replicantes -de ser posible- ¿tendremos un rinconcito secreto, íntimo y perpetuo que sobrevivirá a la muerte y nos hará eternos? Me tienta el creerlo.

Un abrazo!

Marta C. dijo...

¡Magnífico relato, Natàlia! Es cierto que hemos coincidido en el personaje, Roy y en esa escena mítica de la historia del cine de ciencia-ficción. ¡Pobres robots dotados de sentimientos en un mundo que hace tiempo que los perdió!
Te felicito, me ha encantado, besos.

José Vte. dijo...

Querida Natalia, estoy contigo. Jamás ha habido otro replicante como Roy. Él, como pocos, ha conseguido definir la angustia de tener constancia de que va a morir y creo que en el cine no ha habido ser humano más sobrecogedor que éste replicante que nunca conocio útero.
Que grandiosa pelicula.
Me ha gustado mucho tu relato.

Un abrazo

Teresa Oteo dijo...

Impresionante la película y fantástico tu relato. Me uno al club de "Roy for president", es "el replicante" no hay más.
Genial.
Besitos

Leonor dijo...

Qué bien escribes!. Tu relato me ha encantado. Un bello recordatorio de la película. Y yo he extraído una esperanza escondida entre tus líneas, todos dejaremos algo nuestro cuando hayamos muerto, algo que seguirá viviendo.
Un beso escritora.

javier dijo...

`para tu alegría te diré que Roy no murió, que fue y es capaz de diseñar replicantes con sentimientos humanos
apegados con infinita fidelidad a el humano que le adopte.
Son esos eternos niños que ves jugando en el parque y llaman " mama" o " mami" a una señora de edad imprecisa. Son los niños de -Ai- " Inteligencia artificial"
"flim" de steven spielberg - haley joel osment y jude law

G a b y* dijo...

Excelente tu relato, Natalia, acompañando el video. Cuántas emociones despierta! La paradoja, es que un replicante alcance a transmitir tanto sentimiento. Suponemos lo contrario, tal vez por creernos dueños de las emociones verdaderas. Sin embargo...
Un gusto leerte como siempre:
Besos al vuelo:
Gaby*

Encarni dijo...

Estupenda descripción, y excelente momento de la pelicula. Cómo a pesar de ser un replicante tiene consciencia de la muerte. Y en el dialógo transmite verdaderos sentimientos humanos.

Un abrazo.

Juan Carlos dijo...

Reconozco mi ignorancia, nunca vi Blade Runner. Pese a ello, por una parte, conozco suficiente de la película que, por otra, no me hace falta, para valorar este texto que atrapa, sumerge en ese ambiente tal como lo recreas.
Me parece una demostración de ser una escritora capaz de salir airosa de cualquier envite.
Muchos besos.

(por cierto, blogger me está haciendo el test Voight-Kampf, la primera he dado replicante. Cruzo los dedos...)

Maat dijo...

Hola, Natalí.

Esta semana, Gus me ha llevado a una galaxia totalmente desconocida para mi ya que el tema no me va nada, aunque después de leerte, quizá me anime y trate de ver esa peli.

Como siempre, ha sido un verdadero placer visitarte.

Un abrazote.

Maat

gustavo dijo...

gracias , natalí, a ti...
bien, este tema lo puse por que la lectura en la que ando embarcado es LÁGRIMAS EN LA LLUVIA, de rosa montero...en este libro, basado, más que inspirado en blade runner, en un momento dado, la protagonista se hace consciente, es consciente,perdón, de que ella no tiene pasado, pues este pasado, ella lo sabe, es un chip, es un implante que le ponen y en el que se le "dibuja" un pasado con padres y experiencias y así...ella es consciente de que siempre será así...sabe también que en un cierto momento ha de morir de cáncer...sabe todo esto y... UNA TRISTEZA SUPINA LA RECORRE DE LADO A LADO DE SU ALMA...una tristeza que se ha convertido en momentos en verdadero miedo...es decir, una existencia coartada, semicapada, o capada del todo...
a estas ideas me has llevado, natalí, con la lectura de tu texto. este es mi comentario...la ida a estas ideas...
medio beso.

San dijo...

Magníficao final Nátali, es el punto de estos replicantes este que aportas. Cuando vi la convocatoria no recordaba la película y la busqué, el final maaravillosa, digo como Javier, Roy anda por aquí.
Un abrazo (falta poquísimo)

Sindel dijo...

Excelente y emotivo relato Naty, me hiciste pensar y emocionar.
La peli la vi hace años, me diste ganas de verla nuevamente, así que ya la estoy buscando.
Un abrazo enorme.

Maria Liberona dijo...

creo en cierta forma que nos queda muy poco para ello...

rosa_desastre dijo...

Empezando porque soy una inculta en materia de cine, le estoy tomando yo el gustillo a los replicantes. Me prometo ver la pelicula, aunque, como dice Juan Carlos, no me hace falta si ya disfruto con tu forma de contar.
Un besazo

ANTIQVA dijo...

Me dijeron -es un secreto- que algunos replicantes, cuando mueren, van al cielo.

Es porque como casi todas las gentes se portan mal, en el cielo hay vacantes, y admiten a replicantes.

Pero es un secreto, no lo olvides.

Un abrazo,amiga, y feliz fin de semana

Pepe dijo...

No he visto la película, pero en cierto modo prefiero que haya sido así porque he llegado a tu relato, sin idea preconcebida y lo he disfrutado enormemente y ha despertado en mí la curiosidad por verla. También yo he querido imaginar replicantes dotados de sentimientos.
Un abrazo.

V.Nas dijo...

No vi esa película. Pero tu relato podría ser perfetamente la sencuencia de una. Asusta que algo creado por el hombre pueda llegar a tener la posibilidad de tomar decisiones por su cuenta.
Un abrazo Natali

V.Nas

censurasigloXXI dijo...

¿Sentimientos? Pobre aquel que los tenga...

Muy buena base la idea de tu relato, bravo, compi!

Besito, templà!

elena clásica dijo...

Un replicante pleno de sentimientos, emotivo y sensible. Tenía que aparecer de tu parte alguien que lo buscara y contestara a sus preguntas desde la dignidad ¿humana?, no lo sé, pero desde la dignidad del que se congratula de no haber nacido para hacer el mal.

Cuántos sentimientos perdidos en el tiempo, quién sabe...

Qué preciosa evocación.
Un abrazo, Natalí.