8 de marzo de 2012

Este jueves relato: !SORPRESA!

"Sorpresas te da la vida, la vida te da sorpresas ! ay, Dios!" según canta Rubén Blades en Pedro Navaja. La que os contaré me pasó de verdad auténtica.

Julio 2011: Calor, tren cercanías de vuelta a Gelida después del curso verano en la UB, 16 h. Hasta aquí todo bien. Trayecto bastante largo, llegada y bus que me lleva al pueblo. Subir la cuesta y el chalet a ojos vista, tengo la llave. Toca ponerme el bañador, salir al jardín, piscina, un chapuzón, dos, tres, tumbona, cigarrillo, nadie en la casa, normal, lo sabía.
Harta de sol y de remojos me digo que es la hora de la cervecita fresa y enfilo para la cocina. De la nevera tomo el botellín, un quinto, fresquito, lo noto por el cristal !una gozada! tengo la boca seca. Del cajón agarro el abridor, fuera tapón, trago largo, ummm...
Debo tirar el envase y el tapón en sus contenedores correspondientes !buena chica! En esta cocina no falta de nada, tienen un gran depósito para los residuos clasificados, empotrado en el mueble, disimulado, sobre ruedas, lo abro.
ELLA ME MIRA DOS SEGUNDOS, ENDEREZADA, LAS MANITAS REPLEGADAS EN LA PANZA, LAS OREJAS TIESAS, LA BOQUITA ENTREABIERTA CON ESAS DOS ENORMES PALAS DIENTES, LOS OJOS SALTONES, LOS BIGOTES TENSOS QUE PARECEN ALAMBRES. YO LA MIRO ESOS DOS SEGUNDOS CON MIS OJOS ABIERTOS, GRITANDO UN GRITO CORTO.
Es gris, gorda, grande, más de un palmo y temo que me salte encima y que me dé el infarto o el soponcio. Reconozco que  tanto no pensé en tres segundos.
Nada de eso, al tercer segundo se da la vuelta, le veo los cuartos traseros, hembra, y la cola !dioses! rosada, otro palmo. Se mete en uno de los contenedores ágil, rápida y yo, rauda, astuta, cierro el depósito.
Sudo, necesito una ducha de inmediato.  Bajo el chorro fresquito me relajo y pienso ¿cómo entró la rata en el contenedor? Por algún agujero de los cajones, saben contraer el cuerpo y se cuelan por espacios inverosímiles.
Con el albornoz puesto me voy acabando de secar. Escucho que rasca angustiada, da saltos atrapada en el festín que ha supuesto su cárcel. Compruebo que todo está bien cerrado, oigo su desespero, casi me pongo en su lugar, pero que se aguante, jamás, ni en una pesadilla, hubiera soñado encontrarme con una rata gorda a un palmo de mi nariz.

Lo que se dice la sorpresa mayúscula ya está explicada, el corazón me galopaba, di un salto, o un saltito, no me acuerdo. En esa casa impoluta, en esa cocina resplandeciente, inverosímil encontrar hormigas, ratones, y ni pensar !una rata dándose el atracón en la bolsa de lo orgánico!
Nadie me creería pero contaba con la prueba irrefutable.
El desenlace resultó más complicado de lo que cabría suponer. En el jardín encontré a uno de los hijos con otro muchacho, se lo expliqué y ambos se echaron a reír, incrédulos.
_¿Un ratoncillo? Pues a ver si lo cazáis, valientes guerreros-les espeté.
Cerramos todas las puertas menos la de la cocina que da al jardín. Dejé a los héroes fatuos con la misión facilona. Instalada en el salón me tomé un chupito de ginebra, me hacía falta.
Media hora después aún les escuchaba brincar, resoplar, dar golpes con algo, palos de ciego, carcajadas y palabrotas "Si será cabrona la tía gorda" exclamaba el chico de la casa. "!Un monstruo asqueroso! Mira...se sube por la pared" apostillaba el amigote con voz trémula, diría que asustada.
La cosa finiquitó gracias a la aguda intervención del otro hermano, un muchacho más sereno, más retorcido en tema mata ratas. Llegó, vio y venció, a base de aplicarle sin piedad, a los ojos, al hocico, el bote entero de insecticida. Lo hizo aprovechando que la bestia estaba acorralada. Sus frentes perlaban, sacudían los hombros atolondrados, pero victoriosos.
_Cuando se lo contemos a mis padres se quedarán pasmados, no era rata, era un conejo con rabo largo, !qué bufidos, qué chillidos!- ahora reconocían, los tres, que no había exagerado.
Me repugna ver cadáveres aplastados ni que sea de cucarachas, me asquea la sangre derramada, el espectáculo de la muerte. La verdad es que era valerosa la bicha, defendió con saña su pellejo gris, luchando en combate desigual. Al fin y al cabo tenía hambre y la despensa era una tentación. Seguro que se coló por el resquicio de un cajón que había quedado abierto.
Me alegré por ella, ni entre tres pudieron matarla, escapó dando tumbos como borracha, pero viva, por el jardín y para siempre, creo.
Complicado explicar al dedillo lo que sentí aquellos tres segundos, supongo que para la rata fue lo mismo !sorpresa!  
Imagen archivo Internet- "Ratatouille", 2007, film de Brad Bird para Pixar.
Sorpresas en la barca, remando con Any: http://remandoensanignacio.blogspot.com/

26 comentarios:

Pepe dijo...

Divertida y épica historia, Nátali. Imagino que la sorpresa fué realmente mayúscula. ¡¡Ezos marditos roedoreees!!. Recuerdo que una vez, de pequeño, maté una rata a escobazos y aún tengo el miedo metido en el cuerpo.
Un abrazo.

Juji dijo...

¡Puag! Me has hecho sentir un asquito... jajajaja. Me gusta. Es lo que siempre deseo: leer algo y que me hagan sentir, sea lo que sea, pero que me hagan sentir.
Encantada de estar aquí, Natàlia.
Un besazo.

Myriam dijo...

Desopilante anécdota, me he reido un montón, Natalí, con tu relato; pero vivirla , en ese momento.... mmmm, te entiendo. Debió ser terrible sorpresa para ambas.

Besos

Natàlia Tàrraco dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Carmen Andújar dijo...

Que asco Dios mío. Una vez en mi bloque entró una rata enorme; menos mal que un señor de fuera la vió, lo dejé entrar y con un palo acabó con ella, era enorme. Ya me imagino la escena, yo bajando por las escaleras y encontrarme semejante bicho. La protagonista de tu historia menos mal que la encerró, madre mía que susto.
Un abrazo

Susurros de Tinta dijo...

Aiggggg, mira que yo solo bebo cervecita y en celebraciones algo de cava, bueno y a veces haciendo una locura un Caipiroska, juas, pero si llego a estar ahí contigo te acompaño al chupito, jajajaja, pobre coneja, si tú te asustaste imagínate ella, recuerdo que el los gallineros, ya sin gallinas, del corral de mi abuela, que usábamos como trastero, encontré un tubo donde guardaba mis dibujos a carboncillo y emocionada lo levanté para echar un ojillo dentro y me calló encima un ratoncito pequeñísimo y hasta mi abuelo vino corriendo de la casa al oir mis gritos, y cuando le señalo el bichito aterrorizada del susto me espetó, "¿eso por un rató?, ni que te estuvieran matando" y se dió media vuelta y se fué tan pancho dejándonos al ratón y a mi mirándonos todavía con el corazón a 100 el mío y al 1000 seguro el suyo, jajajaja, eso si, ni chupito de ginebra ni un mal buchito de agua, jooooo, si es que mi abuelo era mu de campo!!!, jajaja, aisss, mi pobre Diosa Gatuna, tu al menos contabas con tres paladines valientes, miles de besosssssss

Neogeminis dijo...

jajjaja...muy bueno, Natali!...una batalla desigual en la que -como todo lo que se lleva al cine- Ganan los buenos! jajajajaja.

Un abrazo fuerte y te felicito por la intensidad y lo emotivo del relato!
=)

Ana O'Reilly dijo...

Una especie de David contra tres Goliaths! Vamos rata!

gustavo dijo...

jaaaaaaaaaaa, miedicaaaaa¡¡
cuanto al canto y mío:
cementerio de un pueblo vecino al mío, villalonso, para más señas...debo de quitar las malas hierbas...época estival...llevo una mochila llena de insecticida o...no no e sinsecticida, es eso para matar las malas hierbas...el caso es que en esa época había muchas culebras por el campo...con una de ellas me topé...la quise..la quise..matar pero me dio...aggg...ella, sabia, se metió en un pequeño osario por un hueco...yo la vi y le apliqué ...comencé a darle al matairbas que llevaba en la espalda y... YO JURARÍA QUE DE ALLÍ ES IMPOSIBLE QUE SALIERA CON VIDA...AGGGGG..el caso es que no nos hemos visto más...
medio beso, natalí...

Juan Carlos dijo...

Me has recordado ese dicho "hace un día estupendo, seguro que llega algún hijoputa y lo jode". Con lo feliz y a gusto que debías estar y llega el bicho ... y encima, lo que pasa, se empatiza con él.
Besos, amiga.

Atalanta dijo...

Ya estoy aquí; que mala suerte Natália, con lo agustito que tu estabas, pero pensándolo bien, ella también estaba muy agustito en tu basura.
Yo habría hecho lo mismo que tu, que miedo-asco.

Besos sorprendidos

José Vte. dijo...

Ahora es verdad que no se ven muchas por la ciudad y las calles asfaltadas, si acaso alguna despistada cruzando una calle. Pero me acuerdo yo cuando niño, que las calles no estaban asfaltadas y se llenaban de barro en cuanto caían cuatro gotas, ver pasar ratas como conejos por todos lados, incluso te desafiaban, jejeje.
Más que un relato parecía una película de aventuras.

Un abrazo

Cristina Piñar dijo...

Vaya con el animal ¡como se resistía a morir! Yo también he visto ratas alguna vez, aunque no tan de cerca, y no es muy agradable su presencia. Menos mal que al final os conseguisteis deshacer de ella. Un beso.

ANTIQVA dijo...

Amiga, nada que un gato no hubiera solucionado en menos de un minuto...

Ah, los gatos y su encanto...

Cuando marcan su territorio en las rondas nocturnas, ya no aparece por alli un raton por nada del mundo.

Un abrazo fuerte

Sindel dijo...

Jaja me imagino lo que se debe sentir ver una rata semejante de golpe y sin previo aviso. Menos mal que pudo escapar, la verdad me daba pena que muriera, aunque fuera una rata.
Muy divertido este relato Naty.
Aprovecho a responderte las preguntas que me dejaste en mi comentario. Trucho se le dice aquí a personas que son falsas, mentirosas o que dicen ser quién no son. También a cosas de poca calidad, imitaciones o baratijas.
Y lo de la sorpresa es algo que no se sabe ya que el le deja el mensaje a las 9 de la noche del domingo pero ella lo lee recién el lunes, así que por ansiosa e impaciente se la perdió. Seguramente era algún regalo o propuesta, lo dejo a la imaginación del lector.-
Un abrazo enorme :)

Matices dijo...

Natalí, a mi me pasó algo parecido pero era un ratón... y menudo espectáculo público di, eso si, al final no se si corría por el perro que me perseguía y ladraba o por el ratón... (tenía trece años y una floreciente edad del pavo)...
Ahora sirve de divertimento de padres, hermanos y amigos asistentes a la barbacoa, por lo visto fue lo más... a mi todavía me da repelus... yo en tu lugar me da algo!!
Besos!!

Primavera dijo...

Ahisss yo he visto ratas que parecian gatos en la India fue terrible la experiencia no se quien corria mas ja ja
Asombrada me dejo tu relato con un poco de asquito ja ja
Un beso

Verónica Marsá dijo...

Pues yo no tendría ninguna sorpresa, ni temor, ni sensación más que la de abrirle la puerta al animal... perooooooooooo, si me encuentro un saltamontes, se enteraría todo el vecindario como ya ha sucedido más de una ocasión, en la que estando en el patio se me pegó a una manga. Los alaridos de un poseso no llegaban a mi altura!!!!!

Un besito con queso, ¿como era aquello de PAN CON QUESO SABE A BESO????

El Alma de Venus dijo...

Dicen algunos que el subsuelo de las ciudades esta repleto de ratas.
Cuando lo pienso, me entra un asco fffff,después me paso unos dias hasta que se me olvida, mirando dentro del water, antes de sentarme jajja, y he tenido pesadillas en las que subian por las tuberias y nos invadian las casas, me parece un animal repugnante, Natalia que mal rato pasaste cielo.....Besos Lucia.

Any dijo...

Horror! En tu lugar, asi como estaba, preparaba mi mochila, cerraba la casa y adiós! me mudaba jajajajaj!
Tu rata me cayó simpática, debe ser porque la historia esta muy bien contada.

Antes de que me olvide, hoy te vi en la tele! sisisisi! Un español de visita en Australia buceando no sé en que playa, descubrió una sirena!!! Y la filmó!!! Estoy segura de que eras vos ...
Si encuentro el link te lo paso.
besos

javier dijo...

pobre ratita, hay en la mujer dos animalitos que la superan: las serpientes y las ratas. Si lo piensas bien, nada hacen si tú no las haces nada. Tus sorpresa fur de órdago no cabe duda

San dijo...

aggggg!!!! pero que asco. ¿sabe? me recordaste hace muchos años la imagen de mi madre y mia, yo pequeñita sobre la mesa del comedor, gritando yo por pura imitación, mis hermanos escoba en mano dando golpes a diestro y siniestro a una rata peluda jajajaja. Entiendo esos segundos tuyos jajaja.
Un abrazote.

CAS dijo...

JAJAJ... llegó, vió y venció...!!!
(el otro hermano o la rata, tal vez)
Al final fue un relato divertido, de pura aventura y con tierno final. Un corto de matinée para una tarde de lluvia, tu relato, claro, porque tu sorpresa-experiencia, a flor de piel, nos deja patitiesos!! jajaj, muy bueno, muy bien contado (un poco de hinchada a favor me parece que también cosechó la susodicha, y eso por tu forma de contarlo)

besos!!

Lola y Mari Carmen Polo dijo...

¡Madre mía!. Esto me recuerda que dando un paseo, con mi marido, siendo novios, por el paseo marítimo de Cadiz, nos sentamos en un muro que había. Era de noche y de pronto vimos una rata en frente nuestra, de un salto se vino para nosotros,que más pronto nos levantamos. Se metió en un agujero que tenía el muro, que seguramente sería su hogar, pero que susto nos dimos :(

Muy divertido tu relato

Un beso

Lola

alfredo dijo...

Como lector, también hay que disfrazarse y encajar los diferentes estilos, argumentos o descripciones que te admiran indistintamente cual sea su contenido.

Un tema de "ratas" contado con la sutileza del dibujo animado y con el ritmo del ruido de una super8 de fondo.

Sorpresa llena de color, (a pesar del anodino gris del bicho)
Sorpresa como cautiva un texto, tan de andar por casa y a la vez, tan impecable.

Besos

Wendy dijo...

Hola Natalia:
Pues la última rata que he visto en este tiempo es la de vuestro relato, que con tres gatos en la casa, son ya especies extintas...Sorpresas que me ahorran mis mascotas
Besos
Wendy