8 de marzo de 2011

Entrevistas...coloquios: Elena-Natalí, Natalí-Elena- o al revés

NATALÍ A ELENA

Elena Pascual y yo somos amigas, no hace falta explicar la palabra, pero sí las circunstancias de esa maravilla.
Lo somos por miradas, por complicidades tan amplias que se nos acaban las palabras. Somos amigas de paseo, de comer sabroso, de músicas, de leer y de películas, de escribir, somos amigas del Mito que nos explica, amigas por gusto ganas y placer, amigas que no necesitan contacto diario, amigas en la distancia y cerca, amigas con las manos tendidas, siempre.
El tesoro más preciado, aquel sin excusas ni malentendidos que no puedan solventarse, la joya inapreciable del aliento constante, del apoyo, del cariño.
A partir de esa amistad se nos ocurrió plasmarla por juego, por divertimento, en una entrevista mezclada a dos voces. Tal vez no os interese, quizás os parezca una futilidad, comprensible, pero ella y yo quisimos un buen día, darla a conocer, es un homenaje a ese sentimiento que compartimos y que seguro, compartís con alguien o con muchos.
Elena, de dulcísima y acogedora mirada, empiezo yo la entrevista:

NATALÍ: Nos conocimos por voluntad propia en Madrid, y resultó, fue un acierto. Dime ¿qué sentiste luego de esa cena entre cuatro recién conocidos?
ELENA: Sentí que no soy un bicho raro, que los encuentros habituales en los blogs son los que me dan la vida, los que me entienden, los que mejor me conocen. Amigos, hechos carne y hueso son los mismos que conocía en su alma. Tranquilidad máxima, encuentro místico.

NATALÍ: Elena Pascual ¿por qué Clásica?
ELENA: Amo a los clásicos con todo mi corazón, a los griegos y a los latinos. En su lectura se queda una parte de mí, me entrego a sus letras con amor y voluptuosidad. Mi nombre me incluye entre los personajes de Homero, ah, me faltaba la “h”, y ese es mi camino hacia la actualidad y las vanguardias, a las que también amo: he aquí mi guiño. Mi adorado Antonio Martín Ortiz, uno de mis primeros amigos en este mundo, me preguntó por la ausencia de una “h” etimológica en mi nombre, la “h” que yo le brindo a la actualidad, la asumo en mi calificativo: “Clásica”. Mil veces “Clásica”, ello me hace amar la modernidad.

NATALÍ: Tu poesía es de una intensidad casi dolorosa en el lenguaje, cada palabra un enigma lleno de resonancias, el ritmo meditado, los espacios buscados ¿De qué forma surge el poema?
ELENA: ¡Gracias! Soy una persona vehemente y apasionada en mis dolores y en mis éxtasis. No conozco el término medio, me duele la vida y me duelo en las palabras. Mis creaciones nunca son meditadas, surgen tan anárquicas como mis sentimientos, mi alma llora inconsolable o ríe unida al universo, procuro transformar mis abismos en Poesía.
Si me volveré loca, como no lo haga más a menudo.

NATALÍ: Las imágenes en tus poemas forman espacios, sensualidad, sueños mágicos y fascinantes. ¿Qué proceso sigues al incluirlas en la entrada?
ELENA: Cuando tengo un poema preparado, busco imágenes con las que me siento identificada en el sentir. Gracias a tantos artistas gigantes.

NATALÍ: Realidad del entorno que colocas con unas pocas palabras, evocaciones oníricas, referencias míticas, un guiño de mujer muy culta pero sin alardes, se nota que llevas un poso cultural extensísimo. Todo eso envuelve tus poemas que descienden como peldaños y suben y bajan y nunca tienen una salida clara. ¿Nos envías un mensaje o más bien nos propones la duda?
ELENA: Grito, grito como posesa, los personajes que conozco desde Homero a la actualidad me agarran de la mano, cómplices, a ellos acudo. A mis amigos: vosotros, que atendéis a tanto despropósito, sois mi mundo, el mejor, el que me conoce y me consuela, os envío un mensaje, no lo dudes.

NATALÍ: La mujer siempre presente. Queja, martirologio, protesta, grito, feminismo encubierto… ¿tal vez me equivoco? ¿Y qué papel juega el hombre?
ELENA: Me siento frágil, martirizada en mi emotividad patológica, vulnerable como una cometa que llora. Mi vida emocional difícilmente encuentra el ancla, pasiones dolorosas me gritan al oído y yo apuñalo las letras para mostrarlo. El hombre... quiero que entienda mis delirios, lo imagino receptor, y le arrojo mis vísceras.

NATALÍ: Te dedicas a la enseñanza, el panorama en lo referente a las Letras en los programas educativos está en franco retroceso.
ELENA: Desgraciadamente nada puedo añadir a tu comentario, lo suscribo, no hay más.
Mi alma llora a diario. No me siento culpable, pero tal es el contexto que me rodea, ello me abruma dolorosamente, me queda brindar mi pasión, y lo hago.

NATALÍ: Nos dejas demasiado tiempo huérfanos de tu intenso universo. ¿Culpa de…? Háblame de tus autores, afinidades, influencias, formas y modos, estilos que te han dejado mella.
ELENA: Un día de estos me voy a sumergir en mis pozos sin fondo, más me vale volcarlos en la palabra más a menudo. Todos vosotros, mis amigos, artistas por encima de todo, me lo estáis enseñando. Me lo debo a mi misma, procuraré ser más constante.
La primera vez que leí La Iliada, la belleza me sacudió hasta el éxtasis. Amo la poesía por encima de todo, a todos los poetas. Pero si alguien forma parte de mi vida es José Martí, vehemencia emocional y magia del misterio, unidas, compromiso con los seres humanos, no me canso.
Contemplo la vida desde la Literatura, agujero de gusano que une el ayer y el hoy: en las Letras no existe el Tiempo... Ovidio, los trovadores, la Generación del 27, Mario Benedetti susurran al mismo ritmo. Los amo. Y amo a todos los creadores actuales, a mi gente “bloggera”: todas vuestras lecturas, os considero geniales. Es un privilegio leeros y teneros tan cerca. Mil veces gracias, gracias.

NATALÍ: Considero a la poesía el más difícil arte al poner letras. Exprimir, condensar, emocionar, plasmar imágenes, y saber decir lo que sientes sin florituras incomprensibles, sin criptogramas, sin adjetivos superfluos ni pedantería. El lenguaje como experiencia, ¿un camino doloroso?
ELENA: ¡Ah! Mi corazón grita, mi alma está resquebraja. Bendita seas poesía. Bendita seas. Doloroso hasta sangrar y hasta dejar de sangrar.

NATALÍ: Me admira tu capacidad para sumergirte en lo que otros escriben, por ejemplo, en mi caso. Llegas a sorprenderme con tus comentarios, viendo cosas más allá de lo que he escrito, pues visionas, exploras, enriqueces, con una sinceridad incuestionable. Elena, nunca pude esperar ni soñar, una lectora como tú. ¿Qué sientes ante lo que dicen otros de tu obra?
ELENA: Que te quiero por decirme esto, a ti y a mi gente. Gracias por todo lo que me ofrecéis, compartís y por dejarme entrar en vuestra vida desde vuestra alma, ¡pura vida! Me siento empática, Dios o el Demonio no me han llamado por el camino del orden, el método, la jerarquía, ¡válgame la intuición! Ella es mía, me siento bruja a veces, mis ojos se abren ante las creaciones y creo ver en “el más allá”, ya que para “el más acá” no estoy muy dotada.
PERO, AHORA, DIME, ¿qué constelación me sonreía para que tú y todos los amigos os hayáis fijado en mí y queráis compartir “vuestro mejor yo” conmigo?
Os amo. Gracias por ser.


ELENA A NATALÍ

Natàlia Senmartí, pseudónimo; Tàrraco, es un volcán de sapiencia y de alegría.
Es energía diamantina, que circula por el universo de los siglos, explora las almas a través de los personajes que crea, y nos invita a ser mejores con sus obras. Ella dice que ahora revisaría alguno de sus escritos y le añadiría más “mala sombra”, pero yo no me lo creo porque la conozco y siempre habrá un personaje que abra la puerta franca a la esperanza, sin miedo y con dignidad, sea en la Guerra de Troya, en las polvorientas calles de Roma, en un mirador napolitano, en un chalé de oscuro deseo o en las calles de Túnez. Ella es así, ella lo ve todo, todo lo siente en su alma, todo le duele, todo lo narra, y así se interesó por mí como una fuerza titánica, que devora lo que lee.
Es un privilegio poder entrevistar a esta escritora inmensa como la vida:

ELENA: Natalí, ese amor al mundo clásico, esa mirada a la Grecia y a la Roma antigua, tan profunda, exhaustiva en su conocimiento… ¿qué significa este mundo clásico en tu vida?
NATALÍ: No es nostalgia, es explicarme a mí misma. El ayer explica el hoy. De aquel mundo clásico venimos y sucede que al olvidarlo, al catalogarlo de prescindible se comete el error de perdernos sin rumbo, sin raíces, sin mitos. Nos quedamos absurdamente huérfanos a merced de los efectos especiales.

ELENA: Tú eres narradora de corazón. Todo lo que contemplas se te vuelve historias, cuento, novela… ¿No es agotador ese trabajo ingente de contar tantas vidas, de animar a los personajes? ¿Por qué lo necesitas tanto?
NATALÍ: Para nada es agotador. Basta sentarse en un banco de cualquier jardín y ver pasar la gente. Ahí están los personajes, situarlos en tiempo pasado, es un capricho, pero no somos tan distintos, en el fondo. Otra cosa es envolverlos de la atmósfera que los haga creíbles en todo detalle, lo que se cita como labor de documentación, tarea agotadora y apasionante, gracias a la cual,de pasada, he aprendido infinidad de cosas sobre botánica, geografía, dietas, vestimentas, navegación... muy enriquecedor. La curiosidad, creo, es el motor esencial y la escritura se nutre de cierto voyeurismo para interiorizarlo lanzándole a la época que sea.

ELENA: ¿Qué escritores consideras que te han influido con pasión?
NATALÍ: Me han influido Delibes, Borges, Amin Maalouf, Torrente Ballester, Boccaccio, Grass, la Pardo Bazán, Marsé, Poe...uf, tantos otros. Responden a una corriente, a un estilo, a un lugar, a un tiempo, pero sería largo de explicar sus concretas influencias en mi camino como lectora.

ELENA: Agatha Christie, la novela de crímenes y policíaca, ¿muy querida por ti hasta llevar a un personaje de la época de Trajano, el apuesto Quinto, a investigador secreto?
NATALÍ: La novela negra ofrece una visión irónica o cruel, directa, sarcástica o despiadada de la sociedad a partir de meter la cabeza dentro, buceando desde los bajos a los altos fondos ¿Nombres? Sin contar a la victoriana Agatha, los clásicos americanos...otros; Graham Green, J. le Carré, Vazquez Montalban, Camillieri, Simenon, Sciascia, Donna León, Márkaris, Mankell, P. Kerr, el matrimonio sueco Sjöwall, Jean Claude Izzo, y por supuesto, Lindsey Davis con su hijito, Marco Didio, detective en época de Vespasiano. Siempre leo novela negra, para saber historia, hay que leerla.

ELENA: Novela histórica, Robert Graves, ¿cómo no? ¿Cuántas veces ha ocupado la mesilla de noche?
NATALÍ: De nuevo me tientas, procuraré ser breve. Primero los clásicos greco-latinos...aún me quedan muchos por leer y jamás dejo de releerlos los leídos, son la fuente esencial. A partir de eso leo o, devoro, cualquier libro de tema histórico que trate desde Troya a las Cruzadas; Graves desde luego, Vidal, Renault, T. Wilder, Yourcenar, Rosemary Frank Baer, Álvaro Pombo, Sutcliff, hasta los románticos al estilo de Sienkiewicz, o los últimos; Manfredi, Frediani, Scarrow, es ¡el nunca acabar! Mi devoción especial a Amin Maalouf, al cual admiro no únicamente por sus obras del género, lo adoro porque me entra muy adentro, es lo que cuenta, lo de menos es el género, no creo en eso demasiado, aunque sirva para vender y orientar. Quiero citar a la compartida amiga Isabel Barceló, autora de una novela intensísima, emocionante, sobre un mito que se desprende de la Eneida, pero que ella, como autora de ficción, recrea magistral e íntimamente: Dido reina de Cartago.

ELENA: ¿En qué otros escritores te recreas sin tregua?
NATALÍ: Ya he abundado demasiado, pero como dice un culinario: todo lo que vuela, corre o nada, a la cazuela de la lectura. Cuidadito, con cierto criterio que no da para tanto la vida pasajera. Te citaré tres que me han sacudido últimamente: “Meridiano de sangre” de Cormack McCarthy, “Los detectives salvajes” de Arturo Bolaño y “Tu rostro mañana” de Javier Marias... En poesía a un autor ya fallecido que conocí en persona de refilón; Josep María Fonollosa “Ciudad del hombre: Nueva York”

ELENA: La narrativa cinematográfica te es también muy querida. ¿Es un lenguaje diferente a la literatura, o no lo es tanto? ¿Cuándo te conmueves ante las imágenes? ¿Te imaginas a Quinto o a otros familiares tuyos de la letra en la pantalla?
NATALÍ: De hecho al escribir “filmo” planos secuencia, panorámicos, picados y contrapicados, a cámara lenta, traveling o flashback, visiono y pongo palabras. Crecí viendo cine, significa mi lenguaje traducido en palabras. Me imagino a Quinto, lo he imaginado en pantalla, letra por letra.

ELENA: Hay momentos intensamente líricos en medio de la narración. ¿Qué suponen esos momentos de calma, de parada en el trajín de la vida de la obra? ¿Cómo vives la poesía?
NATALÍ: La poesía es la forma más sucinta y complicada de explicar ideas, síntesis absoluta de la belleza y el dolor. No me veo capacitada, estoy a años luz de ti. Pero sin querer se escapa un cierto lirismo en un capítulo dado, o a postas, por probar, me tienta, me fascina para inventar atmósferas. Hay que lanzarse, hay que ejercitarse y nada como una gota de poesía apañadilla, por más que se lea, pardilla ¡Dioses, no cuela el intento de rima!

ELENA: Quinto es el personaje protagonista de una extraordinaria novela que hemos podido disfrutar a su vez por entregas en tu blog. Te has arriesgado a proponer una lectura fuera de la linealidad cronológica, extrayendo fragmentos especiales.
Esta experiencia, ¿te ha permitido observar de otra manera tu propia narración?
NATALÍ: Increíble. En los temas propuestos los Sábados y los Jueves entre amigos y amigas bloggueros quise, por juego, retarme a escribir acatando cada ocurrencia, me las vi cuando el asunto era nevera, por poner un ejemplo, ya que Quinto vivió cuando Trajano. Pero le cogí el trunquillo y poco a poco me adapté trazando un esbozo de novela, que luego, igual que un puzzle, armé, rellené, ordené. Todo estaba sin orden ni concierto y después quedó algo, más o menos, inteligible. Nunca les agradeceré, como se merecen, a mis amigos blogueros, porque sin saberlo del todo, me ofrecieron esa oportunidad que además, pacientes, compartieron, Quinto les pertenece. Elena, opino que escribir supone plantearse desafíos, sufres mucho, lo sabes, pero aprendes y disfrutas cual abeja libando mil flores apetitosas. Hilar un relato puede hacerse utilizando telas y agujas muy diversas, soy como Penélope, paciente, bordando y desbordando, no quiero apalancarme, de momento.

ELENA: La paz de Troya, Quinto, son novelas con personajes variopintos, con retrospectivas complejas. El dominio de las técnicas narrativas, suponen sin duda un mecanismo de relojería. ¿Cómo lo construyes? ¿Debes “dibujar” el esqueleto de la historia antes de rellenarlo con los personajes y sus historias?
NATALÍ: Tengo el armazón del argumento en la cabeza, y a partir de aquí, me lanzo al vacío sin red. Sobre la marcha escribo, lo mismo que si me dictara yo misma al oído, incluidos los personajes que a veces me protestan. Nacen momentos al vuelo y surgen paisajes en la vista, eso del cine que dije. Antes de empezar se que voy a escribir sobre algo que necesito expulsar, cada historia es como borrón y cuenta nueva. Tengo la sensación de saldar deudas o de liberarme de un peso en cada novela. Ni Musas ni inspiraciones luminosas, currarse cada letra, investigar, corregir y ser rigurosa en el empeño, disciplinada. ¿Qué te voy a decir que no sepas sobre eso de poner letras?

ELENA: Los personajes protagonistas de tus novelas, se enseñorean en su dignidad, a la que no son capaces de renunciar ni aun en los momentos más apurados, diríamos incorruptibles. Son héroes antiguos en la época moderna. ¿Tienes realmente una mirada optimista hacia el ser humano? ¿Tus personajes te han ayudado a salvaguardarla?
NATALÍ: Una de dos, o pesimista u optimista, hoy impera lo primero. Yo diría que cierta ironía no hace daño a la hora de contemplar lo que somos. Mis jóvenes protagonistas no son héroes, son como los chicos o chicas de hoy, con sus cosas, como los de Egipto o Túnez ahora, como tantos otros. Creo en la juventud o estamos perdidos, ese es el motivo de que mis protagonistas sean tan jóvenes, sin mochillas ni resquemores, sin pesos amargos. Inseguros, dudando, nítidos e inocentes, así los invento. Frecuentemente el adulto se olvida de que fue joven, se pone melancólico, cuenta batallitas y “visiona” el futuro con tintes negros, cuando el futuro es de los jóvenes. Algunos caen en lo cómodo, en lo fácil, en ir tirando, consumismo, pasotismo y botellón. Ese mensaje sale de los medios, de las familias, de la educación que no funciona. El espíritu de controversia y la duda, no tendrían que abandonarnos nunca. ¡Voto a Venus! Menudo discurso he soltado.

ELENA: El papel de los dioses no anula el libre albedrío de tus personajes, creo yo. Pero te explayas en conseguir un universo mítico, cuasi místico. Maya es la diosa inmensa que envuelve con sus hilos a los personajes y los hace confluir en el tiempo, alegando que la cronología humana es una falacia. ¿Cómo contemplas el universo sobrenatural?
Otras veces los héroes clásicos se van a pasear al callejón del gato de Valle-Inclán, (por cierto seguimos por un rato la ruta de Max Estrella, ¿te acuerdas?) ¿Estaríamos quizás ante una suerte de Novela histórica expresionista en determinados momentos?
NATALÍ: Me acuerdo, en Madrid, callejón del gato, inolvidable paseo.
Por partes. Maya es la Natura, diosa Madre remota, si la ignoramos no somos. El Mito es necesario para no encontrarnos absolutamente solos en este universo inaprensible, no lo explican, juegan a hacerlo soportable y siempre somos algo niños. Creo en la leyenda o la invento, creo en la necesidad de lo onírico, ayudan; los sueños. Pero luego aterrizo y no creo en la idea sobrenatural que nos ha estigmatizado y amargado con nefastas leyendas. A mis protagonistas les sucede lo mismo, les gustan los cuentos, aunque mañana se levantan y dan la cara como pueden. Maya existe, penetra la realidad, Maya escapa a lo mesurable, y sin embargo, se percibe ¿interviene?
Huyo de etiquetas, encorsetan. No me interesa ser histórico expresionista o histórico realista. Ni idea, me pongo a escribir y cuando se acaba una novela, es del lector o la lectora. Madre desnaturalizada, abandono al neonato ante los ojos ajenos y me importa que disfruten, es lo vital. Escribo para huir del tedio, del pesimismo, por gusto, sobretodo para comunicarme, luego cada cual interprete a su modo, porque las miradas son distintas. A veces enriquecen a tal punto lo que he escrito, que me pasmo y me alegro, es tu caso. Elena, ves más que yo en mis letras.

ELENA: El Arte, ante todo el Arte. Relatos, crónicas, reseñas, novelas… pero también pinturas, y muy hermosas. ¿Dominas bien la pasión de la vida que anida en tu interior? ¿Hay momentos de vértigo con una actividad tan frenética? ¿Una necesidad? ¿Un modo de vida?
NATALÍ: Dibujo, capto fotografías, me dedico al arte ¡vaya con la pedantería! Doy clases de eso y al final una se obsesiona, se me trastoca el cerebro de hablar cada día sobre estética o lo que sea. La belleza es importante en la vida, pero existen tantas bellezas que resulta imposible describirlas. El concepto es falso, es unilateral desde el tópico. Tampoco voy a disertar sobre tema tan complejo. Pero existe el vértigo como dices, la pasión, la desmesura, la entrega y persecución, a la búsqueda enfermiza de esa idea. He escogido, por suerte he podido, es mi sustento, me gusta mi trabajo. De tanto en cuando contemplo la luna o nado cincuenta metros a mar abierta. ¿Vértigo, actividad frenética, carpe diem? Ni tanto ni tan calvo, detesto el discurso pretencioso.

HELENA: Gracias por ser. Un gran abrazo, musa.
NATALÍ: No las merezco, me he pasado tres pueblos por tu culpa, maga que tiras de mi lengua, y llego a la conclusión de que mis cosillas ¿a quién importan? sin embargo, pilla, aquí constan.
Elena, me siento a gusto contigo, siempre, amiga, poeta, según ha quedado diáfano en la tortura a la que te he sometido. Elena, no tardemos en vernos y abrazarnos, que sea pronto, lo quieran los dioses y diosas.
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En este blog: Fotos y dibujos de natalí, salvo la intantánea nocturna de la estatua y tres "personajes", obra del mago Spok.
VER LA OTRA VERSIÓN EN EL BLOG DE ELENA: http://elenaclasica.blogspot.com/
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Aprovecho para mencionar que Isabel Romana ha emprendido una emocionante novela sobre
la fundación de Roma en la cual colaboramos, ni que sea como personajes de la trama, Elena y yo.
Isabel está metida de lleno en la tarea de escribirla y va subiendo capítulos a su blog. Una aventura muy recomendable para leer disfrutando:   http://mujeresderoma.blogspot.com/

20 comentarios:

Isabel Romana dijo...

Genial la entrevista, mano a mano, entre dos grandes apasionadas del mundo clásico, de la lectura y de la escritura. ¿Cabe algo más? Sí, cabe: dos personas con sensibilidades distintas pero muy agudas, complementarias, explosivas. Si tuviera que ponerle un nombre a un volcán, me dejaría de vesubios y diría Elena y Natalì, una representaría la lava ardiente que ilumina y arrasa, y la otra bombas de ceniza que suben hacia el cielo, revientan y caen , creando moldes de lo humano y haciendo fértil la tierra. Una entrevista de antología.
Gracias por acordarte de mí,Natalí, y más en tan buena compañía...
Un abrazo muy fuerte y felicitaciones a ambas.

elena clásica dijo...

Amiga del alma, de prosa, de versos, de paseos, de degustaciones, de risas... es un privilegio estar aquí entrevistándote y escuchando tu bello análisis, tus comentarios detallados.
Poco puede decir, sencillamente gracias por esta oportunidad, por aprender tanto de ti, y por disfrutar de esos ratos agradables en tu compañía y de Ferran. Gracias a Ona por aportar su creatividad y sensibilidad especial.

Es una experiencia maravillosa.
Gracias de corazón. Un gran abrazo.

CAS dijo...

....este reportaje a dos voces, me lo llevo para desgranarlo, para entrar más en esa intimidad que Uds. dos tan generosamente nos comparten. Me voy con las ganas de conocer más a Natalí y a Elena(a quien conozco poco y nada, lamentablemente, por esas cosas de la vida blogueril....jaja) y me quedo con ganas de saber más de mucho, porque frente a Uds. mujeres, me siento tan lejos de las fuentes esas que nos quitan la sed, y vuelvo a querer más. Uds. me invitan a seguir teniendo sed y me indican el camino para saciarla.
Con mi respeto y admiración dejo este comentario.
Da gusto encontrarse con gente así. Es un gusto enorme que cada día se afirma más y más, saber qué buena gente me encontrado gracias a mi blog.
besos y abrazos a ambas.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Lo he visto en ambos blogs y es una maravilla... hasta lo del culo de la estatua.
Besos.

Alfredo dijo...

Dos entrevistas para conoceros mucho mejor vosotras dos en primera instancia, y para que los demás nos aproximemos a vuestros mundos con muchas más información y un contexto más claro.

La buena química se nota, y mucho.

Besos!!

San dijo...

Natalia un encuentro fantástico, la entrevista me ha gustado mucho, he de leerla más despacito, vendré de nuevo para desgranar y deshojar, para poder conocerte mejor. Visité a Elena para seguir con la entrevista, maravilloso blog. Paso a paso blog a blog voy conociendo a personas con un mundo interior gigante, sensibilidad derrochada a borbotones.
Gracias por compartir.
Un abrazo sincero.

Fibonacci dijo...

Me ha encantado conocerte un poco más y saber de tus gusto literarios...os felicito a ambas por esta entrevista a duo...un besote

ANTIQVA dijo...

Mi felicitacion a las dos por esas entrevistas tan profundas y cargadas de pasion por el mundo antiguo.

Un abrazo fuerte y gracias por manifestaros de ese modo...

ANTONIO MARTÍN ORTIZ. dijo...

Tu mihi, tu certe, memini, Graecine, negabas
uno posse aliquem tempore amare duas.
Per te ego decipior, per te deprensus inermis,
ecce, duas uno tempore turpis amo!
Vtraque formosa est, operosae cultibus ambae;
artibus in dubio est haec sit an illa prior.

(Ouidius, Amores, II, X, 1-6)


Tú, Grecino, me negabas, lo recuerdo perfectamente,
que alguien pudiera amar a dos mujeres al mismo tiempo.
Por tu culpa he caído en la trampa, por tu culpa me encuentro indefenso sin armas.
He aquí que yo, en mi torpeza, amo a dos al mismo tiempo.
Una y otra es hermosa, preocupadas por su ornato ambas;
la duda está en si aventaja en dotes a la otra ésta o aquélla.

Amigas mías del alma, Elena Pascual, Elena Clásica, y Natàlia Senmartí, Natàlia Tàrraco,

Tenéis que saber que el leer vuestras entrevistas mutuas ha sido para mí una gozada, un descubrimiento más de vuestra Grandeza, que es inmensa, de vuestra Sinceridad, que es infinita, de vuestra Generosidad, que no tiene límites, de vuestros Conocimientos, que son amplísimos, de vuestra Humanidad, que es cosmopolita, de vuestro Humanismo, que podría provocar la envidia de cualquiera, envidia sana, claró está.

Habéis tenido las dos la osadía de desnudaros ante vuestros lectores, y ante vuestros amigos, entre los que me encuentro, con ese guiño sobre la H etimológica que me haces tú, Querida Elena.

Una vez desnudas, vuestra Belleza y Grandeza, físicas y espirituales, os hace más grandes, más interesantes, más humanas, incluso más accesibles.

¡Ojalá los dioses y diosas compensen tanta Generosidad y tamaña Empatía!

No me veo con la capacidad de dedicaros unas palabras más adecuadas que las que he introducido al comienzo de este comentario: difícilmente podría yo emular a Ovidio.

Pues sí, Ovidio preferido, es bien posible querer, y hasta amar, a dos mujeres al mismo tiempo, con el Amor que yo os tengo a vosotras, Queridas Elena y Natàlia, Amor puro, o Amor Platónico, que me da lo mismo, o Amistad auténtica que, al fin y al cabo, tiene la misma etimología que el Amor.

Bienaventurados quienes tienen la Felicidad de compartir vuestras vidas, Queridas Natàlia y Elena.

Un beso enorme para ambas, uno para cada una, claro, con el correspondiente abrazo que, por necesidad, será gigantesco.

Lo digo porque el Cuerpo me lo pide: falta en las entrevistas otra Beldad también grande, la imagen de una mujer hermosa, inteligente y sensible también. Se llama Carmen y comparte consanguinidad con una de vosotras. Otro día será, porque ella bien se lo merece.

Antonio

elena clásica dijo...

Querida Natalì:

Mil veces gracias. Cómo creas ambientes, cómo haces que fluya el mar por la ciudad, las calles inundadas de agua salina, y una música tan hermosa como la de Boccherini soñando y flotando entre callejuelas, estatuas y plazas antiguas.
De corazón, abrazos gigantes por todo el cariño que me ofreces. Qué hermoso regalo, me ha emocionado profundamente.
Ya sabes cuánto te quiero.

Muchísimas gracias por todas sus palabras a los amigos que se han paseado por esta entrevista a dos voces y dos manos. Es un lujo, un placer como pocos.

Gracias a todos.

Gastón D. Avale dijo...

es tan linda la amistad de años, lo sé ya que desde que nací tengo un amigo con quien siempre contar, aunque no somos tan tan tan unidos y tenemos pensamientos diferentes...saber que el otro está, que te comprende...es tan pero tan lindo... creo que no existe energía tan potente como la brindada por amigos... que lindo que compartan esto, elena y vos... ha sido agradable el momento...perdón, una vez que escuché el tema sugerido en el video me inspiré con música de Chopin para terminar de leer... los nocturnos son mis preferidos! para estar acorde con ustedes CLÁSICAS!... besos a las dos! entrevista divina!

Cornelivs dijo...

Me ha encantado conocerte un poco mas Natalia...

Estupendo.

Un abrazo

Nieves dijo...

Natàlia y Elena, o Elena y Natàlia, ya sabéis eso de tanto monta, monta tanto.
Me vais a perdonar las dos pero lo que acabo de leer no es una entrevista a dos bandas.
Lo que acabo de leer es una verdadera obra maestra.
Elena, me pareces una mujer fascinante, me ha encantado saber de ti.
Natàlia, a ti ya no te digo nada que luego se te alborotan las plumas. Te he dicho tantas veces que eres fantástica...
La he disfrutado de principio a fin y me habéis dado una envidia horribleeeeeeeeee. De la sana, eso sí. ¡Quién pudiera decir las cosas tan maravillosamente como lo hacéis vosotras!

Tomo nota de la coletilla también para visitarla.

Besos a las dos y os dejo mi sombrero, total me he descubierto ante vosotras.

IRLANDA dijo...

Bueno, si este comentario no se pública tiro la toalla.Todavía tengo problemas internauticos.
Con lo bonito que me había quedado el primero.

La amistad que emanais entre vuestras letras es de admiración y respeto, base solida para que dure muchisimos años, me alegro que el mundo virtual se una al real, y que las personas que estamos detrás de esta pantalla se hagan de carne y hueso, y si además florece una buena amistad, todo redondo.
Os admiro por vuestra manera de escribir, por vuestra inteligencia y sobre todo por conseguir algo tan bueno, como un buen amigo.

Petonets a las dos.

Medea dijo...

¡¡Que me aspen si he leído nunca algo tan del alma, tan de dentro!! Felicidades a las dos Natalí, Elena, Elena, Natalí Esto es un precioso presente a quienes nos deleita leeros, empecé en esto de los blog en verano, con un tímido “hola” para probar y eso, no sabía la utilidad que le iba a dar a mi blog. No pensé que nadie lo fuera a leer y nunca lo olvidaré alguien había hecho un comentario ¡¡Hoola ¡¡Salve!!y aun tardé casi un mes en volver a entrar ,jajaja ahora te doy las gracias por aquel primer comentario que me hizo pensar que lo que escribiera en mi blog le llegaría a alguien y desde luego mereció la pena, tú me trajiste a más gente, entonces era gente y ahora entre ellos cuento con amigos, amigos de las letras, amigos de leer, de expresar, de contar, he podido abrazar en un cuerpo a cuerpo a alguno de ellos y ansío el momento de hacerlo con algún que otro y ese momento “ya sé próximo”.
Mas en tus palabras hacia Elena(a la cual ya he visitado) que en la entrevista (que es más hacia todos los lectores), veo con claridad sentimientos sinceros, reales, veo ese cariño, admiración de la una por la otra,y cuando alguien siente así por alguien todo merece la pena.
Sois un baúl de sapiencia, me pierdo entre tanto autor y obras magníficas, no he sido una gran lectora y no puedo presumir tampoco de memoria. Mis momentos de lectura han estado muy marcados por los periodos vacacionales junto al mar que es cuando estoy realmente relajada, necesito de la paz casi diría que del silencio para leer, este verano caerá “Dido reina de Cartago”
Se me estaba olvidando que esto es un comentario.
Solo decirte que enhorabuena por esta entrevista, que siempre es un gusto leerte, conocerte un poco más y lo será por supuesto abrazarte.
Besito preciosa.
ME QUEDO CON ESTO "Madre desnaturalizada, abandono al neonato ante los ojos ajenos y me importa que disfruten, es lo vital. Escribo para huir del tedio, del pesimismo, por gusto, sobre todo para comunicarme, luego cada cual interprete a su modo, porque las miradas son distintas. A veces enriquecen a tal punto lo que he escrito, que me pasmo y me alegro, es tu caso. Elena, ves más que yo en mis letras".

PACO HIDALGO dijo...

He leído las dos versiones de la entrevista, y sólo tengo que decir: Amén. Y no es poco. Un abrazo.

LUNA dijo...

Bueno, a ver si a la décima vá la vencida, y los dioses binarios dejan que mis palabras salgan a la luz...
He leído las dos entrevistas.
Lo he leído tres veces... cosas de la edad...
Como se diría en el argot taurino, anque no sea un mundo que frecuente, un mano a mano lidiando la palabra, con una maestría incuestionable...

Enhorabuena a las dos,
Por el tándem, por el saber, por la amistad, por compartir...
Sois dos muestras más de... "Ella"
Besitos

Carmen Andújar dijo...

Amiga Natalia, me he queado pasmada con las entrevistas, sois las dos un compendio de sabiduría, hay que aprender mucho de vosotras.Me ha encantado leeros y aprender, mira que incluso he apuntado algún libro para cuando tenga tiempo sumergirme en su lectura. A Elena no la conozco; pero voy a ver enseguida su blog para leer su poesía. Con esta entrevista te he conocido mucho mejor. Espero que sigas así y no cambies.
Un beso fuerte.

spok dijo...

Natalia:

Directa y entrañable, tu diseccionas, (ya estoy irredento) con pericia forense y con el candor de las vestales, sin tapujos, sin ambages, sincera y cariñosa, irónica y mordaz, optimista irreductible, amante de la vida, por la vida misma, analítica, por intuición y por pasión, desmenuzas tu alma y la de Elena, en estas letras y nos haces participes, de este tu mundo, que es el nuestro también, cierto que la novela negra, enseña historia, por que lo es en sí y cierto también que los personajes, tienen vida propia y nos dictan su existencia, muchas veces con premura, (contaba R. E. Howard, que su Conan el Cimerio, se apostaba tras de su silla de escritor, con su hacha de combate y le dictaba sus aventuras y no lo dejaba levantarse, hasta haber completado la narración) es un privilegio y un honor asistir a este momento, por ceus bendita seas, abrazos a ferran y besos a esa astillíta tuya.



Elena:
Magnifica disección, de la personalidad de Natalia, a través de tus preguntas, ("disección", ya se me vio, el plumero irredento) has sabido pulsar los resortes y extraer, su parte mas lírica y al mismo tiempo has desnudado, su alma y la tuya con pasión y tenacidad en el transcurso de la entrevista.
Como hombre, recojo el desafío de tus vísceras y lo disfruto con voluptuosa delectación, como irredento, me lanzo sobre ellas, con hambre canina y las devoro y me revuelco en ellas, extrayendo un arcano placer, el placer de la sangre del alma, que sacia mi sed de belleza.
La locura, a veces es un estado de animo y no una dolencia, (Charles Bukowski, Boris Vian, Sallinger, Baudelaire, Burrows, Nietzsche… ) y en las artes tiene su campo de acción, ese es tu lugar natural y esa es tu locura, bendita locura la tuya y bendita tu seas, por compartirla con nosotros.

Myriam dijo...

Magníficas las dos entrevistas. ¡Efectivamente son dos volcanes!, felicitaciones a ambas por tan linda amistad.

Besos y abrazos