30 de noviembre de 2010

Este Jueves un relato- CAMBIAR DE SENDA












¡Qué curioso! mi barca, mi trirreme, mi “llaud” mediterráneo, mi navío rumbo al Gran Sol a Terranova, o enfilando la bocana de la escollera, mi barquito de papel, nunca ha estado varado, siempre navegando, la vela tendida jamás arriada, cabos sueltos a velocidad de crucero.

Soy de espumas inquietas, de catar vientos y resacas, anzuelos y redes, salitres, líquidos fríos o calientes, de tratar sirenas, tritones, Ulises y Eneas, de nadar buscando corales y esponjas. Sin embargo, lo confieso, la singladura agota, mi corazón pide amarras para no hacer otra cosa que oler el yodo que impregna las rocas. Cuando encontré el esqueleto de Moby-Dick entre las dunas blancas de nieve, me dije, suelta el ancla.

Bastó el empuje abismal del océano, mercurio denso, marea silenciosa, para dejarme escorada con la mejilla de estribor sobre la arena. Bastó esa nada absoluta e implacable para perder bitácoras, coordenadas, rosas de los vientos, estrellas polares, compases y cartas de navegación, brújulas, cuadrantes, astrolabios.
No me pilló de grumete la mar llana, por la borda he visto aligerar mi equipaje arrojado a las olas, sin lanchas salvavidas, separados los pies, empapada y dudosa. Acepto cualquier golpe de timón, navegar es eso y la melancolía una rémora que te carcome el casco de proa a popa, al mío le falta betún, un calafateado.


No son oleajes, ni vaivenes con el horizonte convertido en un columpio, lo que busco en el viaje, el de ahora. No busco novedades en los mapas, ni islas del tesoro, estoy dulcemente tendida en una playa, el susurro de la marea me acompaña, duermo soñando que me despertará la canción de la caracola o el silbido del pescador.
En la orilla huellas, gaviotas, algas y el mensaje en la botella. 
Estoy segura, mañana mis ojos buscarán la línea rosada de oriente y el disco que calienta.
Mañana leeré el mensaje y me zambulliré de nuevo, mañana...buscaré la senda o la zigzagueante estela aspirando las brisas todas.

Más sendas, caminos o millas naúticas donde GUS, idea de CAS:  http://callejamoran.blogspot.com/ 

38 comentarios:

Medea dijo...

Preciosa entrada en la que aun intentando (creo) disuadir a tu estado de ánimo, él ha ido por libre y se ha plasmado en tus palabras, donde la melancolía quiere llevarte a otra orilla despertar a otro mañana libre de sombras donde el sol brilla en lo más alto, lista para desencallar tu velero y seguir navegando ¡¡que la fuerza de los dioses te acompañe amiga Nátali.!! Un beso y muuucho cariño

Neogeminis dijo...

Cuando el espíritu es libre no importa cual sea el rumbo, siempre surgirá un nuevo reto por alcanzar...auqneu el cuerpo a veces pida descanso.

Un abrazo.

Neogeminis dijo...

...quise escribir "aunque" jejeje

El Drac dijo...

Me he quedado impregnado un un perfume marítimo y salobre, qué bonito relato!!

Isabel Romana dijo...

Un texto bellísimo, querida amiga. Te imagino así, tendida en la arena, esperando a que se calme el mar para entregarte a él y a ese mensaje encerrado en la botella. Un abrazo muy fuerte.

Kaplan dijo...

Como debe ser: con renovada energía!

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Quién fuera ola.

Juan Carlos dijo...

Bonita y poética entrada de la que tomo permiso para quedarme en la superficie.
Los llauds o llauts, emblema de Mequinenza, el pueblo de Jesús Moncada, en el que pasé doce años de mi vida y, como soy de ciudad, mi pueblo. La evocación de esos pueblos de la Terra Alta, la Ribera d'Ebre y el Baix Ebre por los que discurrían los llauts y mi coche buscando la playa. Las conversaciones con los viejos del Poble que contaban sus hazañas en el llaut y que siempre pensaba en que porcentaje había que creer. Me encanta.
Yendo al fondo de tu poética entrada, mañana será otro día y mejor que éste, ¿a que si?
Besos, amiga.

LUNA dijo...

Pues a mí los llauts, me han llevado a los cinco años que viví en Palma de Mallorca.
Cinco años muy añorados, que ha dejado en mis hijos, mi marido y en mi, unos recuerdos imborrables.
Olor a mar...Mar de Andratx, o de cualquer cala...
¿Sabes? conforme iba leyendo tu relato, además de verme envuelta por las mismas aguas, descansando en la misma arena, te miraba y veía una sirena.
De pelo enrsortijado, y cola de escamas plateadas...
Viajando en el tiempo por todo el Imperio Romano, por Hispania, y de pronto, aparecer en una playa de la costa Mediterranea, envuelta en una espuma blanca, como si el mar hubiera destapado su botella de cava particular...

Y es que la imaginación es infinita, no tiene fronteras, sino horizontes, por donde se pone un sol rojizo e inmenso, detrás de este nuestro MareNostrum,,,
Caray, me he metido hasta dentro...
Ha sido un placer, querida amiga, como siempre.
Un besito

Adelaida Ortega Ruiz dijo...

Bonita entrada, Natalia.
Profunda, llena de sentimientos...

Un abrazo.

ANTONIO MARTÍN ORTIZ. dijo...

Querida Natàlia,

No sé qué pensar de este texto, porque entre barcas, barcazas, tempestades, latidudes, desorientación, deseos de viajar y deseos también de permancer tranquilita y tumbada en una playa, me he quedado como lívido de miedo o de espanto: el miedo al mar y el deseo de navegar, la tranquilidad de la playa y la angustia al irse de ella. Es que estye relato parece un temporal, pero magistral temporal. Ulises, Ítaca, el Retorno, Eneas, todos esos son como espectros que me vienen a la mente, espíritus que son capaces de provocarme insomnio.

Muy buen relato, Querida Natàlia, y exquisito y sabroso el que has dcjado en mi espacio, distinguiendo libido de lívido.

Un tempestuoso abrazo,

Antonio

ANTONIO MARTÍN ORTIZ. dijo...

Me coriijo a mí mismo:

el que has dejado
en lugar de
el que has dcjado

María dijo...

Parece como si el susurro de una ola me acompañara, muy bonito post.

Un beso.

Stanley Kowalski dijo...

Hermoso texto! Impregnado de ese mundo maravilloso y misterioso que es el mar. Me gustó muchísimo!

Me alegro que te haya gustado la receta!

BESOTES HERMOSA!

ANTIQVA dijo...

Amiga, cuando navegaba en tu barco, entre las olas, entre los peñones rocosas, he visto sirenas... Te lo puedo asegurar...

Muy bella evocación marinera, amiga.

Recibe un abrazo fuerte

yonky dijo...

Todo marinero necesita reposo.Un remanso sosegado aunque de reojo deposite la mirada en el horizonte profundo,tentado a izar velas nuevamente.

Asi da gusto

cariñitos

Gastón Daniel Avale dijo...

Esta fue mi frase preferida de hoy! "No busco novedades en los mapas, ni islas del tesoro, estoy dulcemente tendida en una playa, el susurro de la marea me acompaña, duermo soñando que me despertará la canción de la caracola o el silbido del pescador."
Siempre así, esa es la vida! besos aveeeeeeeeee

Verónica Marsá dijo...

Yo me quedaré ahí, permíteme que te dibuje mi imagen de la manera en que me surgió al leerte.

Invierno frío de la costa con sol a raudales que apenas calienta. La orilla de la mar está abandonada, estoy sola descalza con los pies en el agua fría que parece que me corta la respiración. Hasta aquí es cierto y real, de esta mañana paseando sola por Benicassim.
Me hubiera gustado el mismo contexto pero o sentir el frío, necesitaba hacerme una con las pequeñas olas, tumbarme en la orilla y notar el agua a temperatura corporal, suave, que me mojase hasta los oídos mientras la arena se colase entre los dedos y los hundiese a cada vaivén un poco más...

Beso. Que nos lleven las olas a su ritmo, que nos balanceen y nos arrullen...

Javier dijo...

"El susurro de la marea me acompaña....":
Me ha gustado el relato. Me hace pensar. Y pensar no hace daño, casi nunca.

Saludos.

Nota bene : Empieza de nuevo el baile.

Celia dijo...

Eres una explosión de literatura en cada una de tus entradas, sean jueveras o no.
¿Sabes?, por la mañana entré a leerte, y pensé:
"Tengo que leer esto más detenidamente".
Así ha sido y lo he disfrutado.
Un beso, guapina.

elena clásica dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
elena clásica dijo...

"No me pilló de grumete la mar llana..." escribías prosa, pero te salió poesía, ¿eh, Natalì?

Con que ya nos llevabas de aventuras y de búsquedas de nuevos Lares por los mares, amparados por las estrellas, alertados ante Escila y Caribdis, vislumbrando alguna isla encantada, y nos destapas la venda de los ojos: tantas islas cotidianas encantadas; tantos monstruos enfadados de rencores de otros que no nos pertenecen pero que se vengan en nosotros, tristes navegantes; tantas sirenas sinuosas (con cuerpos de mujer y de hombre, también, faltaba más). Y una vez más debemos buscar nuestra patria, y otra vez más y lo que es aun más el peligroso el regreso a Ítaca...

Menos mal, sí, menos mal que apareció el esqueleto de Moby Dick entre las dunas blancas y bajo las estrellas: la brújula parecía señalar por fin su destino. Momento de dejarse mecer y soñar entre el ruido de los coches en la carretera...

Maravilloso, como es "imaginar" siempre en tu espacio. Querida amiga, espero que el ánimo vaya cobrando fuerzas, un gran abrazo.

CAS dijo...

Un torbellino, un remanso... tal como la última imagen que muestras. Tus palabras van y vienen de tu estado de ánimo a tu naturaleza y así de variada y profunda, de agitada y quieta se te ve a través de estas maravillosas letras. Trasciendes toda con claridad poética y es un placer mecerse, arrullarse y lanzarse en tus olas.
Un fuerte abrazo.

Any dijo...

Descanse sirena y espere a que baje la marea y se lleve un poco de su melancolía. Ya habrá tiempo para salir nuevamente en busca del horizonte y del disco que calienta.
Un abrazo

Fibonacci dijo...

Que los vientos alisios te lleven siempre delante,que el sol no te impida ver el horizonte y ese bajel te transporte donde el cielo y el mar se unen y así puedas bailar con las estrellas.
Que la centuria proteja el descanso de la guerrera y esta pueda de nuevo, retomar la senda en busca de la paz y la felicidad.
Muy bueno Natalia, me encanta leerte.
¡Salve Natalia!

Primavera dijo...

A pesar del mar oleje se espera con calma que pase el mal tiempo buscando un tiempo nuevo para ser feliz y sobre todo encontrarse a si misma que es importante para todos asi se puede luchar contra esos oleajes que muchas veces nos envuelven.
Primavera

Carmen Andújar dijo...

Me ha encantado tu relato, la sonoridad del mismo, es pura prosa poética. El mar, que hariamos sin el mar, esas olas rompiendo en la arena, ese sonido.
Lo dicho, me ha gustado mucho compañera escritora, porque tú si que eres escritora, amiga.
Un beso

gustavo dijo...

¿y por qué no? ¿acaso no todo marinero tiene derecho a estar tumbado apaciblemente en la arena?
¿acaso no tiene derecho todo marinero a ver en la lejania del recuerdo su barco surcar el mar, pero estando él yaciente en la apacibilidad del descanso?
el descanso del gerrero se inventó para eso, para poder mirar el orizonte o la nada o para poderse irar adentro, lejos del griterio de la batalla, batalla que se hizo atras, muy atas en el devenir del guerrero, tan atras que apenas si la ve, o que apenas si desea verla....el descanso del guerrero es una playa tranquila, es un bien ganado a fuerza de no salir de la guerra, a fuerza de haber salido con vida de las guerras...y el descanso del marinero es merecido por que la mar, la guerra en y contra la mar exigee un descanso...
¿volver a la mar luego?
bueno, bien.
pero a veces el rumbo que uno ha adoptado no significa que no deba de permaneces en el...¿por qué volver de nuevo a la mar, a la guerra?
¿por qué no permanecer delante de la mar, yaciente en la arena cálida?
¿por qué no disfrutar de la tranquilidad?
besos, marinera en descanso.

Jose Antonio Bejarano dijo...

En alta mar o en la playa, tanto da para sentir el influjo de las mareas que barren las huellas que dejamos a nuestro paso.
Hermoso alegato de nuestro lugar de procedencia, el agua.

IRLANDA dijo...

Poco hace que te conozco y te leo, pero ya tienes mi admiración y a una seguidora, ¡que vocabulario más exquisito!, ¡que manera de unir las frases sin que decaiaga el relato!.

¡Genial!, es mi palabra preferida, cuando las palabras de otros me dejan muda por su estilo y su limpieza.

Petonets

mar dijo...

Hola Natalia
Comprendo y comparto contigo ese sentimiento de espera en la orilla oliendo el salitre marino, pero no contaba con hacerlo con unas palabras que lo expresan tan explendidamente
Precioso
Un beso salado

Stanley Kowalski dijo...

Mil gracias por el regalo! Es MARAVILLOSO, además me encanta tanto Fred como Cyd, la química que hay entre ellos es única! También te agradezco que me hayas dicho el nombre del autor, no lo pude encontrar!

El miércoles te voy a sorprender (eso espero)

BESOTES HERMOSA Y BUEN FINDE!

Nieves Hidalgo dijo...

No sé si lo tuyo es prosa o la muestra más hermosa que se pueda leer de poesía.
Consigues que una se relaje, se acomode y disfrute de lo que escribes.
Tienes un don, Natàlia.

Un beso fuerte

Ceci dijo...

Que bueno ese descanso! Pero esa alma espera que pronto el mensaje la devuelva al mar, la lance y concilie con las olas, con su furia y su tranquilidad.
Que bueno sería! y yo desde el puerto admiro esa alma,..pero no soy tan intrépida!
Hermoso relato Natalia! Pródigo en imagenes!
Te dejo un abrazo

alfredo dijo...

No cambies de senda, ésta está bien, que digo bien... muy bien.

Me quedé escorado con la mejilla de babor sobre la pantalla... aún huelo a Mar.

Pintado.

Besos

Pepi dijo...

Preciosoooooooooooooo, no puedes negar que eres otra enamorada del mar, se nota en cada frase que dices, por cierto con un vocabulario extenso, pero donde cada palabra está en su lugar correcto. Detesto las personas que escriben cargando el relato de palabras rimbombantes, pero que no tienen sentido con lo que dicen. Me gusta tu forma de escribir, así que volveré a verte. Besitos.

Tésalo dijo...

Ahora vivo junto al mar. Desde este centro urbano, he escuchado ese graznido de gaviota. Yo también estoy varado durante algunos días. Pero, he vuelto poco a poco a esa idea de haber retomado mi destino y partir de aquí.
A veces, sin embargo siento algo de miedo.

Tésalo

l

Mar dijo...

Tremenda Natali, entrada preciosa, concha que destaca entre las otras en la playa, ola que te transporta... ¡Qué lindo lo que aquí nos dejas! Me ha gustado muchísimo.
¡Qué vocabulario, mi niña! ¡Qué dominio!

Y suscribo: Acepto cualquier golpe de timón, navegar es eso y la melancolía una rémora que te carcome el casco de proa a popa, al mío le falta betún, un calafateado.