11 de julio de 2012

Jueves relatos: EL CINCO


Este JUEVES conduce el simpar Juan Carlos, y me lo pone a pedir de boca, gracias amable amigo. Algunas y algunos desconocéis al protagonista de mi relato, a otras y otros os resultará familiar. Pido disculpas por daros la tabarra, de nuevo, con mi hijo romano, es que al ver el tema, no pude evitarlo, y encima os martirizo por partida doble. Es verano o invierno, leed con calma y paciencia, a vuestro ritmo.
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1- El 5 persigue, desde que vio la luz de la rosada Aurora, a Quintus Maius Venerius ¡todo cincos!

Quinto (a secas, para abreviar) de “praenomen”*, así le llamó su padre, por ser el hijo número cinco que engendraba. De “nomen”, el de la gens* Maius, o sea; el quinto mes, cuando nació. “Cognomen”, especie de apodo: Venerius, viernes, ni más ni menos que el quinto día de la semana que alude a Venus. Por si fuera poco, fecha del alumbramiento: dos días antes de las nonas de Mayo, el 5.

Nada más parir a Quinto, su madre subió en litera hasta el templo del Aventino donde tengo mi morada. Como si volviera a verla: pálida, exhausta, demacrada, cinco esclavas la auxiliaban.
A los pies de mi estatua suplicó de esta manera:
“¡Oh tú, diosa Maia, hija de Fauno, compañera de la Mater Matuta, ¡Bona Dea! Cuida de mi bebé, porque he visto signos que pueden resultarle nefastos. Maia, juro que mientras viva cada viernes como hoy ofreceré flores a tus pies, alimentos a tus sagradas sierpes, lo haré sin falta si proteges a mi niño y derramas tu cuerno de la abundancia en él. La maldición del V le persigue, y por precaución conté sus cinco deditos en manos y pies, temiendo que le faltara alguno. Pero su padre, mi noble esposo Marco Maius, desafía a los Hados, y quiere nombrar Quinto a la criatura dentro de nueve días, lo dijo invocando a Vaticanus* después de oír el primer llanto de su hijo. ¡Oh! diosa, advierte el día de la semana que es hoy, y el mes, y la fecha, temo que mi marido burla a Destino y éste se vengará en mi niño”.

Más cosas dijo Priscila de los Priscilos, la recién parturienta, mientras derramaba costosos perfumes a mis pies, entretanto, depositaba tortas de espelta y narcisos en mi regazo de mármol. Yo, la verdad, aquella mañana de Maius estaba muy atareada. Confusa por los vapores de incienso, atendía a mujeres, libres o esclavas, a los esclavos o libertos, que me honraban a esa hora con sus oraciones.
Sin embargo de entre todas las plegarias, gracias a mi sabiduría divina, supe que la de Priscila era la más sincera, la más desesperada.
Ella y yo sellamos un pacto sagrado entre mujeres que he respetado hasta hoy, 5 de mayo, cuando aquel bebé cumple veinte años; buen chico, guapo para creérselo, travieso, díscolo y algo soñador. Le conozco más que su difunta madre; "la tierra te sea leve, dulce Priscila, a los trece años de parirlo, amiga, nos abandonaste, y a él, que te añora. Espíritu benigno, estás a mi lado".

A Quinto le he socorrido sin que él lo sepa, apartando de su vera la sombra nefasta del Cinco. Aunque no ha sido ese número el factor de sus tribulaciones, ¡oh crédulos humanos! han sido los infortunios que Fortuna, mi gran competidora, disemina a lo largo de la vida, así como los que busca el comportamiento de todo aquel nacido de mujer.

Llevada por un raro antojo, tal vez para dejar vana constancia de mis desvelos, desde hace un tiempo transmito las vivencias de Quinto, murmurándolas a la escriba que me sirve, Xarina, graciosa y bella hija de libertos, hoy ciudadana de nuevo cuño, la cual sabe leer mis pensamientos lo mismo que si yo los pronunciara de viva voz, tronadores entre los muros del templo, cosa de la cual me abstengo, para no provocar espanto o fanatismos en mis feligresas y devotos.
Dejo, pues, la palabra o mejor dicho, la letra, a mi servidora, para que podáis leer si os place, el compendio de vicisitudes a salto de mata, en la corta vida de Quinto. Espero que Xarina escribirá con buena letra y juicio mesurado, por algo es de origen griego.
  “¡Oh Madre generosa, dulce Maia! Yo, Xarina, te escucho entornando los ojos y mis dedos, torpes, sujetan la caña y la mojan en tinta, para después traducir en simple papiro, con letras comunes y latinas, tus celestiales susurros. Honor que me haces”.
Cansada, con las pupilas rojas de tanto forzar la vista bajo la luz inestable de la lámpara, la joven se retiró al cubículo que tenía junto a la entrada del templo. Allí, en la oscuridad, picoteó un poco de queso, unas aceitunas, jamón ahumado. Mirando desde el ventanuco en dirección al Palatino, vislumbraba chispas doradas iguales a puntas de alfiler, y se dijo: “¿Descansa Trajano en su casa? Sería raro, el César siempre está de campaña” No le importaba lo más mínimo. Luego su mirada se depositó en el Circo Máximo tendido como un monstruo con la espina dorsal recta, que parecía dormir bajo las estrellas. Sin advertirlo, se le fueron cerrando los párpados.
El perro se comía los restos de su cena, y ella, con una sonrisa en los labios soñaba. Desde que la diosa le hablaba al oído como un privilegio inexplicable, cada noche, sus sueños la llevaban a los ojos azules de Quinto.

      Lo que habeís leído (con algunos retoques) es el prólogo de mi novela: "Quinto", pendiente de revisión.
*Praenomen: Nombre de pila-*Gens: La tribu o familia a la que pertenecía un romano. El apellido paterno o “nomen”-*Vaticanus: Dios que ayudaba a dar el primer vagido al bebé.
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2: Quedaba en el quinto pino: Coqueto apartamento con vistas” exponía el letrero, Quinto receló, no se fiaba. 
Alquilar en la Suburra*, ínsula Quinta, número cinco, el quinto apartamento, a Quinto le suponía una enojosa redundancia, un lamentable contratiempo por culpa de su nuevo oficio de espía, que mandaba pasar desapercibido hasta convertirse en otro de los piojos humanos que abundaban por la zona. 

__Mira detrás de la puerta ¡un lujo digno del César!
El índice del carnicero manchado de sangre y vísceras, le indicaba un agujero con un canalillo en el suelo del que brotaban moscas furiosas; las últimas de la temporada. Expelía el hedor inequívoco de los excrementos y los orines...para no entar en más detalles, estaba oscuro y poco se veía. Quinto se cubrió la nariz con la punta del manto.
Entre tanto subía los escalones, a su espalda repicaba la monserga del amo del inmueble, que a su vez era el dueño de la carnicería, a pie de acera.
__Ya has visto la letrina, va de perlas cuanto ataca un cólico o para aliviar la vejiga en medio de la noche, ahorrarás el “Vespasiano”*al lado de la cama. Te quedas con mi mejor apartamento, arriba de todo, aireado, con vistas y luminoso. Pero te lo advierto, chico, por las Furias ¡todas! no subas a más de una puta o un muchacho, porque te echaré a los vigiles*. Os conozco, en mi decente casa no campa la pandilla juerguista de Bacus. !Ah! y espero que me pagues en las calendas* del mes Décimo*, en punto, y cuando cante el gallo-se marchó echando pestes auténticas, no es un eufemismo.
Quinto subía acarreando la bolsa de cuero que le pesaba, hasta que un peldaño, el quinto, se convirtió en papiro bajo sus pies, como por magia etrusca, entonces tomó aliento. Debería tener en cuenta que algún escalón estaba dispuesto, caprichosamente, para que los inquilinos se rompieran la crisma.

Al llegar al quinto piso, de una patadita abrió la puerta sin necesidad de llave. Pensó que colocar cerrojos nuevos o barras de hierro para atrancarla, sería lo mismo que poner un anuncio en el que constara: "ladrones, venid, !tengo cosas que merecen la pena!" Lo asaltarían mientras durmiera desnudo y desarmado.
Nada más entrar se dio un solemne coscorrón, Quinto era alto y las vigas del quinto apartamento, bajo tejado, se disponían inclinadas, ¡también tenia que recordar eso! o aceptar más chichones que pelos en la cabeza. Al dejar caer el bulto en el suelo de listones, una polvareda lo dejó tosiendo.
Inspeccionó el apartamento: medía unos cuatro por cinco pasos y su voz resonaba en el vacío absoluto. “Resígnate, no hay otro disponible en todo el barrio”
¡Manos a la obra! Fregó el suelo de rodillas con un cepillo de crin, imitando a las esclavas en la villa paterna, con la escoba destruyó las telarañas, los utensilios de limpieza le fueron prestados por la dueña de la lavandería, amable y rolliza vecina. Luego, sudoroso, se acercó a la ventana.
Las famosas vistas: Un mar de tejados, algunos con agujeros a través de los cuales husmearía en la vida ajena. Y olores, hedores, humos, ruidos y canciones. Lejos, la cuadriga de Júpiter brillaba sobre el Capitolio. Bajo el cielo plomizo, emigraban las golondrinas.



Vuelto de los baños que se situaban en la esquina, aceptables, donde no le robaron la ropa porque hizo un estrambótico trato con el dueño, la naturaleza del cual, no viene a cuento, Quinto, pulcro y con la túnica limpia se dispuso a redactar una lista.
En las tablillas enceradas anotó: Mesa- baúl- dos taburetes; “por si hay visita...”-brasero con tapadera; “para evitar las chispas, y asarás pinchos en los rescoldos”-cacharros- herramientas- clavos; “para colgar las capas y el sombrero de ala ancha- un cesto- una estantería con puertas; “para guardar los trastos de escribir, las lecturas, mi diario, los pinceles, carboncillos y pigmentos...”persiana enrollable de esparto; “no te despertará la luz”-por alusión; lámparas, aceite, velas, pedernal, yesca...y, la cama, ¡vital! Lo iba anotando todo y se impuso ser parco cual anacoreta cristiano, porque en este antro no cabía nada.
 
El colchonero del barrio también vendía somieres trenzados con tiras de cuero. Atendió a Quinto, enseguida, mostrándole un material de segunda mano con una traidora sonrisa en los labios.
__ ¿Me endosas un nido de piojos? Fabrica el colchón y la almohada ante mis ojos, revisare cada manojo de lana y la embutes en esta funda a listas, nueva y limpia __espetó el joven al artesano. "Niñato hijo de la Medusa" pensó el otro sin abrir la boca.
Quinto estuvo tres horas cruzado de brazos, inspeccionando la labor, pero más bien admiró a las chicas que iban a lo suyo; a por agua en la fuente, de compras, de charlas y secretos…

Contemplaba el cielo nocturno recortado en el marco de la ventana, desde su flamante colchón, relajado, con las manos en la nuca, satisfecho. Haciéndose el sordo ante los múltiples ruidos, ajeno a los olores acres de la lavandería, las cloacas o las fritangas, mordisqueaba un pedazo de queso y unos higos secos.
Le había quedado un apartamento cómodo, amable, con un aire personal, hasta pintó un gorrión y un árbol en la pared. “!Por Fortuna! ¿Quién necesita más?” se decía, añadiendo:"Buena cama para soñar y para amar".
Estaba felizmente agotado.
Este texto es un capítulo en la novela.
 
*Suburra: Barrio popular y de mala fama en Roma-*Vespasiano: Orinal así llamado en honor al César Vespasiano, el cual instituyó por decreto, que se abandonaran los orinales en los portales de buena mañana, después eran recogidos, incluso los de las letrinas públicas y se llevaban a las fábricas de batanes para utilizar los orines en el blanqueo de las telas, ahorrando otros materiales como la cal o el azufre. Cayó en desuso el edicto, pero a los orinales se les llamó así, hasta hace poco- *Calendas: O Kalendas, el primer día de cada mes, cuando se solía pagar lo debido. Mes Décimo; diciembre, se añadieron Julio y Augusto o Agosto, con lo cual quedó un año de 12 meses.*Vigiles: Policía municipal y bomberos por distritos, la organizó Augusto.
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EL CINCO Y SUS MÚLTIPLES EN: http://jwancarlos.blogspot.com/

25 comentarios:

Luis Rodriguez dijo...

Natalia que suerte que este Jueves esté designado por el número 5! Acabo de leer un texto maravilloso, que me dejaron con ganas de continuar su lectura. Excelente muestra de talento . Como soy nuevo en los Jueves, no sabía que es un personaje recurrente en tus relatos, voy a descubrir que más encuentro. Saludos y lo leí de un tirón, muy disfrutable. Ah y gracias por el Glosario

Carmen Andújar dijo...

Buen repaso del número cinco, que es increible las veces que lo haces coincidir en la vida de Quinto, entrañable personaje que me ha hecho recordar tu bonita y entretenida novela.
Un petó

Pepi dijo...

Vamos a ver, necesito una explicación urgente, la novela ¿existe ya? ¿o está pendiente de revisión? porque si existe ya, dime ahora mismo donde la compro, me encantó lo que leí, me has dejado con la miel en los labios.
Espero respuesta, no te olvides.
Besitos y enhorabuena.

rosa_desastre dijo...

Mi entrañable Quinto, me ha gustado acercarme a tu origen, los primeros pasos de tus ojos azules....
Ay Natalí, hay tantos detalles que lo volvere a leer para disfrutarlo mejor.
Un beso

Fabián Madrid dijo...

Me gusta el mundo romano, por lo tanto tu texto. Una lección de historia a daptada a un jueves.
Un beso

Neogéminis dijo...

Natalia, ha sido un verdadero placer reencontrar otra vez a tu Quinto!...y el prólogo de tu novela me ha servido para ubicarme mejor en relación al origen de Quinto, su madre y la diosa que inspira la narración de las aventuras del muchacho.
Excelente opción nos has traído para este jueves de cincos y de quintos!
=)

Myriam dijo...

¡Tú si que sabes sacarle bien el jugo al Nro 5! jajajaja y recuerdo el primer comentario que te puse en un cap. de la novela, lo tuve que mandar 5 veces, ya que cuatro volaron quien sabe a donde!

Sobre el Cap que pones aquí te comento que una de las cosas que me gustan de tu personaje es que es muy espabilado: lo de la puerta, lo del colchón... ES difícil poder engañarlo. LO de la puerta a mi me pasó: cuando no tenía un duro y una puerta enclenque que podían abrir con una patadita, nunca me entraron a robar, pero a mis vecinos que tenián blindada la puerta les entraron ladrones varias veces jajajajaja y no era que tuvieran más que yo, peor se lo imaginaban los ladrones.

Besos

Pepe dijo...

¡Ave, Quinto!, tus complacidos lectores te saludan. Es cierto Nátali que Juan Carlos te lo ha puesto fácil esta semana, pero no es menos cierto que es un disfrute siempre saber de las andanzas de tu amado Quinto.
Siempre es una gozada perderse entre tus letras, pero cuando entretejes historias romanas, uff, una auténtica delicia.
Un abrazo.

Teresa Oteo dijo...

Sin palabras me has dejado Nátali, qué maravilla de texto, de prólogo, de novela y de escritora, un auténtico lujazo leerte y un placer ir descubriendo a tu Quinto.
Un beso grande.

Teresa Oteo dijo...

Por cierto, me ha encantado lo de los vespasianos, me lo apunto.
Más besos

San dijo...

Como anillo al dedo este jueves, pense, anillo para Nátali,ya conocíamos el ir y venir de este romano,pero sabe siempre a poco.
Esta compra de apartamento con arbol pintado y gorrión me ha encantado.
Un abrazo

G a b y* dijo...

Con este aporte de día jueves, créme que ya me dejas con ansias de leer esa novela! Es excelente la narración, los personajes, incluso esas expresiones con humor que obviamente, puestos en tiempo y lugar, tienen toda su lógica.
El cinco de hoy, te ha venido al pelo, y Quinto, nos ha dejado con ganas de más (bah! tú nos has dejado con ganas de más!) Genial, amiga!
Cinco besos al vuelo!
Gaby*

Manuel dijo...

Ya hacía tiempo que no asomaba Quinto por estos lares, en cuanto vi el 5 pensé en él. Un lujo estos adelantos de tu novela.
Un beso

ana dijo...

Buen anticipo romano, dan ganas de seguir y no parar. Gracias.

Luis Rodriguez dijo...

Natalia gracias por dejar tu comentario en mi 5. De paso te comento que el Premio B es un juego y una forma de premiar a mis amigos bloggers y difundir sus espacios, pero sin intención de competencia ni enfrentar blogs. Te envié varios mail a tu casilla de correo con el banner y la propuesta. Saludos y avísame cualquier duda

javier dijo...

tienes un don
además de vivir el ARTE, sabes comunicar
utilizar las palabras adecuadas y crear atmósferas que hilan, tejen hermosas historias.
Salve Natali

Fibonacci dijo...

Me ha fascinado, aunque no sorprendido (ya no lo haces) este pequeño retazo que has mostrado de tu Quintus Maius Venerius...siempre aprendo contigo...espero y deseo de todo corazón que esta obra sea grande y quede para la posteridad como el otro Quintus Sertorio glosado por Plutarco y el gran Vespasiano...
¡¡¡Un besote preciosa natalia!!!

censurasigloXXI dijo...

Buscaba fotos de Cariño y me encuentro con el cariño que hemos forjado hacia este personaje que ya no parece de ficción!

Un abrazo veraniego con ganas de vacaciones relajantes, bonica, templà!

Juan Carlos dijo...

El 1. Orígenes de nuestro Quinto, protección de Maia, fascinante Xarina. Voy a disfrutar con el 2.

Juan Carlos dijo...

2. Bonito barrio, digno de ser conocido como "suburra". Genial ese "... se marchó echando pestes auténticas, no es un eufemismo."
Ah, me encantaría (necesito) leer las andanzas de Quinto por orden, que uno es cuadriculado.
Muchos besos, hasta muy pronto.

Montserrat Perez dijo...

Es muy gratificante encontrarme con un nivel tan bueno letras y cultura... creo que voy a aprender mucho de vosotros. Muchas gracias!

Marta C. dijo...

Hola, Natalí. Ya voy entrando x los blogs, leyendo y comentando. Me ha encantado tu juego con el personaje y el 5. El capítulo de la novela también, a ver si podemos leerla publicada, ¡ojalá! y si no en versión digital. Me alegro de saludarte en tu casa.
(sigo teniendo algún problema con tu blog, porque he visto en mi blog que tienes una nueva entrada,Cariño, pero no he podido acceder a la página. No sé por qué tus entradas me llegan con retraso)

Balamgo dijo...

Saludos Natalí,
Te hacía de vacaciones en algún lugar ya visitado en alguna ocasión por Quinto. Veo que le sigues dando caña y a buen ritmo a la novela. Me alegra mucho.
Abrazos.

Sindel dijo...

Qué bueno esto de leer parte de una novela tuya. Me encantó lo que leí, me dejó con ganas de saber más, de leer la novela completa!!!
Gracias por compartirlo Natalia.
Un abrazo.

Gastón Avale dijo...

mira, soy sincero, lo que primero hago es mirar la extensión del relato... me parecía largo... pero lo terminé sin problemas. Ahora me quedo esperando que revisen por dios esa novela y que la terminen. Muy buena obra! un beso al vuelo!