19 de abril de 2012

Los jueves relatos- UNA DE ESPIAS



                                     QUINTO EN MILETO- El caso del ángulo recto

Se estaba como en los Elíseos a primera hora de la tarde en Mileto, al amparo de la sombra que procuraba el atrio alrededor del puerto natural, cerrado por las dos descomunales cabezas de leones, mirándose fieros a pie de bocana. Olía a madera calafateada, a pescado algo pútrido y le llegaba el  golpeteo de las naves entre sí, acompañando la respuesta del agua como un chasquido de la lengua. Degustar salmonetes acabados de pescar, curvos, rojos, y echarse un traguito de vino, con las manos en la nuca y los ojos entornados, era hallarse en el mismísimo Olimpo y no envidiaba ni el néctar ni la ambrosía divinas.
_ La tierra descansa sobre el agua.
_Sin humedad no hay vida y una insolación mata como fuego.
_El ángulo ACB, es recto.
A Quinto la enigmática conversación de sus tres vecinos de mesa, le intrigaba. No podía remediarlo, aún era un maldito sabueso. De reojo les observó, eran ciudadanos hablando en griego con pintas respetables, dos barbudos ya mayores, otro joven, de su edad, pues no llegaría a los veinte y llevaba el hombro desnudo según los típicos estudiantes.
¡Qué rancia Mileto! con sus Escuelas filosóficas, su templo al Apolo del delfín, patrón de la ciudad, con…detuvo sus meditaciones para reflexionar sobre la conversación; evocaba un teorema de Tales y sus pensamientos. Estos de Mileto vivían seiscientos cincuenta años atrás y en la siesta, para entretenerse, se daban un empacho del gran hombre nacido aquí y muerto de una insolación en el gimnasio. El quinto sentido, que no el cuarto, en honor a sí mismo, le avisó de que aquel juego de palabras encerraban algo, ¿una contraseña? Los tres se largaron pero se había quedado con sus caras. Fue repitiendo machaconamente lo escuchado por si le iluminaban las Musas. 

En la Stoa y la palestra o la puerta del Mercado, alrededor del templo dedicado a Augusto, en el Ninfeo, en los arcos del teatro, por todas partes, habían clavado un mensaje: “Elecciones a Duunviros y Ediles, mañana en las idus de Marzo, a la hora sexta, en el Bouleuterion, sede del Consejo”. Los muros exhibían pintadas electorales, la mayoría a favor de un candidato: “Los bataneros votamos Duunviro a Calpurnio Pansa- Con Calpurnio, los panaderos- El Colegio Augustal vota a Calpurnio.”

_Casi es primavera,  las idus fatídicas del divino Julio César ¡ave! época de elecciones ¿Cómo se presentan las de este año?_ preguntó al que le estaba suministrando unos masajes. Los esclavos solían estar al tanto de todo, eran los oídos y los ojos de la ciudad y al ser ajenos a bandos o intereses, su opinión resultaba bastante fiable. Enfrascado en la tarea, con vigor casi doloroso para los músculos de Quinto, el masajista contestó:
_Poco movidas. Los que ganen los dos cargos a Duunviro se llevarán la torta entera; puerto, templos, corporaciones, Escuelas…_en voz baja continuó:_ Seguro que ganan Calpurnio y el compinche, que es un títere a sus órdenes. El hombre llega mañana de un viaje de negocios, justo a tiempo. Le apoyan los del dinero, pero tiene en contra a los que dominan las Escuelas, eso da mucho; vienen chicos como tú a escuchar las tonterías que sueltan los barbudos- En la actitud del esclavo Quinto descubrió que ansiaba decir más cosas, soltaría la lengua si entregaba unos ases, tres bastarían.
_ ¿Calpurnio será un buen Duunviro para Mileto? Me encantan los chismorreos cuando viajo, y total, ¿a mí qué? embarco mañana_ a la vez le entregaba las monedas. El esclavo las agarró con presteza y dijo susurrando:
_ Soy esclavo y no voto, pero si pudiera hacerlo elegiría a los de las Escuelas, representan ideales por los que merece la pena votar y a lo mejor, cosa rara, los cumplirían. Nací aquí y amo a esta ciudad, además veo venir a los cabrones de lejos y Calpurnio ganaría el concurso. Si te lo cuento es porque mañana te largas ¡Buen viaje joven ciudadano!-su rostro cuadrado, los ojos vivos y  esa barba de quince días, más el anillo en la nariz, le conferían el aspecto del típico rufián que cae simpático. ¿Por qué iba mentirle si con ello nada ganaba? se cuestionó Quinto. Antes de dar por buenas sus palabras, las cotejaría con otras referencias. 
Pudo hacerlo al zambullirse en la piscina. Era circular y profunda hasta las clavículas. Apoyados en el borde hablaban dos gorditos en plan secreto. Quinto buceó y como aquel que necesita respirar, descansó, jadeante, al lado de ambos.
_Cierto, huele a oportunista y nos dejará plantados en beneficio de su verdadera patria, la de sus abuelos aunque es ciudadano nacido en Mileto. No obstante, Cato, corren vientos favorables a Éfeso, en favor de nuestros intereses no debemos estar al margen.
_Sato, aquí reposan las cenizas de mis ancestros que se remontan a los Lidios, me pides deshonrar el larario* de mi casa. Los dos somos sirvientes de Apolo en Dydima, el candidato afirma que reparará la Via Sacra que conduce a nuestro santuario, que le dará una mano de pintura al templo,  mientras, el muy impío reza a la Artemisa Diana en Éfeso. Nos compra hoy para vendernos mañana-le temblaba la húmeda papada.
_Otro detalle, tú y yo tenemos por válidas las costumbres de Roma, ciudadanos somos. Pues el candidato se atrevió a crucificar cinco esclavos sin pestañear, lo mismo que antaño, y ya sabes que eso… ¿cómo decirlo? Malgastar la propiedad es absurdo e insulta la ética. Aquí llevamos siglos inventando sofismas, ideas...
_! Ave! semidiós Tales ¡Salve geógrafo Hecateo! hijos de Mileto. Para sabios los aquí nacidos. Vamos a echar a la letrina la fama que ha levantado esta ciudad a lo largo de los siglos y se nos zampará la voracidad de Éfeso_ dio una palmada en el agua y continuó más sosegado:_ Me enteré del exceso con los esclavos. A alguno, dicen, lo estrangula en el lecho por mero placer…por ver...!impropio!- ninguno de los dos lo citaba por su nombre.
_¿Entonces qué harás Cato?
_ Como tú, Sato, le votaré . El oráculo de Apolo dijo que ganará.
_ Yo lo pronuncié favorable pero las vísceras del corzo decían lo contrario, malos augurios para la ciudad. Sin embargo tenemos hijos e hijas, tenemos negocios y no tenemos hígados para desafiar a Destino.

Ahora Quinto entendía el desprecio del masajista hacia Calpurnio, hijo de Medusa y las Furias juntas y confabuladas: “¡Salve! a quienes lo quiten de en medio” se dijo.
En su cerebro la perorata del mediodía cobraba visos de complot con pies y cabeza. El tal Calpurnio  pedía a gritos que alguien lo enviara con sus antepasados, y los más interesados eran los filósofos, capaces de trazar contraseñas basadas en los dictámenes de su maestro. El juego de palabras que habían soltado aquellos tres le hizo repasar los teoremas y los planteamientos de Tales. Relacionaba cada dato con la solución a un dilema:  “La tierra descansa en el agua”  luego, un barco, materia sólida, la representa. “Una insolación mata como el fuego ” Tales murió de una insolación, habrá fuego. ¿Y lo del ángulo recto? Eso  no lo encajaba con nada.

_ ¿Qué clase de mercancías interesan a Calpurnio? Domina el mercado oriental.
Preguntó al encargado de la oficina naviera. El anagrama dibujado en la puerta, en las velas de los barcos, en el membrete de su boleto de embarque para mañana, rezaba: “Ángulo recto” trazando el triángulo con el dichoso ángulo recto. La reseña era muy apropiada en este lugar; un teorema de Tales que además sugería rectitud, proceder honesto en los negocios “rara Avis”. El hombre se lo quedó mirando sin saber si contestar o darle una patada, el aspecto juvenil de Quinto levantaba suspicacías.
Ante su actitud se imponían más explicaciones:_ Mi padre, de la clase ecuestre, Marco Vitrubio Escaurio_ no estaba mal el nombre que se le acababa de ocurrir_ negocia con el oriente y me manda investigar en los puertos, para ver cúal compañía naviera es capaz de responder a sus rigurosas exigencias: veracidad en los trámites absolutamente legales, seriedad en las entregas, nada de líos ni de socios desconocidos. Desea, mi padre,  transportar las mercancías apetitosas para el mercado de Roma, y en los tiempos que corren, lo relacionado con la construcción. A cambio, pagarés garantizados en todo el Orbe, efectivos en un mes _aquí ya tenía al sujeto rendido y babeando_ Somos profesionales, no aficionados de provincias _aunque sonara mal, siempre resultaba un acierto dárselas de capitolino_ Por eso, ciudadano, te pregunto por las mercancías de Calpurnio, podríamos estar interesados en hacer tratos con él y con vosotros. Mañana te facilitaré los documentos que avalan lo dicho- Mentira podrida, ya que mañana con el alba; si te he visto, no me acuerdo, se decía Quinto.
El del “Ángulo recto” impelido por una súbita cordialidad, le escanció una copa de Naxos, delicioso caldo y apenas sin rebajar.
_Calpurnio, entre otras cosillas, se dedica a la importación de brea y betún de Judea. Nosotros ponemos los barcos  bien tripulados. Llegará mañana con una carga como para provocar que baje la línea de flotación hasta el límite.
Quinto pensó: "Al betún le basta una chispa para crear el Averno.  Calpurnio, !te quieren asado!" Al naviero le dijo:_ ¿Y el cuerpo de vigiles, los bomberos? En los negocios hay que contar con posibles accidentes y se trata de material combustible.
_Eres gracioso, una de las celebres promesas electorales del candidato consiste en organizar esos servicios. Ahora si hay fuego montamos ruedas de cubos y rezamos a Vulcano…Oyeee, ¡espera! ¿Qué hay del negocio?_ gritaba el funcionario saliendo a la calle, los brazos en alto.

Pero Quinto llevaba rumbo al pórtico que conducía al templo de Apolo Délfico. Torció por avenidas perfectamente alineadas, era imposible perderse en Mileto gracias a la parrilla urbana ideada por el paisano Hippodamo. Bajo la columnata dórica de la Stoa, tomó aliento. A su lado un par de tipos enjoyados se reían comentado en voz baja:
_ ¿Cuánto has cobrado?
_Trescientos en plata. Votaré por él y luego me cagaré en sus muertos. Es divertido ser liberto, votas, aunque sea adjunto a una tribu plebeya. Yo llevaré las cuentas de los ediles, me lo prometió.
_ Al cerdo le gusta torturar y matar esclavos…lo que fuimos, acuérdate, pero tienes razón, su dinero huele a oro límpido. La Corporación de los Libertos le votaremos. Mi ex amo, lo conoces, jefe del gremio de alfareros, me ha dicho que ellos le votarán, no voy a contradecir a mi patrón, jamás, ¡por Némesis! le debo lealtad, así que, ¡viva Carpurnio!  

Mañana, si los dioses no se oponían, ganaría un hijo de lupa. Quinto pensó que ojalá, los del acertijo de Tales, lo impidieran. ¿Dónde hallar a esa pandilla de barbudos? Mal le doliera llevaba el dichoso oficio de espía en la masa de la sangre.
Sus pasos le condujeron al lugar idóneo, justo ante el edificio de la Escuela de Tales. Estaba desierto, las clases habían terminado antes del mediodía, pero los Hados no le abandonaban. El joven estudiante salía de la Escuela echando el cerrojo a la puerta. Quinto lo abordó acompañándose de una sonrisa amistosa.
_ Nos hemos visto en la taberna del puerto, vosotros erais tres, yo me zampaba unos salmonetes gloriosos_ el muchacho le examinaba como haciendo memoria y terminó por reconocerle. Era tan alto como Quinto,  moreno, juraría que nacido a orillas del Nilo, las chicas no les perdían de vista y ellos orgullosos y ufanos.
_Te invito a tomar algo, estudié en Atenas, somos camaradas, lo mío era Epicuro...
El anzuelo funcionó y ambos entraron en una taberna con un nombre muy adecuado, “El diván de Aspasia”. En Mileto no se desprendían de sus mitos como éste que citaba a la hetaira de Pericles, nacida aquí, buen reclamo turístico. Anochecía y en las esquinas muy pocas antorchas iluminaban la calzada, al menor descuido tus pies se metían en una bosta de asno. 
Cuando llevaban tres rondas de vino, después de darle al pico, entusiasmados, polemizando sobre Epicuro o los autóctonos: Anaxímenes y Anaximandro…Quinto lo soltó, así, a bocajarro:
_La tierra que descansa sobre el agua es un barco. Sin humedad no hay vida ni quien apague un incendio en la cubierta del navío perteneciente al “Ángulo recto”.  Pensáis liquidar a Calpurnio asándolo como un cochino, la brea arde enseguida. Será mañana cuando su barco entre en el puerto, pero, ¿y la tripulación?-todo dicho sin levantar la voz.
El muchacho se quedó mudo con los ojos muy abiertos y Quinto creyó que merecía una aclaración: _Os oí, me gustan los acertijos, además conozco el pensamiento de Tales. La verdad es que resolver enigmas es mi trabajo. Me harté de ver anuncios electorales y até cabos después de enterarme de quién es ese Calpurnio, no se habla de otro tema. Vosotros, los de las Escuelas, sois sus únicos adversarios, pero se da por hecho que os vencerá comprando los votos. Te juro que no voy a intervenir, aplaudo el complot y aunque vaya contra la Lex, me abstengo, boca cerrada. Pero no veo bien que los marineros tengan que asarse lo mismo que el cerdo.
El estudiante que era egipcio, otro acierto de Quinto, estuvo un rato meditando, la respiración acelerada. Empezó a hablar en tono muy bajo:
_Estamos en tus manos, romano. No advertimos que escuchabas. Los marineros son de los nuestros, prenderán el betún y saltarán al agua, nadan cual peces, pero el gorrino es plomo de Britania, morirá, voto a  Apolo.
Siguió hablando con ímpetus que le simpatizaron por ser igualmente candoroso. Le contaba las razones, el terrible futuro que le esperaba a Mileto de ganar Calpurnio, bla, bla, bla...Quinto le propinó tres golpecitos en el desnudo hombro y levantándose, dijo:
_ Es la primera vez que no meto mis narices de espía en algo que he descubierto, pero ¡me salto las normas! Que Fortuna os ampare, !viva la democracia, mueran los tiranos!
_Quinto, creo que eres de fiar, sin embargo no queda otro remedio que pasar la noche juntos. El plan está en marcha y por nada del mundo se malogrará ¿entiendes?
_ ¿De qué lado te acuestas?
_ Panza arriba y tanto me da el lado de la cama.
Pasaron la noche hablando de Tales y de cuales, hasta que antes del alba cantó un gallo.
Maqueta de Mileto.
Cuando su nave del “Ángulo recto” enfilaba la estrecha bocana del puerto entre las formidables testas de los dos Leones, se cruzó con otra muy cargada luciendo idéntico anagrama en la vela. Amanecía, gaviotas chillando, el ligero balanceo y la brisa en su rostro.
Escuchó el crepitar de las llamas y contempló el humo negro alcanzando el cielo, el otro navío ardía envuelto en una bola de fuego, los marineros nadaban hacia las escolleras. Calpunio estaría dando de comer a los cangrejos y doradas, Quinto suspiró mirando hacía mar abierto “No actuar es una forma de actuar” se advertía.
 Las dos pinturas son obras de Lawrence Alma-Tadema (1836-1912)
*Larario: En el atrio de las casas romanas existía un altar donde veneraban a los dioses del hogar.
_____________________ 
!!DISCULPAS,!!ME HE PASADO TRES PUEBLOS, DE MILETO A ROMA PASANDO POR ATENAS, AL NARRAR LAS PESQUISAS DE MI HIJO QUINTO. 
Espías espiados en la casa de Juan Carlos: http://jwancarlos.blogspot.com/



25 comentarios:

maria jose moreno dijo...

Bueno, he sentido un flahsback, de nuevo tu hijo Quinto entre nosotros, y como siempre metido en algun asunto turbulento. Tu saber de esta época es fuente de conocimiento para mi y siempre llama mi atención. Diosa sigues siendo mi ídola.
besitos

Juji dijo...

¡¿Pero, como osas usar tanta genialidad?! ¡¿eh?! jajajaja, No te asustes, es que me ha encantado y quería que quedara latente y patente. Natàlia, en serio: perfecto.
Un besazo.

Primavera dijo...

Ahisss que me quieres matar de buena mañana con tanto que leer...luego pasare con mas tranquilidad para leerte y darte opinion...
El microrelato que menciono en relato es LLAMADA de Fredric Brown
Por cierto que podiamos hacer un relato micro de esos de pocas palabras dicen mucho....
Desarrola la idea y lanzada para algun jueves...que tu letras son sabias... ja ja
Esta tarde vuelvooooooooo
Besitos

Neogeminis dijo...

Natalia...qué bueno recibir otra vez a tu Quinto!...y eraclaro, ahora quelo pienso mejor...su naturaleza y talento para dilucidar enigmas y destapar complots no podía dejar de aparecerse en este jueves especial de espionajes convocados!
Con gran habilidad logras meter de lleno al lector en esos recorridos de viejos mundos sin que la lectura se haga pesada o ajena.Hasta me hiciste evocar aquel viejo teorema del genial hijo de Mileto: don Tales! jajaja..."Si dos o más paralelas son cortadas por dos transversales, los ángulos contenidos entre ellas son directamente proporcionales"...jejejeje


Un besote y...Salve!

enletrasarte(Omar) dijo...

cuando no hacer, vale más,
-largo- pero ameno relato,
saludos

Pepe dijo...

El amigo Quinto nos lleva de nuevo de la mano a intrigas y sucesos de su tiempo, ese magnífico tiempo en que pensar, filosofar, buscar respuestas a las cuestiones trascendentales de la vida era algo noble y proporcionaba honor y valía a los que se ocupaban en esos menesteres. Dejas patente en tu relato que la política y el poder, ya estaban corruptos como ahora.
Un abrazo.
Nos vemos pronto.

Carmen Andújar dijo...

Este Quinto si que es un sabueso de verdad, que manera de razonar y atar cabos, no hay quien se resista. En este caso hizo bien en no intervenir, fue lo mejor. Las cosas han cambiado poco desde esa época.
Un abrazo

G a b y* dijo...

Que me has dejado a n o n a d a d a!
Vaya Natalia, que manera de introducirnos en el pasado y envolvernos en la trama. Como soy bastante nueva por tu blog, veo que Quinto ya es todo un personaje! Astuto el hombre e inteligente al tomar decisiones. La frase final, es una gran muestra de ello. Genial!
Un beso al vuelo!
Gaby*

Alfredo dijo...

Quinto vuelve a la carga casi como si de un Sam Spade clásico se tratara. Un romántico sin duda.

Un relato prolijo y lleno de sabiduría helena.

Un abrazo!!

Juan Carlos dijo...

Veamos, ¿por dónde empiezo? Sabía que cuanto más largo, en tu caso, mejor. A ver cuando hablamos de Tales y cuales. Coincido: no actuar es una forma de actuar.
La rigurosa investigación de Quinto nos presenta un panorama muy definido del pulso de la ciudad, de las actitudes ante unas elecciones, fundamentalmente hipócritas.
Perfectamente planteado, hilado y concluido, eso no es nuevo.
Encantado con la lectura, te mando un beso enorme.

censurasigloXXI dijo...

Sí señora, mejor no actuar algunas veces, es una de las instrucciones y de los consejos del "Arte de la guerra"...
Lo mejor el final.

Molt bona, amiga, guapa, bonica i templà!

Teresa Oteo Iglesias dijo...

Impresionante!El final me encanta...
Buenísimo. Un beso

ANTIQVA dijo...

Magnifica evocacion de la vida en una ciudad del mundo clasico. Me hizo recordar los textos electorales conservados en los muros de Pompeya. La vida cotidiana desfila por tus palabras, amiga

Un abrazo fuerte

San dijo...

Quinto el "hijo" al que le gustan los acertijos, yo diría que más que los acertijos, ató y desató hasta lograr entender, justo lo que Natali ha hecho con nosotros atar y atar hasta dejarnos boquiabiertos. El final me parece perfecto.
Un abrazo, portento.

gustavo dijo...

en estos tiempos de paro, he leído tanto como antaño..algo bueno debía de tener lo de estar en paro.
bien, entre mis lecturas ha estado algo de reverte...y reverte, el reverte de ...joderse, qué cabeza a mía...ah, sí, de alatriste, está en tu texto: descripción minuciosa dle entorno.
entre mis lecturas ha estado la ágata de los cristis...y esta también está en tu texto, al menos en la resolución del caso...
ando ahora con lecturas de un programa de radio: la rosa de los vientos...enigmas...en este libro uno va conociendo casas raras o recordando otras...en él se hablará, aun no he llegado a esa parte, de mileto y de tales y de los inventos o descubrimentos de la antiguedad...y esto, en forma de anaxágoras y tales y así, está en tu texto...
he leído a ceci, nuestra compañera, y ambas dos...ambas dos..a ambas dos dos: chapeauuuuu
medio beso, natalí.

elena clásica dijo...

He aquí al bueno de Quinto, ¡y viene pisando fuerte! Fascinante el enigma lingüístico y matemático, no podía ser de otra forma en la escuela de Mileto. Quinto, investigador, en Mileto, qué delicia, me vino a la cabeza Poe en "El escarabajo de oro", enigmas fantásticos en la antigüedad, casi nada, ¡Quinto con sus venas infladas de curiosidad y de compromiso!

Y es que este muchacho querido no podía dejar de tomarse unos vinos y filosofar, ¡ah! pero no pierde el norte, sabe muy bien lo que se cuece, no busca ni siquiera confirmación, solo salvar a los inocentes. Todo estaba pensado, entonces solo queda darle ejemplo a Espartaco, ¡muerte al Tirano!, algunos han contribuido en la historia, silenciosamente pero valentísimos, ¡han callado! y eso es mucho.

Genial es poco. ¡Uhhh! Trepidante como un viaje a las islas griegas.

Querida escritora, un fuerte abrazo, empápate de emociones en tus viajes fantásticos que ya nos los traerás teñidos de palabras.

rosa_desastre dijo...

Largo, si señora, pero es que este Quinto nos deja con la boca abierta con su manera de desenredar la madeja. Como siempre sobresaliente esa creatividad tuya.
Amiga, la trama de las elecciones me recuerda mucho a no se que cosa...despistada que es una.
Un beso

Sindel dijo...

Que placer leerte en este increíble, atrapante y curioso relato.
Admiro tu manera de decir las cosas, y en como llegan al lector.
Un abrazo.

javier dijo...

me encantaría " colarme " a una de tus clases... deben ser encantadoras

Ceci dijo...

Sagaz Quinto! que agilidad tiene para seguirle el paso a los conspiradores!! es vertiginoso el ritmo de la ciudad, los chismes, artilugios y lobystas, tantos como hoy en dia no dan pausa para el suspiro. Genial recorrido en clave actual por ciudades y lealtades, escuelas y propuestas de la antiguedad, me dió enorme placer leerte Natalí, te mando un beso grande

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Da gusto a veces pasarse tres pueblos... y cuatro.

Susana Peiró dijo...

Estupenda, inteligente, magnífica narración, Ave mi Natalì, sos una salvaje con las letras, mujer!!!
Tu Mileto se pone al alcance de la mano, se huele, se transita junto al curioso Quinto (tu entrañable Quinto) y más, se vive en los personajes y su cotidianeidad. ¡Si hasta nos invitan a compartir esas viejas elecciones y tomar partido por alguno de los candidatos!
¿Conocía Mileto antes de este relato? Definitivamente no. Cuna del pensamiento, este filósofo, el otro, aquí Tales, allá Anaximandro que invariablemente siempre confundí con Anaxímenes y desde luego, mi adorada Aspasia (¿compartimos ese artículo? Fue uno de los primeros de la Cueva y creo que no, ya lo reprogramaremos!) Te decía que después de leerte, supe que nada sabía de esta ciudad. Hoy llegaste Vos, con “Una de espías” y de repente me descubriste un mundo nuevo y viejo, donde apenas alguna vez asomé la nariz!
Amiga, Vos me conocés. Sabés que mi corazón se acelera con un retrato de época tan, pero tan bien trabajado como este. ¡GRACIAS por la emoción!
Te abrazo, como siempre, con cariño (muchooooo) admiración y profundo respeto.

Wendy dijo...

Natalia, con un relato tan bueno, por mi, pasad cuatro comunidades autónomas completas!
12 puntos para ti :)
Wendy

Balamgo dijo...

Una madre es una madre. Y tú la verdad, sientes veneración por Quinto.
No lo puedes evitar.:)
Excelente relato.
Gracias por tus incondicionales visitas.
Abrazos.

Feng Shui en la casa dijo...

Woou que buena publicación, me encanto leer tan buen articulo.