24 de mayo de 2011

"Las lágrimas..." capítulo 9, y "bye bye", hasta...

__Eres el bretón pelirrojo, Yoann Koneg, no hay otro, y tú, jovencito, John hijo del barón de Thurrock. Mi señor el rey quiere hablaros_ las palabras del abad, obispo, arzobispo o lo que fuera, dichas con premura, dejaron a John y a Yoann pasmados, sin cruzar el umbral, quietos.

Sancho se había levantado y ahora miraba al exterior desde los ventanales. Yoann y John se acercaron y cuando el rey les tendió la diestra, inclinándose, le besaron el anillo. Sin volverse les dijo en idioma franco:
__ No sería hombre coronado de no estar al tanto de lo que acontece en mi reino_ su acento impregnaba el vocabulario de una melosidad fascinante.
Constató John que el rey era bajito y más bien poca cosa, sin embargo desprendía una solemnidad extraña, una indiferencia por encima del bien y del mal, se sintió incomodo, insignificante, incapaz de articular palabra.
A Yoann le llegaba un olor a sudado, y pensó que este rey sudaba, sobretodo después de cabalgar con prisas, desde Coimbra. Volvió a hablar el rey:
__ Todo lo sucedido es muy lamentable, me ofende, no obstante sé que en vuestro campamento situado en la otra orilla, se hizo justicia. Quiero deciros que me satisface vuestro comportamiento, afirmo que no os alcanzan mis exigencias ni mi enojo. Pagaron los tres culpables, ninguno de los otros que os obedecen cometió asesinato y me devolviste lo robado. Sucedió gracias a vuestro temple…y no me refiero a caballeros Templarios, los cuales, sí están manchados de sangre. Idos tranquilos, con mi saludo. Ojala todos los de Richard fueran como vosotros. No os reclamo hombres para mis campañas, al contrario, os ofrezco víveres y caballos de refresco. Que tengáis feliz navegación hasta Marsella y luego una Cruzada Santa. Regresad vivos, los dos, sobretodo este muchacho tan joven que sabe actuar cual hombre_ levantó la mano dando a entender que acababa el monologo. En ningún momento les había mirado a los ojos.


Junto a la puerta aquel religioso les llevó aparte y les habló como en secreto:
__Decidles a los líderes ingleses que mi señor no desconoce otro acto abyecto que cometieron. Tomaron unos cincuenta jóvenes apuestos y robustos, más quince muchachas bellas, para venderlos en Marsella lo mismo que ganado, todos son hebreos o moriscos, sin padres, a los que mataron. Llora mi señor por esta juventud inocente, pero ahora con tantos gastos, con tantísimos problemas y actos principales, le es imposible hacerse cargo. La inminente boda de su hija Teresiña con su primo Alfonso de León es algo prioritario que costará medio reino. Lamentándolo, no le es dado recuperar a los prisioneros y criarlos a sus expensas. Lo mejor fuera liberarles, pero ¿qué harían confusos sin casa sin padres o amigos? La esclavitud por lo menos ofrece comida y cama. Que Dios Omnipresente los ampare, ellos, equivocados, rezaran al suyo, el Maligno.


Montando en su caballo con ganas de irse, Yoann mascullaba entre dientes, y llevándose la mano extendida a la garganta exclamó:
__Estoy hasta aquí ¡Malditos todos! Esto es una pesadilla. ¿Qué me importa a mí si la niña del rey se casa con su primo? A la mierda, sobretodo me enerva lo de los jóvenes esclavizados, si pudiera…los tomaba en mi barco, libres, para que forjaran su vida donde fuera _ miró al muchacho de una forma que daba respeto_ Emborrachémonos que zarpamos en dos jornadas y hay que aprovechar el poco asueto_ No llovía y con el sol cayendo vertical, parecían asarse dentro de las cotas.


Aquel antro aparentaba limpio, era nuevo, olía a estuco fresco, pero los bultos de gentes se amontonaban similares a sacos de harina y apestaban como gorrinos, la mayoría piojosos, hipando en las mesas donde ni un alfiler cabría. El calor sofocante los hacía sudar a todos. John no era ducho en juergas ni tabernas y se encontraba lo bastante confuso, como para querer añadir más confusiones a su cabeza, tragando vino peleón. Yoann, por lo contrario, parecía el dueño. Se desprendió del guante de hierro y chocando pulgar y corazón consiguió, por arte de magia o por arte de sus vestidos que imponían respeto, una banco despejado y una mesa, en la cual reposó sus poderosos codos enfundados en mallas.
__El amo es normando, veterano de guerras contra moros en provecho del Sancho al que acabamos de ver. Gracias al botín dejó colgada espada, casco y armadura para montar, hace poco, este local. Como puedes ver, es un éxito, más si cabe, después del estropicio que ha dejado la ciudad sin tabernas- escupió en el suelo resbaloso de vino, cubierto de pajas mojadas. Pensaba John, algo aturdido, que este escupitajo, Yoann lo llevaba en la garganta desde la audiencia en el castillo.
Dejó el chico que su mirada vagara buceando sin rumbo, entre aquel cúmulo de bultos imprecisos.

Entonces la vio como si sólo existiera ella, todo lo demás se difuminó.
Circulaba entre las mesas casi sin tocarlas, era etérea. Y aunque llevara un estropajo para fregar las tablas, las limpiaba convertida en frágil espectro, por cierto, subyugante.
Ocultaba los cabellos bajo una capa, John los inventaba oscuros igual que sus pestañas, curvas y espesas. ¿De qué tenía miedo? Un temor escondido, pero cierto, surgía de sus las pupilas de miel. Sintió una inmensa ternura.
Necesitaba darse un respiro en medio del absurdo, porque esta mágica aparición, representaba la excusa para salir del barro interno que lo sepultaba.


Se acercó a ella con cuidado, era un pajarillo tembloroso ¿qué hacía aquí?
Al verle muy cerca, la chica lo miró unos instantes, y en ese espacio de tiempo algo sucedió entre ambos.
__No temas ¿Entiendes la lengua franca?_ atinó a decir John en tono suave.
Voló la paloma y él regresó a la mesa, con una sensación de fracaso en el alma.
__Te he visto acercarte a esa gacela... ¿Conoces hembra?_la pregunta de Yoann, le sonó inesperada, se ruborizó.
__Conozco.
__ Bien hecho, lo suponía, siendo hijo de barón tienes tus derechos a...
__ Me ofendes. Vinieron a mí por su voluntad, nunca me gusta tomar por la fuerza- Yoann se incorporó y besándole la lisa mejilla, dijo:
__ No eres mal chico aunque nacieras en cuna levantada y soberbia. Te informo que tienes muy buen gusto, esa niña bonita es hebrea, salvada de la matanza. El amo del local la encontró vagando, lloraba. Había cruzado el río huyendo del fuego. Además de su lengua sefardí, habla portugués, el franco y hasta latín porque sus padres asesinados eran gente de saberes, médico él, comadrona ella. Pensó el astuto tabernero que podría utilizarla de sirvienta, luego, bien domada, con paciencia, mostrará sus encantos atrayendo a los clientes, y hablando tantas lenguas...la perseverancia vale como el oro. ¡Mira qué cosas!-propinó un puñetazo en la mesa hasta derramar los vasos- afirma el dueño que la chica tiene parientes en Chipre, los únicos que le quedan. La noche del horror, hasta los siete hermanos le mataron_ levantó la diestra el muchacho, para acto seguido decir:
__Me hago cargo de ella, la compro si hace falta_ Yoann fruncía el pelirrojo ceño_ No protestes, los canallas de Richard llevan jóvenes presos para venderlos en Marsella ¿Acaso no dijiste que estabas dispuesto a salvarlos llevándoles en tu barco? Pues la llevaremos a Chipre con los suyos, me comunicaste que está previsto hacer una escala en esa isla ¡Hay que ser consecuente. Yoann! hay que afrontar lo que somos, ese era tu mensaje de ayer noche ¿te desdices?

Sin dejarle reaccionar, John, abriéndose paso entre los fardos humanos se acercó a la tortolita acurrucada en un rincón.
Primero se mostró esquiva, huraña, luego, tras secretas palabras, arrullos juveniles, la niña suspiró y el chico la tomó entre sus, más o menos, fuertes brazos. Barruntaba Yoann:
“¡Oh dios verdadero del amor, te invoco! Estas maravillas me rejuvenecen"
______________
Hasta aquí los capítulos que por ahora he subido a mi blog. Gracias sinceras a los amables lectores que tanto me han animado. Me retiro para ver por dónde van las Cruzadas. Besitos.

12 comentarios:

Cornelivs dijo...

Llego tarde, pero llego, querida Natalia. Oye, esto está fenomenal. Escribes fenomenal, repito la palabra. ¿Por qué no haces una novela?

Un abrazo enorme.

Neogeminis dijo...

Natalia, sigue atrapando el relato, bien sumergido en aquel ambiente de sangre, ignorancia, violencia, miedos y sudores!..todo eso ahora sazonado por la irrupción de una cuota de puro romance! Perfecto!
Quedo atenta para ver cómo sigue.
abrazos!

San dijo...

Me da Natália que nece el amor vamos a ver por donde sigue este caminar.
Besitos.

Nieves dijo...

Ahora has puesto ese toque romántico que me gusta. Esa muchacha promete dar muchos quebraderos de cabeza.
Hija, de verdad te lo digo: da gloria leerte. Ya se me acaban las palabras para elogiarte.

Muchos besos

Isabel Romana dijo...

Una retirada en el mejor momento, natali, pero así es la vida y la escritura. ¿Llegarán a buen puerto esos amores? Porque Chipre está lejos, es una isla grande, y el mar... el mar mece y acuna e invita a hundirse en las estrellas, mejor de la mano de alguien a quien se pueda amar.
Seguiremos a la espera de ver cómo se desarrollan las cruzadas, pero sin prisas. Hay que dar tiempo a esta parejita...
Un capítulo estupendo, natali, llenos de vida como es siempre tu prosa. Besos enormes.

Alfredo dijo...

En medio de las situaciones más duras siempre acaba por aparecer un rayo de esperanza. Quedamos a la espera de embarcarnos en la singladura que ya intuimos procelosa.

Un abrazo!!

Anónimo dijo...

Fibonacci: No podia faltar en una obra maestra como esta, el toque femenino que roba el corazón del protagonista...la travesia será ardua y dificil,pero al mismo tiempo será placentera...no se si saldrá el comentario, tengo muchos problemas con bloger...pero que sepas que te sigo muy interesado...un besote preciosa Natalia

Pedro Ojeda Escudero dijo...

y tanto que estas cosas rejuvenecen...
Nos dejas con final suficiente para que imaginemos.
Besos.

Balamgo dijo...

Parece que llevas bien encaminada la trama de la novela, eso es una buena noticia.
Abrazos.

ANTIQVA PHOTO dijo...

La vida fluye en el texto... Ay, esos tiempos en que la esclavitud era algo normal... Sin duda, cualquier tiempo pasado fue peor.

Animo, amiga, sigue adelante, sigue adelante...

Medea dijo...

¡¡Natalí de mi vida, de mi corazón!!¡¡Por fin he llegado a este capítulo!!¡¡Aaaainnnnsss el amor!!ese calambre que nos recorre el cuerpo de la cabeza a los pies y que desboca ese caballo de carreras de nuestros corazones y sobre todo, como en el caso de John, cuando se siente esa llamada por primera vez (que no tiene que ver con haber o no conocido mujer u hombre jeje)
¡¡MENCANTAAAAAA!!
El reconocimiento del Rey sancho a su valía, no les pasará factura si no todo lo contrario por haber ajusticiado a los que estaban a su cargo por la tropelía acontecida.
Ahora resulta que la esclavitud era la mejor manera de subsistir de los damnificados ¿¿además de cornudos apaleados??Que suerte la nuestra la de haber vivido en otro tiempo, en muchos aspectos, pero el amor no conoce de épocas, de cruzadas, es un sentimiento y como tal no sucumbe al tiempo
Un viaje largo que compartir en el cual seguramente nacerán nuevos sentimientos, sensaciones y vivirán seguramente una historia de amor mecidos por el mar. Muchas cosas han de pasar antes de llegar a… ¿¿llegarán??¿¿se separaran allí??¿¿si se separan allí será para siempre??.Mucha historia nos dejas por vivir. Espero que después de un pequeño descanso, sigas regalándonos capítulos de esta historia, si mi querida Natalí, cada capitulo ha sido un regalo y espero que vuelvas con fuerza para reanudar, pones magia en las palabras y nos envuelves en un escenario histórico al que merece la pena asistir. Un beso sirena, también a tu grandullón y miles de cariños.

elena clásica dijo...

Lo sabía, lo sabía, apostaba porque el amor estaba por llegar, tanto dolor no es soportable si no aparece algún ángel... Y que la chica sea hebrea me ha encantado, es sugerente, bella, llena de misterio, un mundo nuevo para John. Niño John, nunca te ha gustado poseer nada ni a nadie por la fuerza, la fuera de tu ánimo forjará tu espíritu y tu vida.

El encuentro con el rey ha sido hermoso y emotivo. El rey busca el sentido práctico de la esclavitud, más allá de la injusticia y del dolor.
Los pensamientos de Joann nos llevan la historia, los grandes momentos a la cotidianidad, los reyes también son personas y también sudan.

La nobleza no naufraga, una divisa tan hermosa que me ayudas a comprender con tu escritos.

Espero que continúen pronto los capítulos, ahora que tenemos a la guapa hebrea....

Abrazos, mi querida Natalí.