8 de mayo de 2011

Capítulo 5: "Las lágrimas de Jerusalén y la sonrisa de Damasco"

el Loire cerca de Nantes
                                                                  5

Finales de mayo, 1190.

A la vista Nantes o Naoned, Yoann así la llamaba en bretón, con sus cinco islas y sus seis puentes.
A lo lejos, imprecisos, los brazos del Loire el Liger bretón, abriéndose en estuario hacia el Atlántico, a través de marismas, salinas, elevaciones suaves de arenisca y la flota Cruzada dispuesta en el lugar de Saint Nazaire; sin verla, porque la desembocadura quedaba lejos, la adivinaba. Así estaban las cosas, a la expectativa.


Contemplaba la vía a Poitiers. La calzada llegaba hasta la Bretaña comunicándola con el camino de Saint-Jacques. En uno de los distritos de Nantes se erguía el hospital para recibir a los agotados peregrinos; caballeros, mendigos, pícaros, monjes, desesperados, aventureros, místicos, nigromantes, comerciantes. Cerca, la mole de la catedral con su obispo que mandaba más que los duques bretones, más que Constanza de Bretaña encerrada en el castillo de Bouffay, dentro del barrio antiguo, malcasada con  Ranulphh de Brondeville, favorito de Enrique II...Yoann Odiaba a los francos y al difunto Enrique II, pseudo inglés, a su esposa la de Aquitania y al hijo de ambos, el rey Richard desde hacia siete meses, otro Plantagenet angevino.

Hollaban la tierra bretona, ignorándola como era, celta, hirsuta, levantada sobre acantilados, salpicada de robledales, prados, ahora floridos, manzanos para la sidra, arbustos de rosadas azaleas, campos de labranza y aquellas piedras formando mesas o pasadizos, otras verticales heridas con símbolos muy antiguos que ni los más viejos descifraban. Frente a la mar embravecida, plantada Breizh, Bretaña, lo mismo era dulcísima que fiera, según la trataran y criaba a sus hijos e hijas endurecidos a golpes de afrentas, por los siglos de los siglos.
Francos, ingleses, normandos, germanos, angevinos...despreciaban su idioma, maneras, oficios, canciones, o el símbolo del estandarte; un campo de armiños estilizados, negros. Hoy ondeaba en el castillo de Nantes, la duquesa Constanza, mirándolo, indefensa y prisionera, significaba el ejemplo de lo que era Bretaña, Breizh, ahora. Se le revolvían las tripas, esta ofensa duraba demasiado ¿hasta cuando?

“Ayyy Gwened*, pasamos hace dos días, fue como ver mi cuna, aquella de madera labrada con espirales, la de mis hermanos. Bretaña, para no verte sufrir te he apartado de mis ojos, huyendo a lugares lejanos, embriagadores, mágicos y feroces. Los creía contrarios del todo, capaces de renacerme sin orígenes, neonato, pero he aprendido que nada es tan distinto...en el fondo. Has visto tantos paisajes con sus gentes, que cada uno conforma tu sangre, palpitan en ti y eres de ellos, incluso sientes nostalgia hacia los ignotos, la vida es corta” Se le ablandaba el ánimo, moqueaba, lloraba, cosa insufrible e inútil. En la mente rebuscó motivos para tocar de pies en el arenoso suelo, mirando hacia los trigales teñidos de amapolas. Una mariposa blanca y negra se posó en su hombro, como la bandera de Bretaña, pensó por un instante, pero recapacitando se dijo: “mariposa”. Batió las alas a modo de respuesta y luego voló libre y delicada.
Volvió a la realidad para no caer en la nostalgia, dulce veneno.


“El llamado diezmo de Saladino, idea de Enrique II, funciona. Richard, su retoño, engrosa tesoros a manos llenas, paga tropas y armas, adquiere máquinas de guerra, compra barcos, lo consigue esquilmando de abajo arriba, suma impuestos, como siempre, y encima lo bendice el Papa, el último; ese vejestorio Celestino que ni se aguanta los pedos, pero tiende la mano firme a la recaudación y la santifica, ¡amén! Y a base de Bulas, a varias libras en oro cada una, obtiene otra tajada. Afirman que garantizan el paraíso, ofrecen indulgencia para matar sin freno, violar, asesinar a los infieles hasta liberar Jerusalén”

Yoann escupió como solía, su trenza roja, al dar un giro del cuello, le sacudió los omóplatos. Era un bárbaro confeso y le daba por ahí, sobretodo cuando le llegaba la bilis a la boca. Esos coronados, nacidos de mil leches se llevarían la parte gruesa del incalculable botín, además pronto los citarían cual héroes y los cantarían juglares. A Richard, casi tan pelirrojo como él, ya lo aclamaban paladín, caballero de espuelas doradas, ancho pecho, mirada impasible, pose erguida, sensual, valeroso, calculador ¡el mejor entre sus pares! “¿Qué sentido tendrá morir en Acre, Jerusalén o Jaiffa, para su única gloria, o que mueran los setecientos treinta...y un hombres-por un instante se había olvidado del muchacho inglés, el hijo del barón de Thurrock-que me acompañan?”


Miraba al suelo donde las hormigas seguían su camino predeterminado: “Yoann, no tienes escapatoria, eres un aventurero, un superviviente. El azar marca tu destino, así lo quieres, no te quejes, pero te dolerá arrastrar a otros ingenuos en tu caída” Sonrió conformado, mesándose la roja barba. A sus años, con una Cruzada en la espalda, cualquier cosa por absurda que fuera, no le extrañaba. A fin de cuentas él no contaba, menos aún los infelices que darían su vida para provecho de los de arriba, resumiendo, por nada ni a cambio de nada. Nada nuevo, se repetía, sin embargo nunca se acomodaba del todo a este dictamen.

Miró en dirección a donde se entrenaban sus hombres, como cada mañana desde Rouen, cuando los juntó a todos en una manada de lobos que convenía  disciplinar y preparar para un objetivo ¿cual? el de alargar sus vidas ni que fuera un día, lo demás, no importaba.
Luchaban con espadas de verdad a pecho descubierto, lloviera o bajo el sol implacable, que en la Galia o Francia, él la llamaba con el primer apelativo, y a la hora del mediodía resultaba un leve anticipo de lo que les esperaba en tierras ardientes. Juegos de niños, aunque a ellos les pareciera un suplicio. Observaba al inglés, un niño que se convertía en joven guerrero, poco a poco.
_! John, cúbrete! utiliza el escudo, acuérdate de tu ventaja, gato montés, ágil, rápido, escurridizo, ¡no opongas a la fuerza, una fuerza que no tienes! _le gritó con su potente voz, cosa que distrajo al muchacho.


Su rival, Yusuf, atlético, tres pulgadas más alto, aprovechó el descuido y sin querer, seguro, hirió al joven en el costado izquierdo. Inmediatamente enfundó la espada, acercándose a John que se apretaba el tajo con la mano derecha. Jusuf, tenía el oscuro ceño fruncido cuando le dijo al chico:
__Ven conmigo.


Yoann no se perdía la escena, les quería a ambos, al uno por amigo verdadero, al otro por ser el reflejo de lo que él mismo fue, uf, de eso hacia mucho tiempo.
John de Thurrock podría ser su hijo, estaba por cocer pero tenía fuste. En pocos días, al ponerle a prueba con el duro entrenamiento, mejoraba hasta ser capaz de vencer a cualquiera de sus mejores hombres. Salvo Yusuf, porque al guerrero de Alá nadie podía abatirlo, tal vez sólo él mismo, por un albur, por una suerte, como sucedió tres años atrás.
Le daba apuro este incidente y aunque sucediera a diario, en el caso del muchacho, le dolía. Luchando con espadas verdaderas se contaba recibir rasguños, cortes, sin embargo significaba una puesta a punto imprescindible ante lo que les esperaba ¡el infierno! Sin faltar una jornada, cabalgaban, se metían en los remolinos y corrientes de los ríos con el equipo pesado; cotas, casco, escudo, maza o hacha. Cruzaban las armas horas y horas, también se enfrentaban por parejas en combates cuerpo a cuerpo, a puñetazos, patadas, presas, todo valía. No obstante a Yoann siempre le sabía a poco y aumentaba el nivel del entrenamiento con nuevas técnicas para medir el límite de sus hombres.


Ahora el chico y Yusuf se encontraban en el río. John se echó de cabeza al agua, primero resopló, estaba fría, Yoann la cató al lavarse esta mañana, pero luego el muchacho sonreía y nadaba imitando a las ranas. El barón de Thurrock le educó con mano dura, era evidente, porque estaba curtido a base de trabajos manuales, su piel mostraba un tinte bronceado y su torso, sus brazos y piernas irían esculpiéndose con músculos que ahora eran, apenas, un esbozo. A su lado Yusuf parecía el titán deslumbrante.
__ Límpiate la herida y sígueme_advertía el sarraceno.
Salieron del agua bromeando, daba gusto verles, ya eran amigos. Camaradas chocantes, inusitados, porque el uno, curtido guerrero del Islam de treinta y dos o tres años, protegía al otro, cachorro rubio, como vikingo. Eran tan distintos que llamaban la atención en aldeas, pueblos, granjas. Las mujeres se los quedaban mirando con la boca abierta, fascinadas, cuando pasaban al trote, charlando.


__Vendaré el corte pero primero lo unto con esto_ Yusuf mostraba un tarrito que sacó de su bolsa.
Yoann les escuchaba nítidos, como si estuviera ante ellos. Enseguida reconoció el mágico ungüento, áloe, la gelatina extraída de un cactus, perfecta para cicatrizar. Lo que no supiera Yusuf, simplemente, era porque no se había inventado.


Hizo visera con la mano en la frente.
Galopando como un loco, como si se le acabara el tiempo, el mensajero agarraba la insignia de Richard agitándose borrosa entre aquella nube de polvo. Por instinto, el bretón adivinó malas nuevas, porque, jamás, aquella bandera anunciaba nada bueno.
___________
*Gwened: Vannes, antiquísima ciudad bretona.

15 comentarios:

SUSANA dijo...

En cada entrega de esta historia, relucen, impactan como joyas los detalles y la contextualización. Tan familiares y cercanos parecen gentes, lugares y cosas, que podrás jurarme y volverme a jurar que no has estado ahí Amiga, mas no te creo!
Jajajajajaja! “Esos coronados nacidos de mil leches” “el vejestorio Celestino! Jajajajajaja! (decime que en algún tramo viene, pasa o algo con Aliénor d'Aquitaine)
Te sigo, claro que te sigo y muy de cerca! Besazo mi simpatiquísima, trabajadora e inspiradísima Natalì!

Fibonacci dijo...

Lo he leido varias veces y cada una me ha gustado más...me has transportado al lugar,he vislumbrado la lucha y hasta a Yoann cavilando e incluso la polvareda que levantaba el galope del caballo de ese mensajero que porta malas o buenas nuevas.
Mi admiración y felicitacion por estos capitulos y por ese trabajo que tiene que ser arduo en recopilar información.
Espero el siguiente con ansia, para saber de como ese jovencito se está haciendo hombre.
Pd: El libro que me recomendastes me está encantando e incluso hasta el lenguaje escrito...un besote y vamonos a marsella, allí te leeré.

Balamgo dijo...

Excelente capítulo, prolijo y muy documentado.
Los personajes son de los que enganchan, ya iremos viendo si lo consideras oportuno, los remates de las diferentes historias.
Abrazos.

Alfredo dijo...

Un acierto haber completado la narración con la música de Alan Stivell, uno de los responsables del renacer del folk bretón allá por los años 70 y 80. Estupenda simbiosis sin ninguna duda.

Un abrazo!!

elena clásica dijo...

Querida Natalí:

Me fascina que tres hombres aguerridos, curtidos dos, temeroso pero de ánimo valiente, el joven John, sientan la paz en sus entrañas cuando van a la guerra. ¿Qué sentido tiene ir a matar gente que no te ha hecho nada? Buena autocrítica al mundo occidental por parte de Joann, y buen repaso al papa, genial.
Podemos invocar el espíritu de Mohamed Ali, el boxeador campeón que se negó a ir a Vietnam, porque los vietnamitas no le habían atacado.
Insisto en la visión antibelicista, necesaria en nuestro mundo, así como en "Johny cogió su fusil", Dalton Trumbo grita contra los horrores de los muchachos jóvenes que van a morir en la batalla o a desmembrarse en nombre de intereses que ni les van ni les vienen porque a ellos no han de beneficiar.

Puro viaje iniciático haciaa Tierra Santa. Lleno de encanto y brujería bretona como se trasluce en la ambientación celta que nos ofreces. Los personajes tienen un carácter muy fuerte, cada uno de ellos. Me gusta Yusuf, parece que sus ensalmos estuvieran a la altura del bálsamo de Fierabrás, cuanto hemos de aprender de otras culturas. Joann, el de la trenza roja, valeroso caballero, bien se sabe motivo futuro de cantares de gesta, y también de las injusticias en las que están sumidos y del sinsentido. Y nuestro pequeño rubio, joven noble y valeroso, suerte de acompañantes, desgraciado hijo del barón de Thurrock, pero agraciado ahijado de Joann.

El final me ha inquietado... A ver qué les va a pasar a los tres caballeros, miedo me da, que está produciendo ternura también el grandullón de la trenza roja, jaja, a veces estos caballeros tienen ese poder con toda su hombría y dimensiones.

En fin, Natalí, vamos de viaje, y creo que un poco de nuestra alma se va a quedar en él.

Gracias como siempre por tus palabras. Te envío un gran abrazo, amiga del alma.

Eva Magallanes dijo...

Este mundo histórico-irreal funciona, como lectora me siento involucrada y me parece todo absolutamente cierto. Las descripciones del ambiente y la naturaleza son excelentes. Una de las "cosas" que me gusta de la novela histórica es el vaivén entre la fundación de un mundo macro y esas historias íntimas,lo humano y atemporal.
Mi abrazo!

RAFAEL ÁNGEL dijo...

Éste es un blog con nivel, un léxico muy cuidado, una imaginación fabulosa y una estética propia de alguien de rica cultura y exquisito gusto. Merece ser revisitado y disfrutado con la merecida atención.

Un cordial saludo, Natalia.

Adriana Alba dijo...

Excelente!!

Felicitaciones por el blog y el texto.

Mis ancestros vivieron en ésas tierras.

Saludos.

Isabel Romana dijo...

Bueno, sigue la preparación de los guerreros para el infierno que vendrá, aunque ya casi están en él. Como siempre, tus textos hierven de vida, salpica al lector con esa pasión que pones en las palabras, tantas y tan bien combinadas, tan ardientes y tan creíbles que hasta me ha entrado frío cuando John se ha tirado al agua con una herida de espada recién hecha. Ay, temo que yo no hubiera servido para ir a una cruzada, estos muchachos me hubieran hecho sufrir mucho. Enhorabuena, natalia, y adelante, que nos esperan muchas aventuras. Un abrazo.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Hay banderas que siempre son presagios de cosas malas.

Myriam dijo...

Se siente el hervor de la tropa a galope levantando polvo, cruzando los remolinos del río luchando cuerpo a cuerpo...

Myriam dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Myriam dijo...

Ya te había comentado esta entrada. Lo vuelvo a hacer. Tu relato tiene mucho realismo, Hasta aquí me llegan las nubes de polvo y el bullicio de la tropa.

Medea dijo...

Unas dos semanas sin escribir, sin leer, por un lado accidentada de un brazo y por otro sin ganas,¡¡Ahgggggg!!Desconocía que nos ibas a regalar un capitulo tras otro (aunque fuera un deseo intimo) y me encuentro ¡¡TRES!!.
He tenido que volver a leer el cuarto antes de empezar con el quinto, habían pasado muchos días y aunque lo recordaba quería afrontar las “tres entregas” con frescura, ahora me quedan aún dos y estoy emocionada, sacaré a mis perras y seguiré.
Cada vez me gusta más el fiel Yüsuf le estoy hasta cogiendo cariño, lo veo el autentico padrino y protector del joven “cachorro rubio” a Yoann lo veo más el mentor, el padre, el que no le dará tregua para hacerlo un hombre fuerte, duro y digno incluso en el afecto y el cariño que no recibió por parte del barón de Thurrock.
La ambientación (desde mi humilde punto de vista) no puede ser mejor, olvido cuanto tengo alrededor, veo ese rio de aguas cristalinas donde el joven lava sus heridas en lo que parece un juego, veo como Joann los observa de lejos pero muy de cerca, siento olor a tierra, a polvo, a estiércol de caballo y me voy al 6ºPero te dejo un ¡¡oooolé!! Amiga. Entrar en tu blog es trasladarse a otro mundo, desconocido y mágico. Tienes ese “Don” de saber trasmitir, comunicar, que invita a quedarse, a no querer salir de aquí.
Un beso grande y achuchao y un abrazo cálido también a tu particular guerrero.

Anónimo dijo...

Maintenant, je suis content que j'ai remarqué nataliasenmarti.blogspot.ru, exactement l'information appropriée qui voulaient!