23 de junio de 2010

!Este jueves un relato!: Me acuerdo de ti cuando veo...

Regresaba al tronco que tenía un hueco sin aristas, sin entrañas, vacío pero lleno de secretos.

El vientre materno les pareció aquella cueva vegetal, porque ambos tenían miedo. Huían, a sus diecisiete años, de la muerte, del absurdo, las dudas y de sí mismos. El roble viejo los acogió amable, sin reproches.
Fue cobijo de una amistad increible. Oliendo su madera, acunados por sus ramas existió charla y confidencias entre él y el supuesto enemigo, Pesë el dacio, Pesë que significa cinco.
Sin alzar la voz, temiendo convocar a los espíritus de la sangre, murmuraban inquietudes que les parecieron idénticas a pesar de todo lo que les separaba. Muchas veces callaron mirando a la noche, otras se reían.
“Las pelirrojas me encienden, así me gustan los pechitos” Al hablar un latín tosco, Pesë solía reforzar lo dicho con gestos; cerró un poco la mano describiendo el tamaño perfecto del pecho soñado. “Adoro a las castañas con reflejos de fuego, ojos verdes, así los pechitos” replicaba él copiando el ademán. Solían estar de acuerdo. “Caza del jabalí...” y él que decía: “Domar un potro”, Pesë afirmaba. Una noche se emborracharon, la siguiente nadaron en el lago. 


Al amanecer, húmedos por el rocío y  bien cubiertos con los mantos, se despedían suplicando al dios Oso o a Marte, que no tuvieran que enfrentarse en combate.


La voluntad de los inútiles dioses fue que matara a Pesë, doliéndole en el alma, pero así se lo exigió el dacio porque quería morir, no estaba hecho para la esclavitud, un deseo que Quinto respetó como fiel amigo, hasta ese extremo.


Volvió dos noches en solitario, luna llena y menguante, su caballo bañaba las patas en el lago y las luciérnagas parpadeaban, indiferentes después de lo sucedido. Así siempre la naturaleza, dedicada a cumplir sus ciclos de vida y muerte.
No era triste lo que el paisaje ahora le evocaba, al contrario.
En ese lugar recuperaba un precioso don, nada le arrebataría aquella experiencia que consideraba un tesoro.

Su caballo le llevaba al paso, y como si él y Pesë aún estuvieran acuclillados dentro del árbol, se le hizo presente el rostro del falso enemigo; nítido con las dos trenzas rubias colgándole de las mejillas, vivo en su corazón.
Para siempre el roble, cualquier roble, sería Pesë.
_______
Me acuerdo y te veo, donde el amigo GUS:  http://callejamoran.blogspot.com/   

27 comentarios:

Mari Carmen dijo...

Realmente precioso, Natalí, precioso. Un escrito tierno y lleno de emoción.

Un abrazo

Susurros de Tinta dijo...

Vaya, nos has traído de nuevo al niño, ya lo echaba yo de menos, cruel destino que los Dioses marcaron para los dos amigos, ellos que solo quierían compartir charlas y risas, ellos que no se odiaban porque nada se habían hecho, ellos que solo obedecían las órdenes de aquellos que seguramente jamás pisarían el campo de batalla, siempre pones al niño en encrucijadas morales tan crueles... cambiando de tema que hoy ya me van haciendo falta risas... y esos ojitos?, los reconocería en cualquier sitio, influenciada ahora por cierta historia que ha caído en mis manos, le veo con la fardita luciendo musculosas pantorrillas en la guerra de Troya... emmm, creo que es hora de ir a soñar, jejeje, que una no es de piedra, miles de besosssssssss.
Pd, si no es él, no me saques de mi error, hay cosas que es mejor no saber, ;P, estoy deseando recibir correo, ya sabes...

maria jose moreno dijo...

biennnnnnnnnnn, mi nene otra vez por aquí, aunque sea para cumplir la voluntad de los inútiles dioses y ese pesar que le inunda por tener que llevar a cabo para cumplir su voluntad. Bello, bien escrito, expresividad pura de sentimiento. Me gusta tu relato, como siempre sabes atraer la atencion de quien te lee.
Un besazo.

alfredo dijo...

Confidencias y decisiones al abrigo de un viejo roble, amistad hasta la muerte y para la muerte.

Cada uno dibuja la vida a conciencia y luego la historia lo pondrá en su sitio.

Magnífico relato, claro como el agua clara y duramente tierno, como ya nos tiene acostumbrados el niño (que cada vez, lo es menos)

Besos

Neogeminis dijo...

Él recordará a su amigo cuando vea el roble y vos a Quinto en cada rincón!...es que has hilado su historia con dedicación y alma!

Un abrazo.

Mar dijo...

Hermosa historia de amor fraternal esta de Pesë y Quinto. Veo que dos comentaristas están muy contentos porque ha regresado ¿el niño? Es que Quinto es un personaje que ya has traido por aquí en otras ocasiones. Estoy curiosa; bueno, soy muy curiosa.
He disfrutadocon tu historia; bellas imágenes, sentimiento, suspensión en la trama... Emoción.
¡Qué bueno leerte!
Un abrazo,
Mar

Carmen Andújar dijo...

Preciosa historia de la unión de la naturaleza con el hombre. Pura poesía en tu relato.
Un beso

Nieves Hidalgo dijo...

Esto no me lo esperaba, Natàlia.
Volvemos a Quinto.
¡Bien por ti!

Besos

ANTIQVA dijo...

Muy bello el relato, amiga, hablandonos de la amistad, la naturaleza, la muerte... Sea bienvenido tu protagonista.

Un abrazo, amiga

mar dijo...

Hola Natalí
Que maravilla volver a disfrutar de Quinto otra vez, me ha gustado mucho como has descrito sus sentimientos de amistad para siempre
Un beso de Mar

Primavera en Otoño dijo...

Menudas confesiones al abrigo de un roble, me gusto el relato, ahisss me fascina el poder que tienes con las palabras, realmente eres genial.
Primavera

Ardilla Roja dijo...

Bello relato, Natalia. Muy bello. Suave y sosegado, pero con su punto de humor que hacen de tus textos alto único.

Lo he disfrutado.

Un abrazo

Maat dijo...

Un bello relato, Natalí. Parece que los esté viendo acurrucados, metidos en el tronco hueco del generoso roble mirando a las estrellas. ¡Qué bonita amistad, rota por un absurdo destino!

Te dejo un abrazo.

Maat

Any dijo...

Hola Quinto! Tanto tiempo!
Extrañando y recordando al amigo que ya no está?
La vista y la textura del roble lo trajeron de vuelta ... todos los robles, un roble; todos los robles: Pesë ... para siempre.
besos

CAS dijo...

Me llevo esa imagen para pintarla y recordarte cuando la vea. Me llevo este texto para leerlo de nuevo y otra vez, y una vez más, porque tiene un contenido rico y hermoso. Dice muchas cosas, que seguramente no he comprendido, pero los primeros pensamientos que me provoca justifican tener estas letras más a mano (espero no me consideres una ladrona sino una admiradora ya declarada, jajaj). Tú quedate junto al roble, hechando raíces, extendiendo los brazos al cielo que tocas con tu imaginación frondosa.
Besotes!!

Tésalo dijo...

Una espada, un instrumento de tortura, sin embargo en mi conciencia, buscará enfaticamente el anonimato y el olvido.

La naturaleza es profundamente simbólica, por lo demás. Vida, a causa de esas ramas a las que el viento agita.

Edad, perennidad, si de la roca encastillada se ha tratado.

Tésalo

Sinuhe dijo...

Un relato con mucha clase, más que bueno diría yo. :D

Un abrazo

Verónica Marsá dijo...

Ah, los robles, árboles sagrados por naturaleza. Buen elemento has escogido para hacernos regresar al chico.

Confesiones, muertes, ansiedades, fidelidad a los dioses... Pasional relato nos has traído, Natàlia. Besos.

Mimí dijo...

Soy presa de tus letras y del rocío que dejan caer como miel sobre mis labios Natalí,
soy presa de tu encanto y la luz nítida de tus palabras, soy presa de tu pasión por la escritura y el fuego que palpita en el corazón de personajes como Quinto, el mundo se cincela con la fuerza de llamas como esas.

Un abrazo

maruja dijo...

Pero que triste. No ha mejorado mi melancolía. Y sigue sin acabar de salir el sol. Bonita, anímame en el próximo.

Pepe dijo...

Hermosa historia en la que, por encima de cualquier otro sentimiento, por encima del trágico destino que la vida les depara a estos dos amigos, triunfa el sentimiento que los une: LA AMISTAD.
Cada roble que encuentre, le traerá ahora a Quinto el eco de las confidencias compartidas en el hueco de uno de ellos.
Un abrazo.

Natàlia Senmartí Tarragó dijo...

AMIGOS Y AMIGAS, MIS DISCULPAS, REGRESÉ AYER NOCHE DE MADRID Y NO HE PODIDO LEEROS NI LEER ESTOS COMENTARIOS HASTA AHORA, COSA QUE ACABO DE HACER CON CADA UNO Y UNA AQUÍ Y EN VUESTROS RELATOS.

EN GENERAL DECIROS QUE AGRADEZCO VUESTRAS PALABRAS, ES VERDAD QUE HE RESUCITADO AL QUINTO Y A TRAVÉS DE ÉL ME HE PERMITIDO LA LICENCIA DE ENFOCAR LA AUSENCIA, LA PÉRDIDA Y ESO DE; ME ACUERDO DE TI CUANDO VEO...
LA AMISTAD ES UN TESORO QUE JAMÁS SE OLVIDA, POR MÁS GOLPES QUE DE LA VIDA, QUEDA, PERMANECE, NOS VIVIFICA. LO HABEÍS CAPTADO Y ME DAÍS UNA GRAN ALEGRÍA. INTENTÉ EVOCAR EL ESCENARIO DONDE FUE POSIBLE, Y LA CASA DONDE HABITÓ, UN ROBLE.

BESOS CARIÑOSOS A TODOS Y TODAS.

El Drac dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
El Drac dijo...

Hola querida Natália, tu relato me ha llevado irremediablemente a las cruentas guerras que a través de la historia, libran pueblos vecinos azuzados por los gobiernos de turno para apropiarse de alguna fuente de riqueza que interesa a los que están detrás de las cúpulas de poder moviendo los hilos de todo para su propio beneficio. Algo así sucedió con la guerra fratricida que sostuvieron Perú Chile y Bolivia, en donde antes de cada batalla solían dar una tregua para que se despidiesen amigos y familiares de bandos contrarios. Un gran abrazo

elena clásica dijo...

Querido Quinto:

Menos mal que vuelves a compartir estos recuerdos y estos dolores con nostros. Terrible vivencia, terrible en verdad, sin duda.
"Para siempre el roble, cualquier robe, sería Pesë"
Intenso lirismo, brutal sacudida desde nuestro niño de 17 años, hasta ahí llega su sentido de la amistad.

Saca a la luz tus recuerdos, niño Quinto, los dioses han sido generosos hasta en su crueldad contigo.

Precioso, Natalí, espero que el regreso haya sido dulce y refrescante. Un abrazo muy fuerte.

Natàlia Senmartí Tarragó dijo...

EL DRAC, BIENVENIDO A MI BLOG, AMIGO.
Tienes toda la razón, en definitiva eso he querido reflejar en mi ficción, el absurdo brutal de todas las guerras, esas en las cuales se sacrifica, sobretodo, a la juventud.
Gracias por la visita y hasta siempre. Bsitos.

"QUERIDA AMIGA DEL ALMA, ELENA:

Yo como Quinto, te saludo y me estremezco al evocar aquello que viví, siempre, cuando veo un roble murmuro !salve! Pesë, amigo, que tu dios Salmoxis el Oso te haya concedido la resurrección en la que tanto creías.
Amiga del futuro, te siento cercana. Un bsito".

Amiga, fue un placer conoceros, auténtico e inolvidable.Regresamos un poco cansados, ahora a esperar las ansiadas vacaciones, uf, que parece que jamás llegan ¿nooo?
Besitoooos muchos a los dos, de mi parte y de Ferran, nos vemoooos.

Dual dijo...

Sono arrivato qui navigando nel web..Ti lascio un salutino.Anche io amo la fotografia.
Gio'

http://remenberphoto.blogspot.com/